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Como se enlazan el asesinato de Hariri en el Líbano, y las acciones terroristas en Jordania y en Egipto, con una operación de la CIA y el Mossad israelí para rodear y estrangular militarmente a Siria.
La acción terrorista que mató a 57 personas en tres hoteles de Ammán ¿fue una operación del Mossad para complicar a Jordania en las acciones preparatorias de un ataque militar preventivo norteamericano a Siria? O como se pregunta recientemente el profesor Michel Chossudovsky en un artículo: ¿Sabía de antemano Israel de los ataques terroristas de Ammán? O mejor replanteada la pregunta: ¿El Mossad israelí y la CIA estuvieron detrás de los ataques terroristas de "Al Qaeda" en Jordania? Veamos algunos hechos puntuales:
Inmediatamente, y a pesar del que el sector de Hariri estaba manteniendo una postura "dialoguista" con Damasco, el eje Washington Tel Aviv acusó a Siria de estar detrás de la operación de asesinato de Hariri y comenzó a presionar en la ONU para que ese país retire sus tropas de Líbano. Fuentes del gobierno sirio, por su parte, señalaron que las imputaciones de EEUU e Israel en su contra formaban parte de una operación mediática internacional cuidadosamente preparada por la CIA y el Mossad, cuya trama empezó a desarrollarse tras el asesinato con las denuncias de las planas mayores de Washington y Tel Aviv. Portavoces de Damasco señalaron que la maniobra tenía que ver con la preparación de un "clima anti-Siria" que habían lanzado la Casa Blanca y el Pentágono como marco justificatorio para las operaciones militares que tienen previsto contra Siria y las organizaciones que operan contra Israel desde territorio libanés. La Unión Europea y algunos países de la Liga Arabe (aliados de EEUU) se sumaron a la presión pidiendo el retiro de las tropas sirias de Líbano, y posteriormente esa decisión fue plasmada en una resolución de la ONU que exigía a Damasco su retiro militar de ese país. Las grandes cadenas internacionales, habituales usinas mediáticas de la CIA, realizaron por su parte una desembozada campaña "anti-Siria" recreando en sus contenidos y titulares el modelo paradigmático de acusaciones a Siria realizadas por los funcionarios de Washington y Tel Aviv. De esta manera, la prensa internacional se sumó a la campaña "anti-siria" repitiendo, en otra escala, lo mismo que había hecho durante la operación preparatoria a la invasión de Irak. Sin ningún tipo de procesamiento o análisis las grandes cadenas comenzaron a "informar" sobre la crisis del Líbano mezclando palabras claves : "Siria", "terrorismo", "guerra civil", "atacante suicida", "tensión", "insurgentes", "extremismo islámico", en su receta conocida de "demonizar" al "enemigo" de turno de la maquinaria militar estadounidense. Posteriormente ( y como es habitual que suceda) los equipos de especialistas de Naciones Unidas (conducidos por Kofi Annan) elaboraron un informe "demostrativo" de que detrás del asesinado del ex premier Hariri estuvo el servicio de inteligencia sirio, a través de su delegación en Líbano. Finalmente, y estrangulado por una operación de pinzas en la ONU, Siria retiró gradualmente sus tropas y su destacamento de inteligencia de Libano, convulsionado por el clima "anti-sirio" sembrado por la oposición infiltrada por la CIA y el Mossad. Para Damasco y los expertos sirios se había consumado la primera parte de la operación: Líbano y las organizaciones que combaten a Israel y a EEUU desde ese territorio (sin la protección de Siria) quedaron a merced de los tanques y aviones de Sharon. En consecuencia, y con el argumento de combatir al "terrorismo interno", las fuerzas israelíes podrían (y pueden) ingresar a Libano trazando una frontera militar con Siria, desde la cual servirían de cabeza de playa para un ataque militar de EEUU a ese país. En los decálogos de la Casa Blanca y el Pentágono, expulsada Siria del Líbano, quedaba abierta la puerta para una intervención militar estadounidense-israelí orientada a exterminar las bases logísticas y los comandos operativos de las "organizaciones armadas terroristas" que cuentan con su base de operaciones y entrenamiento en Siria, desde donde (según el Pentágono) proyectan sus acciones hacia Irak, Palestina, y el Medio Oriente. Hasta aquí, y según la describe la inteligencia Siria, las piezas de la operación se desarrollaron con un mecanismo de relojería posibilitado por la complicidad de la ONU y de la Unión Europea. La operación "Al Qaeda" en Jordania Jordania: ¿Una segunda cabeza de playa militar en frontera para estrangular y rodear militarmente a Siria? Según coinciden varios expertos, los últimos ataques "terroristas" de Al Qaeda a los hoteles en Jordania se orientaron a preparar un clima "anti-sirio" entre el establishment de poder de ese país. No bien consumado los ataques, EEUU e Israel desarrollaron el mismo esquema que utilizaron con el asesinato de Hariri en Líbano: culparon del atentado a las fuerzas "terroristas" de Al Qaeda con bases operativas en Irak y Siria. Como siempre, la auto-adjudicación de Al Qaeda de los atentados resultó totalmente funcional a las acusaciones contra Siria emanadas de Washington y Tel Aviv. Según una declaración oficial jordana las