La imagen del candidato opositor

Por Fernando Gómez, desde Venezuela para Marcha.org.ar*. Con su apuesta al marketing político, Henrique Capriles Radonski ha diseñado distintas técnicas referidas al conocimiento del electorado, para poder llegar en menos de dos meses a revertir las encuestas que diariamente lo ponen 20 puntos por debajo de Chávez.

Visibilizando a los electores como consumistas de bienes políticos, el marketing intenta estudiando al electorado, conocer sus demandas políticas. Usando los grandes medios de comunicación, el candidato es vendido para que su oferta satisfaga lo mejor posible esa demanda. Pero se sabe que por sí solo esto no es suficiente y en el caso venezolano -donde hay un alto nivel de politización del pueblo- la demanda social exige profundizar las ideas políticas y los argumentos teóricos, más allá de un slogan de campaña.



Con la comunicación persuasiva, los técnicos del marketing de Capriles entienden que cierto grupo de electores pueden ser influenciados en su voto por medio de un conjunto complejo de valores, actitudes, identificaciones y creencias. Pero en este caso puntual, al momento de pensar su campaña han tomado en cuenta el "temperamento político del venezolano", su actitud positiva o negativa hacia la política, buscando influir en las opiniones circustanciales, que pueden rápidamente cambiar según lo que pase en la vida social del país.



La derecha sabe que no le alcanza el tiempo para convencer a los sectores que tienen un alto grado de interés por la política y su autoidentificación frente a los conceptos de izquierda y derecha. La estrategia opositora ha entendido que un alto porcentaje de la población queda fuera de la participación, con actitudes de aislamiento y desinterés. Esto toma una importancia decisiva en la elaboración de una estrategia de comunicación diferenciada, ya que no es lo mismo la utilización de un lenguaje para los militantes, que para quienes en Venezuela son llamados "descorazonados" o "ni ni" que en una coyuntura electoral son denominados por las encuestas de opinión como "los indecisos". Para ellos, que actualmente rondan el 23 al 28% del electorado, el equipo asesor de Capriles diariamente emite mensajes no políticos, emotivos sin argumentación, que apuestan a la imagen de “renovación”, “cambio”, de lo “nuevo”, candidato joven, buen mozo y atlético, que corra mucho y hable poco. 



Uno de los puntos importantes para el análisis es ver cómo se diseña la campaña con relación al funcionamiento del sistema económico del "Socialismo del Siglo XXI". Temas como las expropiaciones o regulaciones son visibilizados por diferentes ONGs opositoras como ataques a las libertades individuales por parte del intervencionismo socialista, resaltando los valores de "libertad" que son asegurados en los países capitalistas, donde el lucro, la competencia, el rol de la empresa privada y el proteccionismo asegurarían la igualdad de oportunidades a la población. 



Chávez es la cara indiscutible de la teoría socialista del Siglo XXI. Los grandes medios de comunicación lo ridiculizan u ofenden, por medio de agresiones simbólicas. Las noticias deformadas lo exhiben como "autoritario", "ineficiente", "comunista" y "dictador". Se usan todos los videos y "sus pies de fotos" para ver lo "antidemocrático" que es el presidente que más elecciones ha ganado en la historia de Venezuela. El lenguaje mediático ve a las clases medias antichavistas como la "sociedad civil" y a los chavistas como "grupos oficialistas". Los universitarios de la derecha son el "movimiento estudiantil" o "universitario" y los chavistas, "un grupo de estudiantes oficialistas".



Un hecho ocurrido en pleno proceso electoral deja al descubierto esta estrategia. En un intento por calificar a Chávez como un "opresor de las libertades individuales", el 12 de julio Héctor Capriles dio a conocer a través de su cuenta en Twitter (@hcapriles) un supuesto documento firmado por el alto mando militar, donde se afirmaba que el Gobierno Nacional prohibía que encendieran la televisión en los cuarteles para ver su discurso dirigido a las Fuerzas Armadas Nacional Bolivarianas (FANB). “El Gobierno y su candidato emiten radiograma prohibiendo que en nuestros cuarteles enciendan la tv esta noche”, fue el titular que colocó en su cuenta, adjuntando el documento de la institución armada. Al conocerse la noticia, los grandes medios de divulgación de masas a nivel mundial se hicieron eco de esta información y le dedicaron un importante lugar en sus portales digitales. Resultó ser que este supuesto boletín presentado por Radonski fue falsificado por sus asesores de campaña. Es decir, el candidato opositor manipuló un documento nacional de cara a su estrategia comunicacional. Muy pocos medios dieron esta noticia y el propio candidato cada vez que es consultado por el tema esquiva hábilmente la respuesta. Cabe preguntarse: ¿Qué hubiera pasado si el que falsificara un documento público fuese Hugo Chávez? ¿Qué campaña internacional se levantaría en su contra? 



Para los asesores extranjeros de campaña de Capriles en Venezuela se vive un "constante ataque a las libertades individuales". Diseñaron sus discursos profundizando los principales problemas del país, que según sus propias encuestas son la inseguridad, las violaciones a la propiedad privada y el desempleo, sin dar opinión alguna de aquellos temas en los que el gobierno tiene una buena imagen de gestión.



Por un lado, la oposición intenta diferenciarse de Chávez. Usa discursos masivos pero cortos en tiempo, no profundiza valores ideológicos, muestra a un candidato que apuesta al diálogo por sobre el "sermón presidencial". Por otra parte, se usan aquellas imágenes que lo acercan al chavismo, mostrando a Capriles en inmensas vallas publicitarias que personalizan al candidato y detrás de él un pueblo con los colores de la bandera de Venezuela. En su recorrido por los diferentes Estados del país, los medios de comunicación lo muestran con una humilde vestimenta, comiendo la arepa y tomando el café que le ofrece la gente, que lo abraza y lo besa efusivamente. Esta imagen es la que históricamente el pueblo venezolano le dedica a Chávez. 



En lo que va de la campaña presidencial, un monitoreo realizado por el Consejo Nacional Electoral detalló que el aspirante de la oposición venezolana, Henrique Capriles, ha tenido un 38,33% de apariciones en los canales de televisión, por encima del 17,6% de Hugo Chávez. Con un discurso programático y personalizado, el candidato opositor usó las apariciones televisivas para hablar solo de propuestas, ideas, programas y de sus condiciones personales, resaltando que es un joven con fuerza, ganador y nuevo en la vida política nacional. De esta forma, su posición ideológica ha sido constantemente obviada, dejando ese estilo de discurso en manos de las ONGs y los medios de comunicación masivos, quienes mediante la propaganda encubierta resaltan sus valores, que no son otra cosa que los del liberalismo o capitalismo puro.


*Marcha es un proyecto elaborado de forma colectiva que busca prefigurar una comunicación transformadora y apuesta a instalarse dentro del mapa mediático de la Argentina. Nos proponemos aportar una visión crítica desde una agenda periodística popular con criterio y profesionalidad en los análisis. Apostamos a la difusión de otras historias, de otra lectura de la realidad. http://www.marcha.org.ar/1/


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