El ingreso de Venezuela a MERCOSUR, historia, riegos y perspectivas

Recientemente, como producto de la suspensión de Paraguay del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) se posibilitó el ingreso de Venezuela como miembro pleno de este organismo de integración regional. Esta situación,  implica un redimensionamiento de las relaciones económicas y comerciales de Venezuela no solo con el resto de los países miembros del MERCOSUR (Argentina, Brasil y Uruguay) sino con el resto del mundo. Ahora bien, más allá del optimismo mostrado por las autoridades políticas nacionales, con relación al ingreso del país al bloque regional, no se ha discutido en la coyuntura actual (al menos de forma pública), con suficiente amplitud ni la rigurosidad científica  necesaria, las posibles repercusiones que para la economía venezolana tiene la mencionada incorporación. De igual forma, aparentemente no existe discusión en torno a este tema que asuma una pertinente postura de clase, dadas las inevitables implicaciones que tiene este acontecimiento para la clase obrera venezolana a la luz de la experiencia vivida por los obreros del resto da las naciones que componen el bloque regional. Actualmente, se observa por ejemplo, como desde la derecha, quienes nunca asumieron una postura crítica  ante el ALCA y los TLC, han emprendido un ataque irracional y electorero en contra de la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, y su vez, desde la “izquierda” oficialista, se realiza una fantasiosa apología en relación a este hecho. En el país del oportunismo, todo es bueno o todo es malo, dependiendo del extremo irracional en el cual se esté ubicado.              

Por ello, en aras de alejarse de los “extremos”, es pertinente abordar el tema desde sus fundamentos, con lo cual, en primer término surge la siguiente interrogante:

¿Qué es un mercado común y con que finalidad se conforma? 

En relación a esto es necesario aclarar que el mercado común, forma parte de los mecanismos de integración económica, cuyo objetivo fundamental es la reducción y/o eliminación  progresiva de las restricciones al comercio internacional, lo cual implica la libre circulación de mercancías entre los países miembros del acuerdo, además de esto, el mercado común contempla la libre movilidad del factor trabajo y del factor capital, todo ello enmarcado en el modo de producción capitalista.

Efectivamente, el modo de producción capitalista  y el  proceso de acumulación de capital, requieren de la continua expansión de los mercados, lo cual implica la necesaria superación de los límites del estado nacional y su mercado interno. De allí que la conformación de uniones aduaneras, zonas de libre comercio y mercados comunes, generalmente no son más que modalidades adoptadas por las naciones (y sus burguesías) para aumentar su presencia comercial en un determinado ámbito geográfico.   Así pues,  con el libre tránsito de mercancías se procura que las empresas aumenten el volumen de ventas e ingresos, con la movilidad del capital lo que se intenta es precisamente, permitir que éste se invierta en aquellos lugares y actividades económicas  donde se obtenga la mayor rentabilidad,  y con la movilidad del factor trabajo, se le dice los trabajadores que pueden ser empleados en cualquier país integrante del mercado común, cuando en realidad lo que ocurre es que esta medida va dirigida a conformar un mercado de trabajo mas “competitivo” es decir, mayor numero de trabajadores compitiendo por los puestos de trabajo, lo cual además de dificultar la inserción laboral, puede servir como mecanismo para mantener un nivel bajo de salarios. La crisis de la Unión Europea (UE), con sus niveles altos de desempleo y reducciones salariales así lo demuestra.   

En el caso del MERCOSUR, una vez eliminadas las restricciones a la movilidad del factor trabajo, los trabajadores venezolanos -al menos en teoría-  tendrán que competir con sus pares argentinos, brasileños y uruguayos. Como dato, es relevante tener en cuenta que según cifras de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) la población económicamente activa de Argentina es de 20 millones de personas, la de Brasil de más de 100 millones, la de Uruguay de 1 millón 600 mil y la de Venezuela de 13 millones 500 mil, lo cual totaliza una oferta de trabajo de más de 130 millones de trabajadores. De igual forma, datos de la CEPAL indican que la totalidad de trabajadores abiertamente desempleados en los países del MERCOSUR se aproxima a los 10 millones, lo cual representa una tasa de desempleo del  7,69% aproximadamente, eso sin tomar en cuenta otros males que afectan a la clase obrera de la región, como el subempleo, la informalidad y el empleo precario,  aunado a las cifras que en ese sentido pueda aportar Paraguay si es reincorporado. De allí que, tanto gobiernos, como la clase obrera organizada de estos países deberán afrontar el desafío que constituye inserción laboral de más de 10 millones de compañeros, (de los cuales cerca 1 millón son venezolanos)  sin que ello suponga la renuncia a las reivindicaciones conquistadas.

