Diplomacia Fariana

Desarrollar un proceso de negociaciones de Paz en medio de la confrontación política y militar con un enemigo implacable a quien sea ha enfrentado ferozmente a lo largo de la bella y ancha geografia colombiana y en circunstancias nacionales, regionales y mundiales distintas a las presente hace diez años cuando se desarrolló el proceso de negociaciones de San Rafael del Caguan es, sin duda alguna, un extraordinario reto para el Secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, que dirige el Comandante Timoleón Jimenez, tambien conocido como Timochenko.

Sin embargo, la curtida dirección de las FARC-EP ha demostrado, a lo largo de sus 48 años de lucha, una elevada capacidad para relacionarse con los más diversos gobiernos y personalidades y organizaciones internacionales, en su propósito de obtener su reconocimiento de su condición de Fuerza Beligerante; lo cual les permitió contar con gobiernos como los de Venezuela, Brasil, Ecuador, Francia, España, Suecia y Suiza y el Comité Internacional de la Cruz y Media Luna Roja, para el proceso de liberación de retenidos políticos y prisioneros de guerra que hoy ha conducido a un acercamiento con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y que se consolidó con los acuerdos para el diálogo “exploratorio” en Cuba para la búsqueda de una Paz definitiva.

El Comandante Raul Reyes, caido en el ataque aéreo colombiano-usamericano sobre la selva de Sucumbio, Ecuador, el comandante Simón Trinidad, prisionero de guerra en las cárceles de los Estados Unidos de América, el comandante Ivan Marquez, Vocero Internacional del Secretariado y el comandante Rodrigo Granda, han sido de los más destacados voceros internacionales de las FARC-EP y base de los procesos de enlace, diálogo y negociaciones que esa organización revolucionaria ha utilizada para neutralizar las iniciativas colombiana, usamericanas y europea para aislarlo internacionalmente, con la difamatoria calificación de “terroristas”, que pareciera que ahora, será excluida del discurso oficiadle sus acérrimos enemigos, por ser ello una condición de principio de las FARC-EP para aceptar cualquier tipo de negociación política con los representantes del Palacio de Nariño.

La estupida consideración mediática y de la elite política colombiana acerca de que las FARC-E.P. es una organización de campesinos desubicados de la realidad internacional e incapaces de entender y aceptar los importantes cambios que se viene produciendo a nivel internacional, esta muy lejos de la realidad porque, si bien es cierto, la base fundamental de esa fuerza política y militar se ubica en las áreas rurales de Colombia, no es menos cierto que cuentan con un plantel de cuadros políticos e intelectuales, la mayoria de ellos clandestinos y secretos – por razones de seguridad – y con nuevas generaciones de jóvenes profesionales educados en Universidades del mundo que, en un nuevo escenario de lucha política pacíficas y legales, serán capaces, en combinación con los curtidos comandante guerrilleros farianos, desarrollar una política de organización y movilización de las fuerzas del pueblo colombiano que permita, en la mesa de neggociaciones, el reconocimiento y ulterior ejercicio efectivo de todos los derechos para todos los colombianos y todas las colombianas, con Soberania, Independencia y Justicia Social.

La persistencia de su lucha revolucionaria en el tiempo y su capacidad de sacrificio, que les ha permitido recobrarse de la pérdida, en solo tres años, de sus dos jefes supremos (Manuel Marulanda y Alfonso Cano) y dos de sus comandantes de Bloques (Raul Reyes y el Mono Jojoy), convierte a la diplomacia fariana en una organización de principios, ideas, capacidades y experiencias, con la flexibilidad suficiente para negociar con el Estado Colombiano, sin renunciar a sus ideales ni mucho menos, abandonar a su suerte a los y las consecuentes combatientes farianos, milicianos y militantes del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano Colombiano, presos en las duras cárceles colombianas y, las del extranjero, de donde podrían salir "Gestos de Paz" para fovorecer el proceso negociador y la confianza con los gobiernos involucrados.

La aceptación de las actuales elites gobernantes en Colombia de los diálogos de Paz propuestos por el comandante Timoleón Jimenez, Timochenko, en su carta “Asi no es Santo. Así no es”, recien asumida la dirección del; Secretariado de las FARC-EP, es una victoria para esta organización revolucionaria y su línea de solución política negociada al conflicto social y armado, acordada en la VIII Conferencia, frente a la alianza de los altos mandos de las Fuerzas Militares y de la Policia Nacional y los clanes políticos y económicos articulados alrededor del expresidente Alvaro Uribe Velez, prtenden tener, en la continuidad de ese conficto, la fuente de su enriquecimiento y la garantía de no ser juzgados por sus propios tribunales o, por los tribunales internacionales, por sus comprobadas responsabilidad en las graves violaciones al Derecho Humanitario y los Derechos Humanos y por Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad.

Yoel Pérez Marcano
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