En Colombia se está dialogando de Paz

El Presidente Juan Manuel Santos reflexionó  sobre la decisión de alcanzar la paz para la sociedad colombiana. Era evidente que su gobierno tenía que diferenciarse de su predecesor. Era necesario que "las aguas regresaran a sus cauces"; así lo requería la Historia de Colombia. Las experiencias provinciales habían demostrado el desastre de permitir que "el jardinero decidiera donde quería sembrar la mata de café en la finca del patrón". Se había demostrado que "la tradición" tenía su peso específico en las realidades sociales colombianas. En alguna ocasión conversando con don Mario Santodomingo, en Beijing, expresaba sus propias ideas sobre Colombia y el futuro de Colombia como país de futuro regional. Para nada extraña las contradicciones histórico-sociales colombianas. En raras ocasiones, ellas nos recuerdan las contradicciones histórico-sociales españolas-peninsulares; quizás por ello es que esas derechas españolas ven "con cariño" al provinciano. Ni un Te Deum hará cambiar la voluntad del Presidente Juan Manuel Santos.

Decidir tomar la decisión de comenzar el camino para el diálogo del Estado colombiano con el secretariado de las FARC-EP gracias a la reflexión personal (probablemente consultada) del Presidente Santos es transcendental para Colombia y para la América al sur del río Bravo. Nos consideramos que también "tocan" los intereses tanto de los EEUU de América como de Canadá y Gran Bretaña, socio preferencial de Washington tanto para América como en sus políticas expansivo-imperialistas de supervivencia del capitalismo mundial en el marco de la actual reingeniería del sistema capitalista. No exageramos. Los EEUU de América en la medida que se desarrollen, inteligentemente, las conversaciones entre las partes colombianas tendrán que decidir sí superan la "Doctrina Monroe siglo XXI" tanto en su afectación en Colombia como en sus relaciones con la CELAC. Es decir, nos consideramos que son varios los sub-conjuntos reales y objetivos que están directamente "ligados" con las conversaciones de "alto nivel" que las partes colombianas han decidido desarrollar para alcanzar la paz en Colombia con incidencias directas en el resto de América como más arriba lo hemos expresado.

El Presidente Juan Manuel Santos conversó con el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías sobre su decisión de dialogar por la paz con las FARC-EP. Ha debido ser muy interesante estar presentes en esa conversación privada de ambos Presidentes referidos como así lo informara el Presidente Chávez Frías. Los historiadores, como son nuestras curiosidades lógicas, trataremos, en un lejano futuro, indagar e imaginar "aquel escenario en Miraflores". El lenguaje corporal, las profundas miradas, los gestos, el cuidadoso cuidado de las frases expresadas y, porque no decirlo, la total sinceridad y respeto de dos (2) líderes continentales americanos que, caminando por sendas ideológicas diferentes, conocen las necesidades históricas que ambos han asumido antes sus sociedades y las sociedades latinoamericanas, centroamericanas y caribeñas.

Por otro lado, están las realidades desconocidas sobre cómo se han debido desarrollar las conversaciones a lo interno de las FARC-EP y de su secretariado sobre "analizar", "decidir" y "asumir" realidades históricas actuales de "comenzar" el diálogo con el Gobierno colombiano que preside Juan Manuel Santos para "alcanzar la esperanzada paz" que necesita, históricamente, Colombia con afectaciones directas en los Gobiernos y sociedades de los países miembros de la CELAC cuando consideramos diferentes realidades paradigmáticas en los presentes y futuros; cuando objetivamos el y los procesos que las realidades socio-económicas que en los escenarios regionales e internacionales mundiales se vienen desarrollando en el marco de la "nueva política Obama" (JVR dixit). En ese contexto, son diferentes las realidades que afectan, primariamente, el solo hecho de sentarse en una mesa para dialogar sobre las realidades de Colombia. Nos escuchamos atentamente algunas de ellas expuestas por el señor Iván Márquez (FARC-EP) sin perjuicio ni adhesión alguna desde la comodidad del sillón.

Pero nos que hemos estudiado y analizado durante algún tiempo las realidades que se desarrollaron durante la "Guerra Civil" china (1947-1949) nos permitimos considerar que, en nuestra subjetiva opinión, el Presidente Juan Manuel Santos tiene "una papa caliente" en sus manos. Trataremos de ser lo más objetivo posible como un "outsider". Trataremos de apuntar a los diferentes actores. Trataremos de proponer algún análisis sobre esos paradigmas consecuenciales. Trataremos de exponer nuestra nada modesta opinión sustentada en alguna bibliografía y documentación temporal.

