¿ Volvemos a la guerra fría o vamos hacía un holocausto?

El proyecto del Pentágono de apoderarse del mundo como única salida de mantener el desquiciado consumismo, que ha dominado a la cultura imperial de Europa y Norteamérica pareciera que nos conduce a una conflagración mundial cuyos resultados son impredecibles, o nuevamente a la incertidumbre de la guerra fría, que tocó fin con la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, lo cual fue un triunfo relativo para el coloso norteño, que pretendía con ello, afianzar la absurda tesis de Francis Fukuyama, del fin de las ideología y el fin de la historia, pero se encontró con el renacer de las ideologías, el despertar de los pueblos y el avance vertiginoso de la historia.

Como no pudo ser a través de la infiltración de la URSS, con la colaboración de traidores, como Gorbachov, Boris Yeltsin y otros tantos que se aprovecharon de los errores cometidos con la burocratización del poder soviético y las desviaciones en la tesis económica socialista, para conjuntamente con la CIA, El Vaticano y otros centros generadores de desestabilización, propiciar el derrumbe del ensayo más importante de comienzos del siglo XX y que durante 50 años fue ejemplo y esperanza para los pueblos que luchaban por su libertad, ahora intenta hacerlo a través de la utilización del norte de África y del Medio Oriente, como corredor de la subversión contra el orden establecido en la Federación Rusa y la China, para lo cual están utilizando al máximo las contradicciones religiosas que caracterizan a la región.

La avanzada que ganó bastante terreno, con la destrucción de Livia, eliminando así un obstáculo, para el proyecto imperial, continúa ahora con Siria, que es la antesala de la arremetida en contra de Irán, la cual está planificada desde hace más de un lustro por la mafia sionista que ejerce el gobierno en Israel, enclave militar imperial en el Medio Oriente. Este territorio sería utilizado como base para una guerra contra la nación persa. Una vez dominado Irán y puesto bajo la bota imperial, se facilitaría el trabajo del Mossad, la CIA y demás agencias criminales, para penetrar a la Federación Rusa y a China , con el objeto de crear focos internos de perturbación y con ello enfrentamientos entre los propios pueblos, acicateados por mercenarios infiltrados y armados por occidente, con el apoyo solapado de la ONU y la acción final de la OTAN, como sicario imperial, para llevar “libertad, democracia y la felicidad”, a esos pueblos.

Pero la Federación Rusa, frente a este plan occidental, está tomando sus previsiones y está rescatando las buenas relaciones de sus aliados cuando pertenecía al bloque soviético. Es así como está en conversaciones con Cuba y con Vietnam, para retomar la alianza militar que fue rota con el derrumbe de la URSS y del muro de Berlín. En Cuba, lo último que retiró Rusia, fue la base de espionaje electrónico. Otro tanto ocurrió con Vietnam, donde fue desmantelada la base militar y cuya infraestructura pasó a la administración del gobierno vietnamita.

Rusia mantiene una base militar en Siria, la cual está reforzando, como un mensaje a los mercenarios armados dentro del país árabe y a sus mentores, que no son otros que las mafias capitalistas de occidente, representadas por el sionismo internacional y con su base bélica en el Complejo militar, financiero y comunicacional, que pretende erigirse en gendarme del mundo. Otro factor importante aquí presente, es el acercamiento entre la Federación Rusa y China, colosos que se habían distanciado en el ocaso de la URSS por diferencias tácticas, pero que ahora ante la amenaza occidental, estrechan sus relaciones y cooperación en todos los ámbitos incluyendo el militar.

La táctica guerrerista que el Premio Nobel de la Paz, impulsa desde la Casa Blanca, es más sutil. Ya Estados Unidos no pone los muertos,que necesariamente deja una confrontación bélica, porque los servicios secretos se encargan de crear los focos internos de desestabilización, armar a los grupos opositores y de apoyarlos con mercenarios para lo cual necesitan la complicidad de los vecinos y de allí el proyecto de limpiar el camino para llegar a China y a Rusia.

Una vez, realizado ese trabajo previo, interviene la ONU, para instar a los gobiernos a parar “la masacre contra la población civil”. En otras palabras es una orden de rendición, para quien esté en funciones de gobierno. Si eso no ocurre, el Consejo de Seguridad, se encarga de aprobar la pacificación, vía OTAN, el envío de “observadores”, en fin, montar todo un discurso mediático que avale la agresión. Ese el caso Siria, que ha sido un hueso más duro de roer, porque tiene el respaldo de China y Rusia, no fue el mismo caso de Livia, donde ambas potencias, se hicieron las desentendidas y dejaron que el Pentágono , llevara “La libertad, la democracia y la felicidad” al pueblo livio, que hoy se desangra en medio de una guerra civil, igual que Irak, Afganistan y todas las naciones donde el primer terrorista del mundo ha hincado sus sanguinarias garras, en nombre de la “democracia, la libertad y la lucha contra el terrorismo”. Pero su territorio es paraíso para la protección de terroristas como Posada Carriles.

El caso es que esta vez el Tío Sam ha ido demasiado lejos, en sus ambiciones de poder y de someter al orbe a sus designios, porque Irán, no es Irak, ni Siria es Livia y China y Rusia, no se chupan el dedo y están moviendo sus peones en el ajedrez de la geopolítica mundial. Ahora la pregunta que dejamos en el aire es: ¿Volvemos a la guerra fría o vamos hacía un holocausto?

Periodista*

CNP2414 [email protected] [email protected]

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