¡Nueva York vive su propia película! Y cómo alimentar a un pueblo con cotufas y refresco grande

Realmente, no han sido menos de 100 las películas en las que Nueva York es devastada. Someramente se pueden recordar: Terremotos, Ovnis,  inundaciones, maremotos, nevadas, dinosaurios, chimpancés inteligentes, cometas que chocan contra la tierra y eligen la ciudad de Nueva York, e incluso Godzilas y King Kones despedazando edificios con movimientos despiadados y atolondrados. Todos los productores de ciencia ficción del mundo parecen tener como norte o panacea colocar a la estatua de la libertad hasta el cuello de agua, arena, hielo, nieve o fuego, cualquier cosa que involucre una catástrofe.

                En el año 2001 la ciudad de Nueva York fue presa de un ataque terrorista. Fueron tomados por sorpresa y heridos en la médula de su ciudad. Las películas que anteriormente habían realizado sobre ataques terroristas siempre fueron de bajo presupuesto, o dicho de forma más clara, malas. Aquel ataque al estacionamiento de una de las torres gemelas de 1993 parecía no dar suficiente material para explotar cinematográficamente, y por ello, aquella mañana del 11 de septiembre la realidad superó a la ficción, incluso a la ficción de Hollywood. Nueva York y el mundo quedaron perplejos ante la brutalidad del ataque y sus victimas.

                Pero Nueva York 11 años después aprendió la lección. Fueron alertados con varios días de antelación que serían vapuleados por el huracán "Sandy". Algunos climatólogos y meteorólogos manifestaron su deseo de cambiar el nombre de "Sandy" por el de "Sam", previendo un excelente título para una película de algún cineasta norteamericano. Un fenómeno como este era la oportunidad ideal para demostrar que su profunda cultura y experiencia cinematográfica era sin lugar a dudas la correcta para afrontar este tipo de problemas. Cuál había sido el último fenómeno natural en azotar las islas neoyorquinas, ¿La tormenta perfecta?, ¿El día después de mañana?

                Los primeros que debían cargar con todo su arsenal y equipos eran los medios de comunicación. Un poco más emocionados que de costumbre decidieron colocar cámaras con programación en vivo en todas las zonas que los bomberos declararan peligrosas. El subterráneo, cámaras cerca de arboles viejos, cerca de edificios en construcción, ancianatos, puentes y vías peligrosas, carros abandonados, cañerías y ductos de drenaje - pidiéndole a Dios por favor que los que allí viven no tuvieran que vivir afuera-, y por supuesto miles de cámaras y flashes enfocando a la Estatua de la Libertad, protagonista infalible de cualquier película neoyorquina. Por último, y luego de una extensa discusión, decidieron transmitir imágenes de los suburbios, esos que nunca salen en las películas pero que esta vez si saldrían por razones meramente catastróficas.

                A su vez debían maquillar cualquier noticia que presentara a "Sandy" ocasionando daños en otras regiones ajenas a Nueva York. Haití, Puerto Rico, las Bahamas y Cuba debían pasar a un segundo plano. Noticias como "El Caribe no pudo contener a Sandy", "Sandy pasa por el Caribe pero su norte es la ciudad de Nueva York" o incluso "Sólo 69 muertos ocasionó Sandy en el Caribe", se hicieron cotidianas en los últimos días de la prensa local.

                Tocaba el resto a los verdaderos protagonistas de la película, los habitantes de la ciudad de los rascacielos. Los bomberos lucieron sus mejores trajes, casi espaciales y totalmente incómodos para el verdadero trabajo que tendrían. Ellos sabían que incluso si su trabajo era deficiente serían condecorados. Los dueños de restaurantes y locales comerciales en una demostración de increíble amor a la patria que es "América" decidieron ablandar un poco sus toldos e incluso dejar afuera las tablas con el menú del día anterior, que el viento haga su trabajo, exclamaron. La Bolsa de Valores de Nueva York paralizó sus transacciones por dos días, hecho que no ocurría en realidad desde 1888 y que no tomó por sorpresa a los accionistas, ya que todos habían visto "Batman Asciende", hace pocos meses. El transporte público cesó sus labores de igual forma con un día de antelación, logrando que la ciudad más movida del mundo quedara prácticamente desierta. Aprovechando esto se grabaron alrededor de 100 comerciales y videos musicales que no habían podido producirse antes porque el Ayuntamiento no permitía el vaciado de calles y estaciones del subterráneo. Tom Cruise hizo un llamado a la calma por las Redes Sociales, manifestando que no era la primera vez que veía a Time Square vacía 1.

                Por último, el Alcalde. Como tuvo trabajo el Alcalde. Además de coordinar cada una de las actuaciones del condado, revisó todas y cada una de las películas en las que algún dirigente dedicaba unas palabras a alguna ciudad antes de una catástrofe. Dos días analizando cuidadosamente que había dicho Morgan Freeman o el mismo ex-alcalde Rudolph Giuliani en alguna de las tantas películas sobre Béisbol en las que tuvo una actuación. El Alcalde concluyó que el minuto de silencio y luego la ovación enternecedora eran fijas en toda escena final de una película. También arguyó después de su análisis valeroso y digno de admiración, que la frase que debía pronunciar tenía que marcar sin duda un antes y un después para Nueva York. Sentado en su sala de conferencias, con la tormenta en el horizonte, pronunció: "¡Lo peor esta por comenzar!". No ha comenzado todavía, si no están sentados, háganlo, enciendan sus televisores y permanezcan en sus casas viviendo por fin nuestra propia película.

                En una sociedad consumida por las cotufas y el refresco extra-grande, las catástrofes y la violencia son un excelente escenario para comercializar. Lamentablemente ante la inminencia de una tragedia como la que podría ocurrir en Nueva York, aunada a la tragedia que ya ocurrió en el Caribe y que ha sido desplazada sin piedad por las cámaras de televisión, la ironía y el sarcasmo parecen ser las únicas armas para reflexionar sobre la triste realidad de la cultura capitalista salvaje que muchos en nuestro país se afanan en copiar.

1 Escena de la película Vanilla Sky.

http://www.silverscreens.com/cinesaucine/en/vanillasky.html


@moiseijas

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