víctimas incluyeron a 33 jordanos, seis iraquíes, dos bahreiníes, tres chinos, un indonesio, un sirio, un saudí y un estadounidense. Los "blancos" elegidos tampoco fueron al azar: clases altas y pudientes que definen decisiones estratégicas de poder en Jordania y Medio Oriente. Presunto objetivo según la inteligencia siria: Preparar el "clima" para un ingreso militar activo de Jordania en la guerra contra el "terrorismo de Al Qaeda" que opera en Medio Oriente, y cuyas bases logísticas, organizativas y operacionales se encuentran en Siria. Fuentes sirias y analistas árabes señalan que desde allí se copiaría la "operación Líbano" con el asesinato de Hariri: El territorio y las tropas jordanas, bajo control operacional de oficiales israelíes y norteamericanas, servirían de nueva cabeza de playa fronteriza para un ataque militar de EEUU a Siria. Dice el profesor Michel Chossudovsky en su artículo: "Según Haaretz, Israel logró, con la cooperación de las fuerzas de seguridad jordanas, evacuar discretamente a varios ciudadanos israelíes antes de la explosión, que residían en el hotel Radisson SAS: "Amos N. Guiora, un antiguo alto funcionario israelí del contraterrorismo, dijo en una entrevista telefónica con The Times que fuentes en Israel le habían informado sobre las evacuaciones antes de los ataques. Un nuevo paso hacia el "Objetivo Siria"
¿Una alianza "inter-árabe" colaboracionista integrada por Egipto, Jordania y el "agente encubierto de la CIA", Abu Abbas, en Palestina, para atacar Siria? En los hechos ya estaría funcionando: Jordania, Egipto y la Autoridad Palestina (aliados de Washington y Tel Aviv) coinciden con Israel y EEUU en el mismo objetivo de exterminar a las organizaciones guerrilleras (Hamas y otros) que se oponen a la expansión y ocupación de las tropas sionistas de Israel en Palestina, Líbano y Medio Oriente. Y también coinciden con la "apreciación" del Pentágono: las bases operativas, logísticas y organizacionales de estas formaciones "terroristas" se encuentran en Siria. Por lo tanto: el "objetivo" convergente es un ataque militar "preventivo" a Siria, según fuentes de la la inteligencia siria y analistas militares árabes. Describe Chossudoswky: "Los ataques fueron inmediatamente descritos en los medios occidentales, sin evidencia corroborante y antes de realizarse una investigación, “como teniendo todos los signos de Al-Qaeda”. A Chossudowsky se le olvidó decir que todo parecido con el Líbano después del asesinato de Hariri, es pura coincidencia. Dice la Red Voltaire: Tras el atentado que costó la vida al ex primer ministro libanés Rafic Hariri y a otras 22 personas, vimos con qué rapidez los editorialistas y "expertos" atlantistas acusaron a Siria . Dichos analistas prescindían de las pruebas para lanzar sus acusaciones contra Damasco, por lo tanto aceptan hoy, sin la más mínima crítica, el informe Mehlis que confirma sus presupuestos iniciales. Así, la prensa occidental presenta el expediente abierto por el juez alemán como la prueba irrefutable de la culpabilidad siria en el atentado y deduce que todos los atentados sufridos desde entonces por el Líbano formarían parte de un complot sirio para desestabilizar el país". Nota: El informe Mehlis fue elaborado por los investigadores de la ONU sobre el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri La "acción psicológica"
Los especialistas árabes y sirios coinciden en el plan de acción psicológica mediática para justificar las operaciones militares contra Siria es un calco del que utilizaron para invadir Irak: 1)Demostrar que Siria apoya al "terrorismo internacional", 2) Siria "amenaza la seguridad de sus vecinos", y está en posesión de armas de destrucción masiva. Entre las tesis justificatorias (constantemente recreadas por las usinas mediáticas de la CIA) se cuentan: A) Siria pone en peligro la paz en Medio Oriente, y su presencia militar puede embarcar a la región en otra cruel guerra civil como la que vivió el Líbano en la década del 70. B) La situación del Medio Oriente amenazado por red internacional del "terrorismo islámico" con bases en Siria, justifica una operación militar contra Damasco para exterminar la cabeza de hiedra de la "amenaza islámica" a la región. Estas ideas fuerza lanzadas masivamente por medio de consignas periodísticas, "cierran" con el plan madre del sionismo judeo-norteamericano de Washington fogoneado por la troyka de expertos del lobby judío de los neocons. Este lobby, dirigido políticamente desde la Casa Blanca por el vicepresidente Dick Cheney, y liderado en la secretaría de Defensa por su titular, Donald Rumsfeld, representa en esencia el interés de las armamentistas las petroleras y los consorcios de servicios que operan contratos millonarios con el Pentágono estadounidense. El Plan estratégico
Después de planificar la invasión a Afganistán (bajo el pretexto de destruir a la red "Al Qaeda"), y de la ocupación militar de Irak (bajo el pretexto de terminar con las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein) el lobby y los halcones norteamericanos, fortificados por la reelección de Bush, y contando con la sumisión de Europa y de Rusia a la "guerra contraterrorista", han puesto la mira en tres países claves: Siria, Líbano e Irán.
