Brasil

Carta para un hijo en huelga

(De una carta que he escrito para un hijo mío quien estaba en huelga bajo el comando del sindicato docente del IFES, Instituto Federal de Enseñanza Superior).

Siguiendo una discusión que tampoco se ha iniciado, el problema de la huelga ha que ser analizado con gran interés puesto que, si tú lo quieres observar al nivel global -lo que se está tajando o preparando es el fracaso de Lula y con ello, en “efecto dominó” como se dice-, también tiene que ver con el fracaso más grande que es preparar la caída de la ”Revolución Bolivariana” en Venezuela y -en secuencia- la del Comandante Hugo Chávez Frías conduciendo para lejos el peligro del cambio popular que se está gestado en Venezuela. (Como tú lo sabes muy bien, no soy “lulista” en el sentido occidentalizado del término, como se usa: es decir, no tengo una “vocación” o “esencia lulista” -cosa que suena aristotélica, platónica o algo del griego.) Todo eso para favorecer al que manda actualmente en el mundo.

É preciso saber conjugar el verbo "unir" y dar fuerza de sentido bolivariano de la "unidad" -y de esa forma o en la ausencia de ella- llegar a su término la contrarrevolución nuevamente a todas las partes: como dice la canción oligárquica de los años 60: “...é disso que o velho gosta…” (…es de ello que le gusta el viejo…, o sea, el imperialismo, la oligarquía, “los sarneys de la vida”) para que su dominio continue con el máximo de mando de minoría, “aristotélica”, “griega” o más bien “consumista”, etcétera.

Por esas alturas, Ernesto, los sindicatos están haciendo el juego paralelo; están jugando con un poder a más, muy próximo de los medios internacionales desinformativos con el intento de minar el proceso latinoamericano y ¿cómo no? mundial. Se pudiera trazar una comparación muy extensa, verdad que con fuerte intención de minar y hacer arruinar todo proceso revolucionario popular -lo harían ellos: por ejemplo, cuando el Che luchaba en África (en el Congo), y le hicieron, sobre todo los trotskistas una tremenda bulla para detener el caso del “guerrillero heroico”, levantando calumnias de todos tipos (...que Fidel lo había consumido..., desaparecido con él, etcétera) den forma que llevó a Fidel a leer públicamente aquella carta de despedida de Che Guevara -claro que sin comprometerlo físicamente evitando decir el lugar, el paradero en que él (Che) se encontraba. Lo que quiero decir más o menos con ello es que el liderazgo sindical resurgido, con su variada versión hoy día (el pos-64), como su renovado frente o nueva categoría profesionalizada y burocrática -además de obtener el aval y el reconocimiento del poder imperial, del imperialismo norteamericano- es que él aprendió asimiladamente la lección de conducir a una huelga de modo tal que todo ahora consiste en “estar en huelga”; hoy día hasta los conservadores protestantes hacen huelga (mirar la “huelga de los camioneros” de Chile a la época de Salvador Allende). Pasa como cosa que está de moda; es moderna; como “de primer mundo”: los nuevos adheridos hoy día.

Estaba yo en São Paulo, como tú también a la edad de los tres años, e ya el ministro del ( la hacienda y planificación) Delfim Netto dicía más o menos asi: “una huelga debe ser antes administrar”, como para decir: no debe aceptarse a ella como un “caso de policía”, o sea, los “administradores de la dictadura” han aprendido de los gringos a ser “gerentes modernos”, con ello para “calentar” a una economía estructuralmente estafada: ahora que pasó a ser incorporada a los propósitos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial -a pesar de ya haberse escrito un libro muy importante al comienzo de los años 60 y que iba en esa dirección o los intentos de los “deu fin natos” y su fracasado “milagro económico” de los años 70, el libro A Inflação Brasileira, de Ignácio Rangel. Para nuestra desgracia, tuvimos que deglutir a muchos de esos milagros de ese tipo. Todo para poderse consumir más y más, mientras provocaba siempre más y más la expulsión del hombre del campo, con la reproducción de su muerte en la ciudad, a veces involucrado en un nuevo ropaje religioso para que pudiera “morir confortado”, al tiempo en que exentaba con ese tipo de movilización de éxodo a los sarleys (“dueños do maranhão y CIA”), los cuales son mantenidos “tranquilizados” en el campo, reproduciendo sus fiestas por motivo de la ausencia de esas turbas “quienes ya se fueron muy tarde” -reaccionan.

