Humala devorado por el neoliberalismo

Ollanta Humala representa la descomposición en la que se encuentra la política de derecha a lo largo de todo el siglo XX hasta la fecha, nunca pudieron cumplir la espectacular expectativa ofrecida con la macroeconomía empeñada en un progreso que compita y se enfrenta sangrientamente entre sí porque el sujeto real y efectivo es el capital que guiña el ojo y sonríe a Humala.

No hay un gobierno de izquierda en Perú, Humala apoyado por el ejército defiende los intereses de las trasnacionales mineras que encabezan la inversión privada y que ya se comió dos gabinetes enteros por los problemas en Cajamarca, Celendio y Hualgayos, comunidades que defienden sus fuentes de agua ante el proyecto minero a cielo abierto de la trasnacional estadounidense Newmont, que va tras el oro y el bronce de esas tierras.

El gobierno de Humala se reproduce en su desconcierto y en Perú de acuerdo a una forma proyectada sin la menor intervención positiva de su parte para la sociedad porque es una formula proyectada sobre el mundo de las mercancías explotando a la gente con el capitalismo.

Los maestros en huelga indefinida solicitan al menos el 6% del PIB para mejorar la educación e incrementar los salarios de los profesores. Puno, Ayacucho, Cuzco, Lima, protestan por mejoras en la educación; conflictos que ya cobraron 16 vidas en 250 problemas sociales que lejos de ser superados tienden a agravarse.

El gabinete de Samuel Lerner cayó en noviembre pasado cuando Humala apoyo los 5000 millones de dólares para el proyecto minero Conga, levantando a toda una ciudad, el gabinete de Oscar Valdez se fue hace 20 días porque lo único que hizo fue practicar la represión con bala y humo lacrimógeno por montones, hizo descender la popularidad de Humala al 36% mientras la aceptación a su esposa subió al 56% como primera dama del palacio de Pizarro.

En estos momentos Cajamarca, Celendio, Hualgayos, se encuentran en estado de emergencia por el decreto 070-2012-PCM, es la respuesta del gobierno de Humala a las protestas de las masas quienes votaron por Ollanta Humala, porque este ofreció solucionar la pobreza combatir la desigualdad y la inequidad, es decir se pintaba de progresista, pero, con el pasar de los meses se convirtió en fiable para la inversión extranjera que poco a nada le importa los problemas sociales de Perú.

La CEPAL manifiesta que Perú será el país de mayor crecimiento en la región en el 2012, la economía peruana crece a un ritmo del 7% anual, las inversiones extranjeras para la construcción son grandes, proyectan para el 2013 un crecimiento económico del 6.5% fuera de la inversión minera de más de 5000 millones de dólares.

The World Economic Fourum dice “Perú está en el puesto 137 entre 142 países en calidad de educación” por su parte cifras del palacio de Pizarro manifiesta que Perú bajo la cifra de pobres 58.5% en el 2006 a 30.8% en el año 2010 equivalente a 5.5 millones de personas mejoraron su calidad de vida antes de la llegada de Humala.

Hoy, todos desean saber cuál de los Humalas gobierna Perú, el nacionalista del 2006 o un militar desencantado o un neoliberal convencido que la macroeconomía le comprara los favores posteriores de Washington, con el bloque del Pacifico.

Humala gira al norte con las FFAA por lo tanto ya no tiene animo de cambiar la situación social del país; el giro a la derecha no solo es por la minería y su alta inversión; influye mucho su escasa preparación intelectual sin conocimiento que convicción puede tener cuando su mayor carta de presentación fue combatir a Sendero Luminoso y declararse contra la jerarquía militar, pero, conocimiento en economía social, desarrollo comunitario o producción social, desarrollo humano sustentable, no le importa, es más fácil seguir con el capitalismo y los índices que miden la macroeconomía.

La riqueza objetiva de las sociedades privatizadas es el conocimiento máximo de Ollanta Humala, junto al fenómeno global de vender mercancías y la circulación de las riquezas naturales es su criterio de economía política, el modo mercantil-capitalista para la acumulación del capital es lo que aprendió en las academias militares como un modo incesante de explotación social.

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