Fidel, Merece el Premio Nobel de la paz

Uno de los grandes méritos del jefe de la revolución cubana, es haber resistido los cambios históricos, convirtiéndose en uno de los líderes más singulares de la humanidad, uno de los genios políticos más importantes del pasado siglo, superado sólo por el padre de la política moderna Vladimir Ilich Lennin, que supo combinar magistralmente teoría y praxis.

Adentrarse en el conocimiento ideológico de Fidel Castro, requiere analizar el pensamiento del Apóstol de la Libertad José Martí, y sus incidencias en la cosmovisión del presidente cubano, que logró hacer una síntesis dialéctica del ideario martiano en comunión con el marxismo-leninismo. Al respecto la pensadora, Olivia Miranda Francisco, en su artículo El marxismo y el leninismo en Cuba, sostiene: “La Historia me absolverá expresa esta articulación del pensamiento martiano y marxista leninista en Fidel Castro,…una vez tomado el poder; mediante el establecimiento de los puentes que conducirían al socialismo, sin recurrir a la tradicional conceptualización de los partidos comunistas, en aspectos tan esenciales como la composición clasista de las fuerzas revolucionarias, y la concepción de la hegemonía del proletariado a partir de la asunción del marxismo y el leninismo por la dirección máxima del proceso y del lugar y el papel asignado a la huelga general revolucionaria, como elemento determinante para impedir el escamoteo del triunfo, en combinación con la lucha guerrillera rural”.

Para tener una comprensión más precisa de la obra de una figura de la relevancia histórica, y el genio político del comandante, es preciso revisar los acontecimientos más importantes de la humanidad durante el último siglo, y el papel jugado en cada uno de ellos. Fidel, es reconocido, - incluso por sus adversarios más acérrimos-, como una especie de Marcos Polo, que conoce todos los mares, capaz de sobrevivir a las grandes tempestades de la historia humana.

Dotado de un talento excepcional para la política, es el único estadista, que ha logrado dejar un legado que trasciende la imaginación del hombre moderno, y lo ubica en los umbrales de otros mundos, junto a personajes como el Che, o Manuel Marulanda.

No es exagerado afirmar que el pensamiento revolucionario de las dos últimas generaciones en América, lo tiene como una referencia obligada, no sólo por la verticalidad y la dignidad de sus actos, sino por su flexibilidad para moverse en el escenario de las grandes decisiones mundiales. ¿Cuántos dirigentes derechistas admiran en secreto al comandante Fidel?, ¿Cuántos revolucionarios lo citan a diario en sus discursos?

El uso correcto y apropiado del lenguaje según las circunstancias, es uno de los rasgos que le confiere una dimensión de líder culto e informado, facultado para expresarse en las más exigentes circunstancias históricas, con la seguridad de no cometer errores que puedan comprometer la seguridad de la revolución.

Muchos modernos pensadores quisieran tener su capacidad intelectual, para en medio de un discurso, adentrarse en cifras y estadística con una precisión sorprendente. Esa innata característica para hablar ante la multitud, lo convierten en uno de los oradores más insignes e importantes de la última centuria.

Ernesto Guevara, en un texto dirigido a Carlos Quijano, del seminario Marcha, de Montevideo, expresaba “Maestro en ello es Fidel, cuyo particular modo de integración con el pueblo solo puede apreciarse viéndolo actuar. En las grandes concentraciones públicas se observa algo así como un diálogo de dos diapasones cuyas vibraciones provocan otras nuevas en el interlocutor. Fidel y la masa comienzan a vibrar en un diálogo de intensidad creciente hasta alcanzar el clímax en un final abrupto, coronado por nuestro grito de lucha y de victoria”.

Son muchos los tribunos que ha dado este siglo, sobre todo en América, sin embargo, pocos tienen el magnetismo suficiente para compenetrarse con las masas y lograr arrastrarlas en ese electrizante juego verbal y gestual.

Sus alocuciones son un compendio de detalles hilvanados con el zurcido mágico de una aguja invisible, donde logra de manera sencilla, amena y didáctica, ir componiendo un discurso que hace uso de aforismos, metáforas, y categorías inter textuales que convierten el mensaje complejo y profundo, en una interrelación casi dependiente entre el orador y las masas.

Abundante en información, sobre todo en lo relacionado a los acontecimientos históricos, los cuales describe como un moderno Homero. Escuchar una de sus disertaciones históricas, es como asistir al momento de los acontecimientos, por la prodigiosidad de cómo los datos almacenados son retransmitidos al público.

Fidel ha sido más allá de su retórica un visionario en la conducción estratégica del proceso cubano, logrando en su momento unir a todas las organizaciones, con el propósito de crear un movimiento capaz de dirigir orgánicamente la revolución en la isla.

Solo alguien dotado de un liderazgo excepcional, y con mentalidad innata de conductor pudo conseguir semejante hazaña. De no haber tomado la iniciativa estratégica de convocar a la unidad de los grupos y movimientos políticos, el proceso cubano hubiese entrado en una fase de confrontación interna, donde los únicos favorecidos serian los enemigos históricos del pueblo.

La estampa de gran estratega va a estar vinculada permanentemente a su figura, otorgándole el rol de visionario que lo convierte en casi un adivino dada la virtud de acertar en sus predicciones.

Mucho antes de la desaparición de la Unión Sovietica, de manera casi profética lo anunció en uno de sus discursos y, llamó al pueblo y a la dirigencia a prepararse para el día que la URSS, se desintegrara.

