Condoleezza tocó el piano mientras ardía el Líbano, como Nerón pulsó la lira durante el incendio de Roma
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31/07/06 - www.aporrea.org/tiburon/n81570.html
La canciller de EEUU, Condoleeza Rice, toca el piano para deleite de los asistentes a la reunión ministerial de países asiáticos en Kuala Lumpur.
Credito: Reuters
Caracas, 30 Jul. ABN (Hernán Mena Cifuentes).- En un grotesco acto grotesco, comparable al protagonizado por Nerón cuando, según algunos historiadores, el emperador se deleitaba pulsando las cuerdas de un arpa durante el incendio de Roma, Condoleezza Rice, tocaba el piano, mientras ardía en llamas el Líbano, a solo 3 días de que el genocidio que allí tiene lugar, magnificara su imagen de terror, cuando en la madrugada de este domingo, la aviación judía destruyó un edificio matando a decenas de niños, hombres y mujeres que allí dormían.

La nueva masacre, perpetrada en la ciudad de Qana, provocó la ira de millares de personas en el Líbano, que se lanzaron a las calles, indignadas por el crimen, así como la protesta del gobierno de Beirut, que ha reaccionado exigiendo un inmediato cese al fuego y declarando que la presencia de Rice, quien se dirigía hoy a esa capital, en misión diplomática, “no sería bienvenida”, frenando de esa forma un nuevo intento de la falsa diplomacia imperial, que habla de paz, mientras impulsa y propaga las llamas de la guerra.

La actuación artística de “la halcona negra”, tuvo lugar el pasado jueves simultáneamente con la misión diplomática que desplegaba en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, la secretaria de Estado, eximía intérprete del piano, quien ofreció un recital a los cancilleres asistentes a la reunión anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, mientras en Washington, George W. Bush, participaba en otro evento musical, en otra muestra de indiferencia y desprecio por el dolor y sufrimiento del pueblo libanés.

Condoleezza, horas antes del concierto, dijo sentirse “consternada” por la tragedia humana que se vive en el “País de los Cedros”, por lo que anunció que interpretaría un pieza de Brahms, el compositor alemán, que en muchas de sus obras refleja “una expresión indefinible de tristeza y ternura al mismo tiempo”, pieza que ella describió como “una canción triste”, para expresar el sentimiento generalizado por lo que está pasando en el Líbano” y para rematar su declaración dijo: 'Tocaré algo que esté de acuerdo con mi humor.”

Si su intención fue la de que los asistentes al evento, se plegaran a la política de Washington, en el Oriente Medio, esta no logró su propósito, pues, si bien con su interpretación, logró conmover a su auditorio, su mensaje diplomático no pudo convencerlos, ya que 5 de ellos, condenaron el genocidio de Estados Unidos y su socio Israel, al exigir un inmediato alto al fuego en la región, que Washington y Tel Aviv se niegan tercamente a aceptar.

Tampoco tuvo éxito su jefe, quien como ella, pretendió “ahogar en música” la tragedia libanesa y el rechazo que ese crimen de lesa humanidad, recibe de todo el mundo, y del pueblo estadounidense en particular, que no quiere verse envuelto en otro conflicto tan sangriento como los de Irak y Afganistán, a los que los arrastró el Presidente y sus “halcones, donde han muerto mas tres mil soldados yanquis a manos de la resistencia, mientras otros miles más han resultado con lesiones físicas y mentales difíciles de curar.

Bush Jr. fracasó al igual que Condoleezza, al actuar el mismo día en un espectáculo efectista, como anfitrión de un grupo de jóvenes intérpretes, que incluía al cantante ganador y los 9 finalistas del “American Idol”, uno de los eventos musicales de mayor audiencia del país, procurando con ello recobrar su maltrecha imagen que cada día se deteriora más, especialmente entre las madres estadounidenses, cuyos hijos están muriendo en esas guerras, pantanos donde se han hundido las tropas imperiales.

Esa realidad se ha encargado de despertarlos del sueño en el que viven, sustentado en su hegemónico proyecto de dominación planetaria, pero aún así, se niegan a escuchar la voz de la razón de los pueblos y sus líderes, que aspiran a vivir en paz y armonía, ajenos a horrores de los conflictos que ellos promueven, como el del Líbano, que amenaza con propagarse por el resto de la región y posiblemente más allá, con el riesgo de traducirse en un holocausto nuclear llamado a destruir todo vestigio de vida en la tierra.

Desde Kuala Lumpur, con un nuevo fracaso a cuestas, Condoleezza ha regresado este domingo al Medio Oriente, donde su presencia tras la matanza de Qata, hoy es rechazada mas que nunca por el pueblo y los gobiernos palestino y libanés, sufriendo así otra derrota diplomática más, como la padecida en Roma, un fracaso que sus cómplices de la élite sionista pretendieron asumir como victoria, al anunciar que en la reunión en la que se buscaba alcanzar la paz, se acordó darles “luz verde” a la guerra genocida que han desatado.

