Las batallas de los estudiantes chilenos parecen más radicales que las de México

1. “Los estudiantes chilenos de secundaria se apoderaron del Internado Nacional Barros Arana (INBA) y del Liceo de Aplicación e intentaron sin éxito ocupar el Instituto Nacional, pero, ante la llegada de contingentes policiales, los alumnos desalojaron los dos inmuebles ocupados. Los uniformados detuvieron a 14 jóvenes presuntamente responsables de las acciones, apoyadas por cientos de escolares” y muchos padres de familia. Llegaron los funestos policías y desalojaron a los jóvenes, “pero sí –dicen- vamos a tomar nuevamente el internado porque al menos otros ocho liceos permanecen ocupados por sus estudiantes que buscan restablecer las manifestaciones contra el actual sistema de pagos en la educación, como lo hicieron en 2011. (Ver La Jornada)

2. Los alumnos de secundarias o enseñanza media (secundarias y preparatorias en México) han radicalizado sus protestas en demanda de una reforma al sistema fincado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación y fomentó el servicio privado. Esto quiere decir que tanto en Chile como en México el problema educativo se resume a la reducción del presupuesto a educación pública y el impulso a la privatización de la educación. Y todos los problemas de baja calidad educativa, falta de aprovechamiento, reducción de la matrícula escolar, escuelas públicas desatendidas, aparición de miles de centros escolares privados, tiene como base la reducción del presupuesto público.

3. El problema es la diferencia entre los niveles de conciencia y de lucha de los estudiantes, los padres de familia y los profesores. En México hemos vivido durante más de 80 años la dictadura de dos partidos de derecha (PRI 71 años y PAN 12) con estilos populistas de gobierno que han mediatizado la educación política-participativa de la población. En Chile, después del derrocamiento y asesinato del socialdemócrata Allende surgió una cruel dictadura asesina del general Pinochet que duró 17 años (1973-90) Las Protestas contra el asesinato y la gigantesca represión desatados por Pinochet elevaron la conciencia de lucha de los chilenos. Los gobiernos socialcristianos de Aylwin y Frei, así como de los socialdemócratas Lagos y Bachetet, muy poco hicieron avanzar el proceso participativo; lo que sí ha provocado el derechista Piñera.

4. El movimiento estudiantil chileno, el español, el de los EEUU, parece centrarse más contra el proceso de privatización educativa y en defensa de la educación pública que es la que atiende a los sectores mayoritarios y más pobres de la población. Los movimientos estudiantiles en México: el de 1968, de 1986, de 1999 y el Yo soy 132, no se han enfocado directamente contra la privatización educativa que ha avanzado en los últimos 30 años contra la educación pública y se ha detenido en demandas más concretas y más directas, pero también más dispersas: contra cuerpos policiacos, por el pase directo, contra los exámenes, contra la elevación de cuotas, contra la manipulación de Televisa, contra la imposición de Peña Nieto, por el castigo a los represores de Atenco.

5. El movimiento Yo soy 132 ha sido -después de los lópezobradoristas- los que más han convencido a la población acerca de la manipulación televisiva y el no aceptar la imposición del priísta Peña Nieto; sin embargo no parece haber duda de que los estudiantes del 132 deben centrar muy bien sus demandas para que no haya ninguna duda sobre lo que persigue. Me parece que las dos demandas originales (contra la manipulación de los medios de información encabezados por Televisa y contra él PRI y la imposición los de Peña) han sido del todo correctas, pero hay que analizar otras más generales que ayuden a dar mayor conciencia, porque el movimiento estudiantil debe continuar hasta que se transforme en una gran fuerza.

6. Si el IFE logra imponer a Peña Nieto, a pesar de las 100 mil pruebas de compra de votos entregadas por el movimiento progresista, además del uso de dinero sucio, las demandas estudiantiles tienen que cambiar, incluso radicalizarse, porque tendrán que enfrentar un enemigo en serio. Pero también tendrán que analizar lo que sucedería si se nombra un presidente interino y se preparan nuevas elecciones. Sin embargo el gran peligro que se cierne sobre el movimiento estudiantil es su posible división por el enorme aparato del PRI y Televisa que busca comprarlo, desprestigiarlo, amenazarlo y reprimirlo. Por todo ello es necesario estar muy atento de los movimientos estudiantiles del orbe porque son hoy la fuerza que está ayudando al desarrollo de la conciencia y participación de los pueblos. (14/VIII/12)

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Pedro Echeverria


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