De esa forma es preciso preguntar: ¿qué es el “precio” que se polariza alrededor de un núcleo, y que es asumido por las cosas en el contexto turbulento del mercado de Brasil? Por qué no se estabilizan? Por qué se mueven siempre para arriba? ¿Por qué los “sindicatos” escogen sus “fechas-bases” y “accionan” la muchachada a salir a las calles: llamada a un movimiento paradista, a la huelga por sector o en huelga general? El contexto de la llamada “dependencia” (¡y el país es hoy aún más dependiente que antes, para que sepais!) le permite que éste sea administrado hasta por las izquierdas -lo que no va a causar ninguna diferencia. Sí, lo que hace la diferencia realmente es si el país se busca contextualizar como forma de salir de la dependencia: ello es “disfuncional” respecto a la dependencia y su funcionalidad a que fuera “ajustado” (al FMI, etcétera): eso sí crea riesgos a la oligarquía y al imperialismo -siempre recolonizadores que son. Una política volcada hacia adentro: (¡no se habla más en términos de un “mercado interno”, en “reforzamiento” del mismo; todos se han vuelto, recomendadamente, para el “mercado externo” y para la “exportación”, como ha estipulado la burguesía interna y “conquistada”, “subimperial”, en servil consonancia con el imperio. Donde la infelicidad golpea la puerta de forma que el orden es: “consumir”, “urbanizar“, “rezar”, “depender”: con ello criar una “dependencia propia” [“dependencia n”, poco importa]; alienarse a cualquier cosa, por cualquier precio, desde cuando ello “no implica en salir fuera de la línea” (del ferrocarril) esbozada por ellos; en pocas palabras, que todo converja para el bien y el mantenimiento del orden político con su “modelo” estructural capitalista dependiente que aquí fue instalado al comienzo de los años 64); sin embargo -hay que decirlo- “un adentro” en cuanto contexto regional. En el caso brasilero, es decir: estar volcado para la región latinoamericana (contradicción que se disuelve en la dialéctica del “adentro/fuera”), y es en esta dirección que está el gobierno Dilma Rousseff -coherente en su cumplimiento: más próximo de Venezuela y con ella conformando una alternativa independentista, juntamente con la comunidad de los países hermanos vecinos; también reactiva la “Comisión de la Verdad”, como se ha procesado en otros países de la comunidad que ya lo hicieron para punir a los militares culpados de crímenes políticos hediondos a partir del golpe de 64 de Brasil; al presentar su apoyo a Manuel Zelaya cuando ése fue sacado a fuerza del mando político de Honduras; en general condenando a todos aquel estado de “infeliz regreso” de la era de los “golpes militares”; más recientemente, presentando su apoyo a Fernando Lugo al ser éste “depuesto del poder en el Paraguay por un camuflado “golpe parlamentar”, en ambiente que, en “contragolpe”, fue efectuado el “reconocimiento” de Venezuela como integrante pleno do Mercosul (¡acordar que quien estaba trabando la entrada de Venezuela a la entidad regional ha sido el parlamento paraguayo!), y Brasil estuvo allá prestando su protagonismo (en contra de la voluntad de aquellos “bellacos” de la explotación del Paraguay, de Brasil, como también de los “griegos de Washington” travestidos provisionalmente ahora de mulatos). Verdad que nunca el país ha tenido una buena “política externa” con sus vecinos como la sostiene hoy día (¿sería una “política externa” de hecho?). Inclusive, con la querida hermana Argentina de Perón y los Kirchneres. Es preciso saber “cómo proceder para romper los lazos de dominación”, de dependencia que aquí se ha instalado y que busca rehacerse transfigurativamente en forma de “nuevos modelos” adaptados, mas tan volcados para aquella misma década en la cual se produjeron torturas masivas a los pobres de la tierra, toda más. Así que se debe tener como punto de partir la muy incrementada consciencia a la base de una definición estudiada sin “activismo impensado”, como quieren ellos.

Estaba yo en São Paulo, por fines de los años 70, y me surgió preguntar, en reunión de compañeros lo siguiente (pues, además de leer y analizar: ya había leído a ciertos sociólogos de izquierda, como Florestan Fernandes y otros; había leído O Capital de Marx, sobre todo su libreto Miseria de la Filosofía): “¿era el sindicalismo una entidad proletaria o burguesa?” Claro que en aquel exaltado ambiente o clima político paulistano de 1971 era casi vana la pregunta, pues se exaltaba en demasiado la entidad, la cual realizaba su “magistral regreso” (gracias a la orden pasada a Delfim Netto) a partir de un acaecimiento que se daba en el seno de una transnacional, la Volkswagen, y con ello la exaltación del ABCD paulista, en su auge de “victoriosa” euforia: hasta se parecía con Francia de los días de 1848. São Paulo parecía estar reviviendo los años europeos: como que el ambiente “repetido” (aunque bajo la forma de una “comedia”, como se refería Marx en su Dieciocho Brumario contra Luís Bonaparte). La respuesta no se hizo esperar, como que estuviera implícita en el aire: ¡era una “entidad proletaria!”, sin más. Seguía yo resistiendo en las reuniones entre compañeros y cuestionaba aquella respuesta fácil, “espontánea”; lo sabía cuánto ha costado ese “espontaneísmo” a las izquierdas en Brasil y del mundo (también había yo leído Que fazer?, de Lênin (1902), en su enfrentamiento y lucha contra los “mencheviques” de Rusia (una lectura eufórica, entusiasmada, pero que venía también “truncada”, “fragmentada”, “limitada”, porque tampoco tenía que llevar riesgos a las empresas editoriales desde un cierto “capital de izquierda”: ¡alguien más “exaltado” bien podría tal vez practicar el “foquismo debrayista”, muy peligroso! Mejor fustigar con el “sindicato”; ¡nada de “ejemplo cubano”! “¡eso era puro foquismo...!”).