Ese anuncio plagado de falacia, pese a que fue desmentido por las delegaciones asistentes a la reunión, le ha permitido a Israel continuar con más matanzas como la realizada este domingo al ignorar y rechazar cuanto intento de paz se presente, actitud que ha dejado virtualmente aislados del resto del mundo a Washington y Tel Aviv por violar los principios del Derecho Internacional y las más elementales normas de la ética y la moral y de la convivencia humana.

Fue esa posición la que asumió Condoleezza hace una semana, con la misma soberbia y prepotencia que caracteriza al “Nerón del siglo XXI y a legionarios, los “halcones” de Washington, cuando reveló cínicamente, el proyecto de conquista y dominación que han diseñado para el Medio Oriente, poniendo sobre la mesa las cartas del diabólico juego que están practicando los EEUU e Israel en la región.

“No tiene sentido un alto al fuego inmediato, sin condiciones políticas que lleven a un fin de la violencia duradero”, expresó Condoleezza en perfecta sintonía de propósitos con la élite que gobierna en Israel, para luego agregar: “Lo que estamos viendo aquí, (en el Medio Oriente) son los dolores de parto de un nuevo Oriente Medio, y cualquier cosa que hagamos, debemos estar seguros de que estamos impulsando el nuevo Medio Oriente, no regresando al antiguo.”

Y es que sus torcidas mentes, interpretan como un feliz “alumbramiento” a ese monstruoso engendro de proyecto que han diseñado y como un brillante amanecer, a la oscura noche de conquista y dominio que el mismo traerá a la región, tal como lo asegura Condoleezza, al describir como un parto doloroso, que dará luz al “Nuevo Orden” fascista que piensan imponer en el Oriente Medio, y que en el Líbano ya se anuncian las cornetas que tocan a muerte y la destrucción.

A esa clarinada de terror, se suma el éxodo masivo de un millón de seres que tratan de escapar del genocidio en marcha, acosados por el hambre y la sed y la amenaza de morir víctimas de las bombas, misiles y metralla suministradas por el Imperio yanqui, que por aire y tierra les lanza el invasor, mientras en su huida ven como caen hechas añicos, las huellas de culturas milenarias como los monumentos fenicios y romanos en ciudades declaradas por la ONU, Patrimonio cultural de la humanidad.

Porque allí, en el Líbano, está ocurriendo este mes de julio de 2006, lo mismo que sucedió el 19 julio del año 64 D.C, hace 1.942 años con el incendio de Roma, donde perecieron muchos de sus habitantes y cayeron demolidos incontables monumentos religiosos y culturales, templos y palacios, pinturas y muchas otras obras del arte griego y romano, como hoy caen bajo el impacto de bombas y misiles sionistas, centenares de edificios en Beirut y algunas de aquellas obras testimonio invalorable de la presencia de romanos y fenicios en Tiro y otras ciudades del país,

Tal parece que la historia volviera a repetirse salvando el tiempo y el espacio a casi dos milenios de su punto de partida en Roma, donde un emperador se deleitaba tocando la lira, viendo consumirse en llamas a “La ciudad eterna”, y hoy en Washington y Kuala Lumpur, George W. Bush, el “Nerón del siglo XXI” y Condoleezza Rice, “la halcona negra”, emulan aquel patético espectáculo, él disfrutando de un show entre cantantes y ella frente a un piano, interpretando extasiada una triste melodía de Brahms, mientras Beirut, ardía en llamas.

Sin embargo, llama la atención el hecho, de que un hombre como Bush y una mujer como Rice, con tan abismales diferencias entre si, en cuanto a intelecto se refiere, asuman una posición similar de irrespeto a la condición humana, pues si bien es cierto que el presidente estadounidense no reúne credenciales suficientes para ejercer la alta responsabilidad que tiene como dirigente de la superpotencia militar y económica más grande del planeta, ese no es el caso de Condoleezza, dueña de un impresionante currículo académico y profesional.

En cuanto a las capacidades intelectuales de Bush, el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, se ha encargado de situarlas en su justa dimensión, en el prólogo que escribiera de la obra del malogrado periodista y escritor James Hatfield, “George W. Bush, “El Nerón del siglo XXI.

“Me pregunto -dice Saramago- cómo y porqué, EEUU, en todo tan grande, ha tenido tantas veces, tan pequeños presidentes…George W. Bush , es quizá el más pequeño de todos. Inteligencia mediocre, ignorancia abismal, expresión verbal confusa y permanentemente atraído por la irresistible tentación del disparate. Este hombre se presenta ante la humanidad con la pose grotesca de un cowboy que hubiera heredado el mundo y lo confundiera con una manada de ganado.”

En cuanto a Condoleezza, su actuación como Secretaria de Estado, podría explicarse por el perfil psicológico que de ella dibujó Robert Mugabe, al señalarla como “la chica de raíces africanas, descendiente de esclavos negros, que obedece a la voz de su amo blanco, George W. Bush” y que pese a su inteligencia, se ubica en esa categoría de seres infelices, de los que El Libertador una vez dijo, al referirse a su forma de comportamiento en la sociedad, que “el talento sin probidad es un azote.”


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