Ahora, siguiendo en el contexto suramericano, vale la pena hacer la siguiente pregunta:

¿Cuál es el origen del MERCOSUR y en qué condiciones fue conformado

A principios de la década de 1990 en el contexto de los ajustes macroeconómicos impuestos por el FMI, las políticas de desregulación de la economía, de la privatización de empresas estatales y de liberalización del comercio internacional, surge la iniciativa del establecimiento de un mercado común suramericano. Siguiendo a Coggiola (2007), dicha iniciativa es impulsada por las transnacionales instaladas en Brasil y Argentina con el apoyo de los grandes grupos empresariales de dichas naciones, con la finalidad de “ampliar los estrechos mercados nacionales logrando economías de escala apetecibles para el gran capital”. Como se indicó anteriormente, la expansión del comercio constituye la razón de ser del establecimiento del mercado común, de tal forma que, desde sus orígenes,  detrás del MERCOSUR se encuentran los intereses del capital transnacional y de las burguesías nacionales, principalmente de Brasil y Argentina, y los operadores políticos que lo materializaron fueron Fernando Collor de Melo y Carlos Menem, dos de los más infames presidentes neoliberales que azotaron la región a finales del siglo XX. Con esto queda claro que, los idearios Bolivariano y Sanmartiniano nada tuvieron  que ver con el origen del bloque regional, más allá del matiz progresista que le han dado los actuales gobiernos de dichas naciones y de que sus políticas económicas han marcado distancia con respecto a sus predecesores neoliberales. Una advertencia para la clase obrera venezolana lo constituye el precedente de los desequilibrios y perturbaciones que ya han experimentado las economías de los países  fundadores del bloque regional en el pasado (Brasil en 1.998 y Argentina en 2.001), lo cual es una evidencia adicional de que los procesos de integración económica no garantizan protección alguna contra las crisis recurrentes del capitalismo.   

Precisamente en relación a la crisis, basta con voltear la mirada hacia la Unión Europea para darse cuenta que los países más afectados, son precisamente aquellos con economías más frágiles, los denominadas PIGS[i] (cerdos en inglés) Portugal, Irlanda, Grecia y España. Las causas que intentan explicar esta crisis incluyen, desde la existencia de déficits comerciales y de balanza de pagos, pasando por  las diferencias de competitividad y de productividad entre las naciones de la UE, hasta la ausencia de federalismo fiscal y de supervisión bancaria única para toda la unión.  Más allá de todo esto, lo que si queda claro es que los más afectados son los países con economías más pequeñas, por ello se habla de las “asimetrías” que no es más que un eufemismo para denominar a las diferencias, desigualdades y desequilibrios que pueden existir en los procesos de integración económica. En este punto se introduce la tercera y última interrogante de este breve artículo:

¿Cuales son las asimetrías existentes en MERCOSUR?

 Para abordar este aspecto, el presente artículo se limita a considerar solo algunas variables económicas y demográficas muy básicas, las cuales se reflejan en el cuadro Nº 1, en el que se incorporan datos de Paraguay, para con ello suministrar una visión más completa:

Cuadro Nº 1: MERCOSUR: Población, PIB-2010, salario mínimo e inflación[ii]

País

Población (Hab.)

PIB (Millones de US$)

PIB per cápita (US$/Hab.)

Salario mínimo nominal (US$)

Inflación promedio 2007-2011

Argentina

41 523 000

370.263

9 088

545

8,62

Brasil

198 683 000

2.143.031

10 961

388

5,08

Paraguay

6 680 000

18.298

2 832

410

6,74

Uruguay

3 394 000

40.265

11 940

360

7,44

Venezuela

28 946 101

239.620

8 250

476

26,95

Fuentes: CEPAL/Instituto Nacional de Estadística /Revista América Economía

Como se evidencia en el cuadro Nº1, en términos de población Brasil es el que ejerce mayor peso dentro del bloque regional al punto de representar el 71% con respecto al total de la población de MERCOSUR, la cual ronda los 280 millones de habitantes, esto aunado a lo mencionado anteriormente en cuanto a que de los 198 millones de habitantes de Brasil, mas de 100 millones conforman su población económicamente activa. En contraste, la población de Venezuela solo representa el 10,36% del total, en Paraguay habita el 2,39% y en Uruguay solo el 1,21%, el resto (14,87%) está representado por la población de Argentina.