El grupo de halcones militares y civiles pro-Israel planificó la invasión a Irak a partir de un principio sustentado en la "teoría de los bolos" del Oriente Medio, según la cual un golpe dirigido contra Irak podría derribar varios regímenes árabes del Medio Oriente.
Como ese principio fracasó en Irak, la misma teoría la repiten ahora poniendo en el centro a Siria, y con la mira puesta en el resto de los países agendados como "blancos" del Pentágono en el segundo mandato de Bush, caso de Irán, el otro objetivo estratégico de gran envergadura a conseguir por los halcones. El plan, bautizado como proyecto de "remodelación del Medio Oriente", fue reafirmado por el presidente George W. Bush en su discurso de asunción del segundo mandato, el 20 de enero pasado. Para precisar el nuevo contexto, el "La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo reside en la expansión de la libertad en todo el Planeta", afirmó Bush dejando en claro que la política exterior iniciada tras el 11-S seguirá inconmovible y con más fuerza con la halcona negra, Condoleezza Rice, al frente del Departamento de Estado. jefe de la Casa Blanca recordó, en su alocución, los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, como "un día de fuego", y añadió: "nuestro deber no está definido por las palabras que uso, sino por la historia que hemos visto juntos".El discurso de Bush no hacia otra cosa que "reciclar" con palabras aggiornadas el proyecto de "remodelación del Medio Oriente", ahora vestido de cruzada libertadora contra el terrorismo y las "tiranías del mundo". El gobierno sirio, según el decálogo bushiano de la Casa Blanca, cumple acabadamente con el modelo: es un régimen "dictatorial" que protege y promueve al "terrorismo". La Operación Siria, pieza maestra del plan, busca como objetivo estratégico afianzar el control de las reservas energéticas en el Medio Oriente y en los Estados del Golfo, asegurar una base de control geopolítico-militar con proyección al Asia, y seguir con las conquistas de nuevos mercados, apoyándose en el poder nuclear-militar de Israel a nivel regional. El plan tiene a Jordania, Egipto, y a algunos países de la Liga Arabe como aliados, y cuenta con que la mayor parte de los emiratos mantengan una actitud pasiva como la que tuvieron con Irak. Tras el apoderamiento militar de Irak, en el tablero sólo quedan dos países fuera de control: Irán y Siria. Siria es un objetivo aún más "inmediato" que Irán, dado que el Pentágono necesita neutralizar una posible convergencia masiva de los guerrilleros islámicos (provenientes de Siria y el Medio Oriente) a Irán en caso de que este sea atacado militarmente por EEUU. En este contexto estratégico, los ataques terroristas de "Al Qaeda", tanto en Egipto como en Jordania, conforman la fase preparatoria final para los comienzos de una nueva operación contra Siria del eje EEUU-Israel-Unión Europea en la ONU, asentada por nuevas resoluciones y declaraciones condenatorias a las "bases terroristas" de ese país. Cumplimentados estos requisitos -según los expertos árabes y sirios- queda despejado el camino para el comienzo de los ataques militares aéreos contra Siria, complementados por operaciones especiales terrestres lanzadas desde las "cabeceras de playa" en Jordania y el Líbano. defiende abiertamente la intervención militar en todo el mapa de Medio Oriente para eliminar "la amenaza árabe a Israel".
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