Los problemas de Alianza País en Ecuador

No es un movimiento unitario capaz de combatir de frente la dictadura del capital, tampoco ayuda al presidente Correa ni considera a las bases para los diferentes cargos públicos o políticos.

Indefinición e inestabilidad hacen del movimiento país un contrapoder vencido de antemano por el sectarismo, la mediocridad, el individualismo y la falta de conocimiento que implica poco convencimiento del proyecto ciudadano, así, el movimiento es un espejo que refleja año tras año los mismos errores de un arrogante Buro de amigos de los asambleístas, gobernadores, alcaldes, prefectos quienes lideran en las provincias con la gente de más dinero el manejo del movimiento dejando de lado a las bases.

Desde lo imperceptible de la estructura de Alianza País hasta lo evidente de los resultados políticos en la Asamblea, alcaldías, prefecturas, gobernaciones mas algunos ministerios y el Buro, la idea revolucionaria cae en un desprestigio que provoca una enorme diferencia entre el discurso y los hechos de Rafael Correa, es más, esa ineficacia alimenta a la oposición que resta la evidente transformación social, política, económica y cultural en la que está inmerso el país.

Quienes están liderando el movimiento no quieren observar la conciencia que determina el carácter de una revolución que es la participación del pueblo para producir de manera más decisiva la democracia sin tener que renunciar a su libertad política que permite la oportunidad al pueblo de participar en cargos públicos.

La apertura a las bases permitirá una transformación socio cultural y la diferencia entre la teoría y los hechos que deben demostrar los progresistas de izquierda, no aperturar al pueblo sus derechos políticos evita que la masa reafirme su identidad con el cambio, con la nueva convicción de participación no de representación.

Desde el año 2009 el Movimiento País arrastra desilusiones que ahora son conflictos internos que seguirán subiendo de tono por la mediocridad y autoritarismo de quienes dirigen Alianza País en las diferentes ciudades del Ecuador. La perdida (empate) en la consulta del 2010 es un aviso que el presidente no está considerando, grave error, porque el movimiento todavía recoge la basura dejada por los otros partidos que indudablemente minan la unión de las bases y la dirección del partido todavía sujeto y amamantado por Correa, el único con aceptación de la masa, pero, la dirigencia de País actúan como caciques dueños de la lista 35.

Este mes se disimulan elecciones con todos los actores  que apoyan al presidente pero Galo Mora, la señora Tola y otros miembros del Buro, sostendrán a los mismos de siempre para que continúen en la Asamblea o en los cargos públicos, estos “dueños” de Alianza País no consideran a los diferentes sectores, así, el pueblo tiene razón de estar cansado y hastiado con esos funcionarios en poco tiempo de apoyarlo Sr. Correa.

¿Por qué exigir disciplina a las bases cuando las convenciones de País son dirigidas por gente ineficaz, prejuiciada que no han logrado ni siquiera el 20% de aceptación popular en estos años de gestión en la Asamblea, alcaldías, gobernaciones, prefecturas, ministerios?

¿Por qué hombres y mujeres deben acogerlos para formar los nuevos cuadros si no tienen razón ni ética ni moral?

La lejanía en la que se encuentra Alianza País no solo de Correa sino del apoyo ciudadano es la lejanía que tiene su conocimiento y convicción para consolidar un socialismo o al menos un proceso de cambio, con ustedes dirigiendo el movimiento, el gobierno nunca alcanzara el concepto de proceso peor de revolución.

Reconocer estas diferencias no significa, sin embargo, subrayar que el pueblo tenga que seguir soportando tanta petulancia, sectarismo y mediocridad en la dirección del Movimiento País, por el contrario, se exige una apertura para las bases, apertura para participar en otro tipo de cercanía con la igualdad de oportunidad.

En manos del pueblo están los cambios siempre apoyando a Correa, no a los que están provocando golpes silenciosos desde el malestar del pueblo. En manos del pueblo está en lograr que los cambios al interior del movimiento no queden en susurros o escuchados por debajo de la mesa, hay que estudiar si merecen ser elegidos o reelegidos los que están viviendo del pueblo.

Vida fácil en la Asamblea, en las gobernaciones, alcaldías, prefecturas y Buro, muchos de ellos y ellas ya buscan la reelección o planifican sus nuevos cargos manipulando al pueblo, pero, el pueblo tiene la última palabra siempre ha sido así para cambiar esa situación. Es hora que el presidente escuche al pueblo hace tiempo no lo hace, cuidado porque en las presidenciales no existe el empate.

Además, porque, la popularidad del presidente es obra de la masa no de ese grupúsculo de petulantes funcionarios dirigentes de País quienes por falta de ética y moral no pueden hablar en nombre del pueblo, hay que reestructurar todo ese apoyo, hay que darle nueva forma a la estructura publica del Ecuador, librándola de la mediocridad con la que se encuentra inundada y esto es un reto, un desafío que está en las manos del pueblo para que Correa siga en el poder.

Esos intereses en un proceso de cambio hay que combatirlos de raíz. Por inmoral y arcaico hay que apartarlos del proceso que empezara a tomar forma con la reelección de Correa. Lo verdaderamente cercano al cambio que sostenga el  liderazgo de Correa esta en las bases, el pueblo debe ser radical para sacudirse de la eficiencia ineficaz que caracteriza a los funcionarios de rango medio interesados en sostenerse en la actividad política sin que les importe la opinión de la gente.

La depuración de Alianza país debe empezar recordando un hecho decisivo en la historia ecuatoriana que termino con la partidocracia, la llegada de Correa, él y el pueblo desafiaron y vencieron la estructura política de los partidos tradicionales, el pueblo cansado de la politiquería lo eligió presidente para que ayude a darle sentido al cambio. 

¿Se acuerdan compañeros y camaradas como el pueblo sacaba a los diputados del Banco Central en Quito, donde funcionaba el Congreso? En principio no hay que llegar a esos extremos pero si se niegan y quieren seguir con el complot silencioso hay que invitarlos a dejar los cargos, esa es la última palabra que el pueblo dispone para ayudar al presidente. Ecuador necesita que Correa continúe en la presidencia, es vital para las nuevas izquierdas en la región.

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