Lo que yo quiero decir con eso es que la propia realidad, su tempo, espacio, como también sus vicios excesivos (sobre todo vicios maldadosos de la “muertes de sindicalistas colombianos”, por ejemplo), fueron usadas como camino “exclusivo” de Europa; forzaron en nosotros a la creencia o al engaño de que nuestra salida era por el “sindicalismo”, cuando leyeron, por anticipo, nuestras intenciones y las han sacado de nosotros, volviendo inviables su salida “a la nosotros” (como se dice aquí, a partir de nuestra propia realidad -a la cual hemos aprendido a dar con los costado y nos volvimos perdidos como un “unicornio” en el azul de la mar, distanciados. Nuestro “europeísmo” (también llamado “eurocentrismo”, “etnocentrismo”) creció asustadoramente de dar con el costado para “nuestra América”; del punto de vista de la estética musical popular, renunciamos a la cultura de un ritmo como fue, por ejemplo, el samba cantado por Ciro Monteiro o la ola del baião de Luís Gonzaga, quienes fueron sustituidos por las “preferencias” estéticas de una alienígena “bossa-nova” de las clases medias como “Tom Jobim” y otros -de tal forma que hoy día no se sabe más para donde irse en esa corrida loca! El tiempo anarquizado que todavía disponemos es dedicado a cumplir con “extender el trabajo”, mirando los canales dictatoriales de la tv con su fútbol, “lavando el carro” para el día siguiente; “correr con más velocidad y alcanzar la nada”, “ser ciudadanos” (y estar acorralados en las ciudades), etcétera e tal.

Hace unos pocos días, una cooperadora de una escuela rural aquí -quien no ha llevado en serio el llamado de 1968 que más o menos decía “pelos campos afora/a fome em grandes plantações...” (sólo faltó al poeta haber dicho directamente que la plantación del “eucalipto” [un árbol que reseca el suelo donde fue plantado], estaba matando a nosotros por sacarnos las condiciones de vivir, además de habernos expulsado de la gleba, como decía antes), y así se expresó ella para el auditorio constituido de “detés” (una abreviatura de “designação temporaria”, los temporariamente contratados) diciendo a los cuales “si quieren reivindicar alguna cosa: que vayan pues al sindicato”. No era otra cosa lo que intentaba ella que hacer incidir sobre un “profesionalismo” latente en la empresa de nombre “escuela” para lo que tanto fueron los entrenados a partir de esa ideología; alias, ha sido por ello que se ha realizado el golpe de 1964 (propositadamente hoy olvidado): la “ideología empresarial” tiene que ser impuesta como bandera“ (la misma ideología reimplantada y predicada por el animador Silvio Santos: de un programa de tv que todavía es superviviente hoy). Todo ello nos ha condicionado a pensar en la funcionalidad del ejercicio “sindicalero” -con que ironiza el Comandante Hugo Chávez cuando alude al fenómeno

