Lectura al Rescate de los Mineros

“En lugar de hacer del inconciente el honor de elevarlo a conciencia, satisfaciendo así su impulso y suprimiendo su fuerza destructiva, la industria de la cultura, principalmente recurriendo a la televisión, reduce aún más a los hombres a un comportamiento inconciente”.

Teodoro Adorno (1969)

Un destacado intelectual mexicano y Director del suplemento Semanal la Jornada en unas declaraciones que circularon este viernes (15/10/2010), manifestó que la televisión es uno de los agentes que más daño social produce. Esta aseveración nada novedosa por cierto, hemos podido leerla en las obras de “comunicólogos” e intelectuales venezolanos que decidieron tragarse sus estudios y análisis porque ya no lo sirven.

La televisión deshumaniza a través de la promoción y mercantilización de modelos de vidas cargadas de antivalores. La televisión es tan efectiva en el proceso de manipulación, que ciertos hechos, producto de una injusticia o falta de justicia pueden ser administrados para que los involucrados directa e indirectamente y el público en general, terminen olvidando los aspectos claves del evento y a partir de ese olvido, se dan las condiciones para transformar el hecho en un evento festivo. El rescate de los mineros chilenos fue exactamente eso: un gran espectáculo. Haber seguido por unos pocos minutos el espectáculo ha podido darnos la oportunidad para observar (desde muy cerca) la inmensa capacidad y efectividad de la televisión para articular malas intenciones y construir un aparente mundo de armonía, humanidad y generosidad, cuando en realidad, la falta de humanidad es lo relevante del hecho que estába “comunicando”

Al final nos fuimos olvidando totalmente de las situaciones que produjeron que 33 obreros mineros (no mineros) quedaran sepultados 700 metros bajo tierra. Claro, por la televisión el espectáculo se ofrece en vivo y los obreros mineros continuaban enterrados bajo tierra, pero paralelamente a este plano de la realidad se le fue superponiendo otro plano que alcanzó mayor intensidad. El plano de Piñera con su discurso “emotivo” reconociendo la grandeza del mundo ayudó a crear las condiciones para dar paso al espectáculo con el efectivo concurso de la TV. El espectáculo nos hizo olvidar, que antes del rescate y por razones muy particulares e inhumanas, que no fueren muy tratadas por la televisión, 33 trabajadores quedaron sepultados 700 metros bajo tierra.

El plano artificial/superficial paulatinamente fue sustituyendo al plano real y todo lo anterior quedó enterrado 700 metros bajo tierra. Para asegurar la condición de espectáculo y tener certeza que las condiciones que produjeran el accidente quedaran 700 metros bajo tierra, se comenzó a notar el surgimiento de pequeños detalles que le fueron dando al plano de la superficialidad la condición de espectáculo televisivo. Comenzaron a verse en pantalla y en las notas “marginales” del evento los novias y las amantes de los obreros mineros sepultados. Así, la escena era propia de artistas y finalmente comprendimos que más que obreros mineros enterrados, estábamos en una especie de película con galanes de muchas canitas al aíre.

El rescate tratado como espectáculo y con la efectiva articulación de la Televisión, enterró prácticamente cualquier tipo de información que nos permitiera reconocer: ¿Cómo han sido las condiciones de trabajo de los obreros mineros? ¿qué gantías tienen? ¿Cómo se aseguran sus más elementales derechos humanos? ¿Qué seguridad tienen? ¿Cómo producen? ¿Para quién producen?  ¿Cómo es la vida de un obrero minero? Todo esto quedó 700 metros bajo tierra.

La imagen que se guardo en cada memoria debe ser la de Piñera con su “emotividad” celebrando un rescate y compartiendo “humanamente” con los obreros. En pocos días, otro espectáculo sepultara al anterior y los mineros con una empresa probablemente privatizada, sentirán los mismos riesgos y las amenazas estarán ahí en el ambiente.

[email protected]


Esta nota ha sido leída aproximadamente 1533 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales




US Y /internacionales/a110328.htmlCUS