Oriente medio | Ira contra el imperialismo y por los derechos laborales

 El vídeo La inocencia de los musulmanes ha vuelto a azuzar la islamofobia en la mayor parte del llamado mundo occidental. Los prejuicios, la desconfianza y el odio hacia las personas musulmanas no es algo nuevo en el mundo cristiano, pero fue especialmente explotado políticamente por el gobierno de Bush en su guerra contra el terror para justificar las políticas imperialistas, una vez desaparecido el enemigo soviético. Desde entonces se ha convertido en una lente distorsionada a través de la cual se mira el mundo árabe y musulmán.

Muchos comentaristas y medios occidentales han calificado las protestas contra el film como la otra cara de la moneda de las revoluciones árabes, resucitando el viejo estereotipo de árabe musulmán incivilizado que amenaza las libertades democráticas. Está visión ha calado ya en EEUU han colocado carteles contra las personas musulmanas en el metro de Nueva York y en Francia el ministro de Interior, Manuel Valls, ha aprobado la expulsión de cualquiera que altere el orden público en nombre del Islam. Esta lectura y la propia cobertura de los acontecimientos poco tienen que ver con la realidad y sí con la voluntad de borrar las simpatías que había despertado las revoluciones árabes en todo el mundo, a la vez que se establece un chivo expiatorio para canalizar el descontento social.

La realidad es que la denominada ira islámica, portada de la revista Newsweek segunda revista de mayor difusión en EEUU, movilizó a unos pocos miles de personas, frente a las millones de personas que participaron en las revoluciones árabes. Es más, antes de este video, Egipto vivió movilizaciones de masas que no han tenido ni una décima parte de la atención mediática de la que han dedicado a la ira islámica. Por ejemplo, el 27 de agosto miles de personas llenaron las calles para exigir salarios dignos y mejores condiciones laborales. Según Marc Almodóvar, periodista catalán afincado en Alejandría, el Ministerio de Interior egipcio ha registrado más de 1.400 protestas desde agosto, la mayoría de ellas laborales.

Por otra parte, algo que comparten la inmensa mayoría de árabes, musulmanes o no, es una profunda antipatía hacia EEUU, que ha llevado la muerte a centenares de miles de personas en la zona solo en agosto asesinaron a 374 civiles en Afganistán.

En el fondo, la clave está en no tener una visión monolítica y estática del islam político. Una parte, sobre todo la dirigente, tiene una política muy conservadora en lo social y ultraliberal en lo económico. Sin embargo, las bases sufren las mismas penurias que la mayoría de la gente trabajadora del mundo. Como explica Hossam el-Hamalawy, periodista y destacado revolucionario egipcio, muchos militantes de los Hermanos Musulmanes, y también salafistas, participaron activamente en las protestas para derrocar al dictador Hosni Mubarak, y después continuaron luchando por más derechos democráticos y laborales. Estas personas musulmanes comparten la misma lucha frente a los explotadores sean estos laicos, cristianos o musulmanes, y es en este proceso en el que mejor se superan los sectarismos religiosos, étnicos o de género, entre otros prejuicios que dividen la clase trabajadora.

Luis Zhu (@irene_grau) es militante de En lluita / En lucha

Artículo publicado en el Periódico En lucha Diari En lluita

http://enlucha.org/site/?q=node/17737


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