Una postura revolucionaria no puede ver así el problema; no estamos para ser “pobres” (tal vez fuera mejor decirnos “empobrecidos”, pues el “rico” es nuestro “empobrecedor”: es aquel que causa nuestra pobreza) para ser más “inconsequentes” en el más detenido sentido de la palabra. Es preciso excluir de la mente (desmentalizar) lo tanto que “hemos sido empresa”, también un “cuartel”, o un meretricio. Se precisa saber pensar con más madurez -no más como niños que todavía precisan “atravesar el jordán da vida” y con ello “alcanzar ver la mesa toda”; luego saber dialectizar la vida: no sólo que “el todo es major que las partes”, mas que se inter dependen. Ha sido, sin embargo, lo contrario lo que há sucedido con aquel niño que viajó conmigo en un bus vacío (línea Afonso Cláudio-Vitória, Estado del Espírito Santo) el cual estaba condenado a ser victimado por la tía quien incesantemente le hacía la pregunta: “que você quer ser quando crescer” (“qué quieres tú ser cuando crezcas, muchacho?”), o sea, a ser el cotidiano que le era atravesado ¡sí! era lo que imaginaba con su pregunta la señora amén de dar homologación, confirmación a un poder avasallador torturante o de una “estera que rueda” hasta no más poder sobre las cabezas (lo más gracioso sin embargo ha sido que el pobre asediado del niño, luego de tanto asedio, contestó con la altivez siguiente de niño: “¡quero ser gente grande!”). Mientras todo estaba “listo” para aquella mujer “ya sistematizada”: ser un abogado, un juez, un médico, un profesor, todos eran parte “fija” de su mundo compuesto y terminado; era preciso excluir, sin embargo o sin pena, como medida urgente, a un “albañil”, “carpintero”, “ebanista”, “ayudante de albañil”, porque son como marginalidades profesionales que están impedidas de constar a la lista conceptual de aquella gente “esquematizada”, “enfriada”, porque -de esos “pobreza funcional” no se puede hablar- no era parte constante del “modelo estructural” e ideal que aquí se ha implantado en 64.

Luego, era preciso “dar con la luz de aquel callejón sin salida” o “dar con el fondo de la aguja” (-para mantener el juego de palabras sugerida por la película-documental de una mujer, “Estamira”, en su basurero de Rio, de término portugués “trocadilho” [juego de palabras] que el personaje va a nombrar incesantemente con su corruptela de “trocadilo”)- y se formular la misma pregunta arriba, pero en términos otros, por ejemplo, ¿por qué tanto bulla con que evitar la transición que es irreversible de un nuevo proceso que incluya a todos como actores mantenedores de la vida? La respuesta tampoco es pospuesta a un lado. El mismo individualismo que se ha generado y se ha registrado en los anales de la historia de ese pensamiento del mundo occidental (con la “mentalidad de sumisión” que estuvo en el orden diaria del heleno) traspasó fronteras y vino habitar aquí entre nosotros, y de esa forma, poco importa si la colonización se hubiera anticipado, sea si estuviera Europa bajo el sistema o “modo esclavista”, “modo feudal” o “capitalista”: -el “particularismo” de su ejercicio de dominación era prácticamente incólume o sería lo mismo en grado de exclusión: la comunidad indígena, el traslado forzado de la comunidad de los africanos para la América, conduciría a igual esclavitud de esos seres sometidos bajo aquel mando implícito ya inscrito en las obras y escritos de filósofos y científicos. Dificilmente se iba a escapar de esos actos criminales abusivos cometidos.

Hoy se entiende lo cuanto ellos (los dominadores) se han preparado y fueron “preventivos” para esquivarse al peor para sí y con ello conservar su mundo jerarquizado. Todo lo fue bien preparado como una “contrarrevolución preventiva”, como acostumbraba referirse el saudoso Florestan Fernandes.

En esas alturas es fundamental volver al comienzo y allí preguntar por quién hasta ahora ha aprendido más en toda la experiencia: ¿si son los “actuales dueños del mundo”, sus oligarquías -“nada representativas”- mas siempre “engañadoras” (mediáticas), o las grandes mayorías que se encuentran confraternizadas? Asumo la respuesta de Fidel, cuando de su visita al Chile de Allende, en octubre de 1971: -la reacción internacional y sus oligarquías locales han aprendido más, infelizmente.

Así como la ideología de la “raza superior” se infundió a la gente, fue inculcada y ha ganado también, en serie, con seguridad y con la complicidad, hasta a los “pensadores”, pero también, de forma menos indefensa, a de quien echa para lejos la experiencia del campo- la ideología burguesa “de la empresa” ganó adhesión sincular. No importa cómo, para ser “empresario” (con la “verticalidad” que el concepto le ha conferido (individualidad, antifraternal, exclusión del otro), hay que ter, al menos en esta nueva fase de dominio sobre las mayorías de los humanos, un “amortiguador” que se apegue a la lucha y “realimente” la forma burguesa de vida de esas dichas mayorías, o sea, su “condición burguesa” retrasada de vida, la cual debe ser reintroducida además de reforzada, sólo para recurrir otra vez a F. Fernandes. Esos favores son aportados con muy buen ánimo por los sindicatos, en sus nuevos deberes y atribuciones pós-delfimianos con que son capaces de ejercer la administración de una huelga.

En el caso, se lucha contra un sistema “globalizador” que a todo incluye para sus fines de subordinación, con los subalternos papeles aceptables, o entonces, se desactivan las esperanzas de alcanzarse una sociedad igualitaria que sea para todos los hombres y mujeres.

Pai

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