|
La resistencia iraquí marca claras distancias con las corrientes 'takfiristas' (anatemizadoras), nutridas esencialmente por milicianos no iraquíes Según fuentes locales, el pasado domingo, 6 de noviembre, combatientes de la resistencia y miembros de la red de Al Qaeda en Iraq se enfrentaron militarmente en Ramadi, la capital de la provincia occidental de al-Anbar [1], en lo que es un indicio más de la abierta ruptura entre las formaciones iraquíes que combaten la ocupación y las corrientes takfiristas (anatemizadoras), nutridas esencialmente por milicianos no iraquíes [2]. Al menos un miembro de Al Qaeda habría resultado muerto en los enfrentamientos. En Ramadi la tensión entre ambas corrientes había ido creciendo al menos desde el verano en relación a varias cuestiones, y particularmente tras el asesinato por parte de los seguidores de Al Qaeda de varios imanes de la ciudad, quienes habrían condenado públicamente acciones de estas corrientes radicales islamistas. Miembros de organizaciones de la resistencia en la zona consideran que la actividad armada debe concentrarse en las fuerzas de ocupación y auxiliares de la Guardia Nacional, mientras grupos vinculados a Al Qaeda habían procedido al asesinato de miembros de la policía, rompiendo un acuerdo con la resistencia de permitir el trabajo de los policías en áreas bajo control de aquélla. La resistencia considera muy negativo el impacto que está teniendo, tanto dentro de Iraq como en el exterior, el asesinato indiscriminado de civiles iraquíes. Asimismo, a diferencia de las corrientes takfiristas, las organizaciones armadas anti-ocupación no siguieron una consigna unitaria respecto a votar no o abstenerse en el referéndum de ratificación del borrador de la Constitución del pasado 15 de octubre, que en la provincia de al-Anbar fue masivamente rechazado [3]. La crisis de Faluya La delegación de la CEOSI que viajó a Iraq en abril pudo confirmar en entrevistas mantenidas con formaciones políticas y militares de la resistencia la clara escisión respecto a los sectores que se suelen identificar en los medios de comunicación como vinculados a Al Qaeda o a su red iraquí, supuestamente dirigida por al-Zarqawi [4], sobre cuya existencia real hay muchas dudas en el interior del país. Más recientemente, interlocutores de la resistencia en el exterior reiteraron a miembros de la Campaña su preocupación por la actividad de Al Qaeda en Iraq y la condena de su línea de actuación [5]. La confrontación entre la resistencia y las corrientes takfiristas se agudizó con el segundo asedio y posterior asalto estadounidense a Faluya de noviembre de 2004. La resistencia iraquí ha acusado a los combatientes extranjeros de provocar el asalto de la ciudad, abandonándola a su suerte en el último momento, una táctica extremadamente costosa en vidas, tanto de civiles como de combatientes, que no ha vuelto a repetirse en los asaltos posteriores a ciudades del oeste y norte del país [6]. Noticia leida aproximadamente 944 veces. Contador actualizado cada 3 minutos |