En primer lugar, el Presidente Santos tiene frente a sí varias variables muy importantes con objetivas influencias políticas. Para ello nos remitiremos a la "Guerra Civil" china para evitar susceptibilidades. El Presidente de la República de China, general Chiang Kaishek, comenzó conversaciones con representantes del Partido Comunista Chino (PCCh). Chiang Kaishek tenía en su campo actores que se oponían al dialogo: una asamblea nacional, un empresariado y terratenientes, un sector militar y financiero corrompidos gracias a "las ayudas" provenientes de Washington y el factor real y objetivo de la soberbia de quienes detentan el Poder (con mayúscula) real e imaginario. En la acera de enfrente, es decir, en la delegación del Partido Comunista Chino (PCCh) había unidad, disciplina, claridad de objetivos, una ideología sólida y un sector militar consolidado en permanente guerra de guerrillas, en algunas zonas, en otras zonas geográficas, consolidadas. Es decir, en la mesa de negociaciones estaban sentados dos (2) sub-conjuntos: el PCCh y el Poder legitimado disperso tanto en sus intereses como en sus objetivos; mientras tanto, el PCCh continuaba con sus políticas de guerra y de afectación en las zonas urbanas y campesinas.

Cuando escuchábamos al delegado del Presidente Santos decir "algo sobre los militares colombianos" agregando que el "Gobierno no estaba atado" a nos, nos pareció que en algún momento de las realidades del escenario propuesto el delegado gubernamental colombiano había perdido la concentración más cuando conocía de antemano, por aceptado en La Habana, el contenido del texto en el Preámbulo de la Agenda que, como lo expresara el señor Iván Márquez, "el Preámbulo" tiene su importancia, su "peso específico", sus realidades y obligaciones en sus contenidas frases aceptadas; en fin, somos humanos y erramos.

Regresemos a la "Guerra Civil" china. El Presidente Chiang Kaishek y sus generales consideraban que con la ayuda militar y financiera proveniente de los EEUU de América podrían combatir los "ejércitos comunistas" y volver a controlar vastas zonas geográficas como, por ejemplo, la Manchuria pero, paulatinamente, el gobierno nacionalista chino sentía que iba perdiendo las "bases sociales" que lo habían secundado en sus políticas anti-comunistas y de crecimiento económico parciales. Las mafias "blanca y verde", la prostitución y la droga, la corrupción a todos los niveles sociales, los estudiantes de bachillerato y universitarios, las clases medias en proceso de pauperización galopante, sectores nacionalistas que abogaban por la paz nacional, los desplazados por el "militarismo nacionalista" y los terrófagos terratenientes y el empobrecimiento brutal del vulgo por la inflación al mejor estilo alemán. El Presidente Chiang Kaishek perdió la paz, la guerra, las negociaciones porque los sectores de presión a los más altos niveles gubernamentales, sociales, financieros y militares nunca entendieron que para ganar la paz tenían que perder las guerras personales. Según nos al Presidente Chiang Kaishek le faltó coraje y liderazgo a nivel nacional a pesar de su liderazgo personal en los niveles militares anti-comunistas. Aquellos tiempos cuando ejerció como jefe de las fuerzas militares, cuando derrotó y diezmó a las fuerzas sociales y militares nacionalistas y comunistas adheridas a los paradigmas de las políticas socio-económicas propuestas e impulsadas por y desde el PCCh, cuando ya no tenían vigencia las políticas temporales del PCCh, aparentemente; los tiempos históricos eran diferentes pero los intereses personales se habían catapultado. En última instancia, parecía que se enfrentaban los intereses personales a una sólida ideología cohesionada con objetivos nacionales concretos y factibles socialmente alcanzables.

El señor Iván Márquez en su "introito" expuso hasta en detalles realidades sociales colombianas que podrían afectar los pensares y las opiniones de sectores importantes de la sociedad colombiana, continental americana y comunitaria europea, particularmente, en el actual escenario de manifestaciones sociales que se están desarrollando en la Comunidad Europea; quizás, el delegado "fariano" percibió la necesidad de asumir la globalización mundial de la noticia. "Cosas veredes, Sancho".

Estamos ya conociendo reacciones. Desconozco sí " no hay que ´pararle muchas bolas´ a lo dicho por el segundo de las Farc, Iván Márquez, en materia de restitución de tierras " (Juan Manuel Santos. "En Línea con el Presidente". Radio Nacional de Colombia. Viernes, 19 de Octubre de 2012) lo que sí conocemos por estudio que cuanto menos se exprese públicamente, más mejor para todos.

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