El melifluo gobernante cafetero a su regreso al país, tampoco escatimó elogios y bondades a los acuerdos alcanzados, principalmente en materia comercial con la décima economía mundial. Destacando desde luego, la referencia de Lula al tema de la lucha contra el terrorismo y la subyacente condena a la insurgencia colombiana. Postura por demás conocida de vieja data, En ese aspecto sin embargo, el balance es agridulce, en tanto que Santos lo que buscaba era que el gobierno Brasileño catalogará a las FARC y al ELN como organizaciones terroristas, circunstancia que en realidad no aconteció.
La visita de Santos al Brasil también incluyó un encuentro con los dos principales candidatos presidenciales que en la actualidad se disputan el apoyo ciudadano. Las declaraciones de la candidata presidencial del PT, Dilma Rousseff, no podrían ser más oportunas y ponderadas. Recordó por ejemplo, el carácter histórico y social del conflicto armado interno que vive Colombia, a la par que evitó calificar, o mejor descalificar, a los grupos insurgentes. Ello en medio del fragor de una contienda electoral decisiva para las aspiraciones del PT, y sus aliados de continuar al frente de la conducción del gigante suramericano. Interesante lección de consecuencia política y de firmeza de criterios.
En la rueda de prensa a la que comparecieron los dos mandatarios luego de su encuentro, Santos reiteró su tesis en torno a no aceptar los buenos oficios y la mediación de gobiernos latinoamericanos en los temas candentes de la guerra y la paz en Colombia, con el argumento que es un tema interno del país. Eso dice, sin siquiera sonrojarse, quien fuera protagonista de primera línea del bombardeo a Santo Domingo, Ecuador, y a sabiendas que esa circunstancia, unida a la existencia de siete bases militares operadas por militares norteamericanos, irremediablemente internacionalizó el conflicto social y armado interno.
Preocupa de otra parte,
que uno de los ocho acuerdos firmados entre los dos países haga referencia
a la conformación de una sociedad industrial para la fabricación de
aviones militares. En efecto, el acuerdo establece que Colombia será
socio de su vecino, en la fabricación de los aviones RC-390 que remplazarán
a los aviones Hércules a partir del año 2015. Dicho avión se producirá
con la participación de la empresa Brasileña Embraer, una de las más
importantes fabricas de producción de aviones militares del mundo.
No hay que perder de vista que Colombia es el país de la región, que
porcentualmente destina más recursos de su producto interno bruto a
la compra de armas; siendo en otro sentido, uno de los países más
inequitativos del continente en el cual sus habitantes malviven en medio
de las más elementales necesidades insatisfechas según cifras recientes
de los organismos internacionales especializados en estos temas.
Septiembre 5 de 2010.