Una diferencia más pronunciada se hace patente al observar el tamaño de las economías, representadas en este caso por el producto interno bruto (PIB) a precios corrientes. Brasil es en definitiva, la economía más grande del grupo de países al representar 76% del PIB, esto significa en términos llanos que tres cuartas partes del valor de los bienes y servicios producidos en el ámbito de MERCOSUR, se generan en Brasil. El PIB de Venezuela representa el 8,5%, y en términos absolutos, el PIB brasileño es 7 veces más grande que el venezolano. La economía más pequeña es la paraguaya la cual apenas se aproxima al 1% del total. Sin embargo, al analizar el PIB per cápita se observa mayor convergencia en  los valores, al punto que el PIB per cápita más alto es el de Uruguay, lo cual se explica debido a que este país es el que tiene una población más pequeña. Brasil, Argentina y Venezuela le siguen en este indicador, en el caso de Paraguay, la diferencia es significativamente más marcada.

En cuanto a la situación de los salarios, se ha utilizado como referencia el salario mínimo nominal  de cada país expresado en dólares de EUA, lo cual no es un indicativo del poder de compra de dichos salarios en virtud de las diferencias en cuanto al nivel general de precios dentro de cada país. En este reglón se observa que el salario mínimo de Argentina es el más alto seguido por el de Venezuela, por contraste y paradójicamente si se toma en cuenta el tamaño de su economía, el salario mínimo en Brasil es uno de los más bajos dentro del grupo regional. Sin embargo, si se toma el nivel de precios internos se observa que la inflación promedio más alta es la de Venezuela, la cual se ubica muy por encima del promedio del resto de los países de MERCOSUR (6,97%), elemento que influye en el poder de compra real del salario mínimo.

Para concluir, y en base a estos primeros indicadores, se observa una preponderancia de la economía brasileña dentro del bloque regional, lo cual requiere del diseño de políticas encaminadas a desarrollar un aparato productivo que está en condiciones de entrar competitivamente en un ámbito regional claramente dominado por Brasil. Estas políticas abarcan tanto aspectos cambiarios como el desarrollo efectivo de políticas de desarrollo industrial y agrícola, lo cual debe apuntar necesariamente a la superación del modelo de acumulación basado en la captación de la renta petrolera. La entrada de Venezuela a MERCOSUR implica costos, riegos y sacrificios, el obviarlo sería una ingenuidad inexcusable, el ocultarlo significaría cuando menos una negligencia irresponsable.

En cuanto a la clase obrera, ésta debe estar atenta a los acontecimientos,  por cuanto históricamente los costos y sacrificios que implican las transformaciones económicas no han sido asumidos precisamente por los sectores privilegiados, si queda duda de ello basta con observar la realidad actual de la Unión Europea, a pesar de las grandes diferencias entre ésta y el MERCOSUR. De igual forma es necesario iniciar el debate, fundamentalmente dentro de la clase obrera organizada, con lo cual es válido formular interrogantes más allá de las que aquí se han planteado, y a partir de ello,  es tarea inmediata avanzar en la investigación y discusión del tema.             

Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO)-ALEM

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REFERENCIAS

_ Comisión Económica Para América Latina, Anuario Estadístico 2.011, disponible en su portal web:  http://websie.eclac.cl/anuario_estadistico/anuario_2011/

_ Coggiola Osvaldo, Rojo amanecer. La lucha de clases en América Latina hoy, Buenos
Aires, Razón y Revolución, 2007.

_Instituto Nacional de Estadística, Datos de población y fuerza de trabajo 2.012, disponible en http://www.ine.gov.ve/

_Lapavitsas Costas, et al.  Breaking Up? A route out of the eurozone crisis, en Research on Money and Finance. Occasional report Nº 3. Noviembre 2.011

_Revista América Economía, edición digital del 11/04/2012. Disponible en: http://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/conozca-los-salarios-minimos-de-america-latina  

_Rilly Javier, Crisis económica y financiera en Grecia, causas estructurales, medidas de ajuste e implicaciones para el esquema de europeo de integración. Revista BCVoz Económico Nº 4, Julio-Agosto 2.012. Banco Central de Venezuela.   

  


[i] Esta denominación peyorativa de dichas naciones es utilizada por medios financieros anglosajones, especialmente británicos como The Financial Times,  en contraposición a las economías emergentes de los denominados BRICS (ladrillos), Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica.  

[ii] Los datos de PIB corresponden a precios corrientes de 2.010, los datos de población en Venezuela fueron extraídos del portal Web del INE y los datos de salario mínimo fueron extraídos de la revista América Economía y corresponden a enero de 2.012 con la excepción del salario mínimo en Venezuela (agosto 2012) 


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