Situación que marcó un viraje significativo en la política interna y externa del gobierno caribeño, obligando a los miembros del PCC a tomar medidas que ayudaran al mantenimiento de una de las más heroicas epopeyas de pueblo alguno.

Fidel, se ha destacado como un excelente hombre de gobierno, demostrando eficacia y eficiencia en el manejo de la economía. Lo que ha permitido que este pequeño país, no solamente logre sobrevivir, sino que sus indicadores de desarrollo social estén por encima de algunos países desarrollados como lo señala el propio jefe de gobierno, en su discurso con motivo del cumpleaños de Elían González, el 5 de diciembre de 2003, al hacer una comparación entre los escolares cubanos, y los estadounidenses “… Les voy a ofrecer un dato. En ese país, en cualquier zona pobre, de inmigrantes mexicanos, o haitianos, o de otros países de América Latina, de cada 1 000 niños que nacen, mueren 20, 25, 30 y aún más antes de cumplir el primer año de vida…En Cuba hubo una revolución que hizo justicia, que estableció la igualdad y la dignidad para todos los ciudadanos sin excepción. Es un país donde no se ve un niño de edad escolar vagando o pidiendo limosnas por las calles. Este es un país donde el ciento por ciento de los niños de la edad de ustedes, en la enseñanza primaria, asiste a la escuela y se gradúa de sexto grado. Este es un país, el único del hemisferio, incluyendo a Estados Unidos, donde el ciento por ciento de los niños ingresa en séptimo grado; un país donde el 99,5% de los adolescentes se gradúa de noveno grado. Este es un país en que prácticamente el ciento por ciento de los niños menores de cinco años reciben los beneficios de un plan de educación a través del programa Educa a tu hijo. Este es un país, el único en el hemisferio, que desde que el niño nace, tiene posibilidad de crecer sano, saludable, tener un litro de leche diario, la alimentación necesaria, y, en cuanto al estudio, transitar desde el preescolar hasta graduarse de doctor en ciencias, sin tener que gastar un solo centavo”…“Hoy nuestro país dispone ya del mejor sistema de educación entre todos los países, posee el índice de mayor número de maestros por habitante y de menor número de alumnos por aula. No existe ya una sola escuela primaria con más de 30 alumnos por maestro y aula; el promedio nacional no llega a 20, y en la propia capital, que hace dos años era 37, es hoy de 18. Y todo a pesar del período especial y del bloqueo”.

Freí Betto, en su testimonio con motivo del 80 aniversario del cumpleaños de Fidel, afirma que el mayor logro de cuba es “ser el único país de América Latina que logró generalizar la justicia social. Toda la población de once millones de habitantes goza de los derechos de acceso gratuito a la salud y a la educación, lo que mereció elogios del papa Juan Pablo 2º en su viaje a la isla en 1998”.

El estado de bienestar social es sin duda el gran legado que el jefe de la revolución, entrega a las futuras generaciones. Cuba, acosada por el más feroz e implacable de los imperios, sometida a un bloqueo inhumano e ilegal, que viola todas las reglamentaciones internacionales sobre derecho comercial, pero firme y decidida a mantener su soberanía, bajo la conducción del comandante Fidel, ha podido vencer obstáculos y hoy muestra al mundo indicadores de desarrollo social superior a los de cualquier potencia del mundo.

Uno de los ejemplos más hermosos que como testimonio se entrega a las naciones del planeta es sin duda la creación de las brigadas médicas internacionales, hecho sin precedente, que sin lugar a dudas merece ser reconocido con el premio nobel de la paz.

Sin embargo es necesario señalar que el presidente cubano, además de universalizar las conquistas sociales para todo el pueblo, ha tenido el gran acierto de crear una guía de acción para mantener y profundizar esas conquistas de la revolución: La Batalla de Ideas, que recoge todo el legado político, social de gran visionario, y sintetiza más de 200 programas sociales que se ejecutan en Cuba.

Es importante señalar el rol estelar que se le asigna a la juventud cubana, según lo expresado por el propio líder, en su discurso en la ciudad de Matanzas, el 6 de diciembre del 2005, con motivo de celebrarse el sexto aniversario de la batalla de las ideas: “Aspiramos a que nuestros jóvenes sean más educados, más revolucionarios, entregados, dignos, capaces de la heroicidad cotidiana y de las más grandes hazañas, solidarios, conscientes del valor de las ideas que defendemos, preparados para combatir al enemigo en todos los terrenos e implacables con la corrupción; así, imaginamos a Elián y a sus hermanitos”.

La Batalla de ideas, se remonta al año 1999 cuando se libro una tenaz lucha contra el imperialismo por la devolución del niño Elián González, sin embargo los preceptos contenidos en esta cruzada, han sido explicados en múltiples ocasiones por el presidente Fidel Castro, durante toda su vida, porque justamente el ejemplo permanente a la hora de defender las ideas justas, de tomar decisiones pensando solo en el interés supremo de la patria, han marcado y seguirán marcado la conducta del gran timonel de América, porque la lucha por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos del mundo, la lucha por la paz, contra la pobreza, por un mundo más justo, por una sociedad igualitaria, por la formación integral del ser humano, contra las calamidades que azotan al mundo moderno, regido hoy día por el imperio más voraz que la humanidad haya conocido, son principios honestos y dignos que vale la pena defender.

Fidel ha comprometido a varias generaciones de jóvenes revolucionarios preocupados por los pobres, por eso y por muchas otras cosas que serían infinitas nombrar, es Fidel, Fidel,… simplemente Fidel, para los pueblos irredentos del mundo.


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