Caracas, 20 Sep. ABN (Alejandra Torrico).- Dos empresas de Estados
Unidos (EEUU) entablaron una demanda judicial contra el artista
colombiano Fernando Botero por supuesto falso testimonio y daños
económicos, por lo que reclaman el pago de 200 millones de dólares,
según informó el diario bogotano El Tiempo es su página web.
La acción demandante se llevará a cabo este miércoles 21 en horas del
mediodía ante la Corte Civil número 17 del condado de Broward (cerca de
Miami) en el estado Florida, Estados Unidos.
Las empresas Art Brokers Usa (de la Florida) y Publicidad Externa
Limitada (o Publix, de Colombia con operaciones en EEUU) exigen
compensación por lo que ellos llaman "millonarios prejuicios económicos
y abuso moral" luego de haber sido descalificados por el artista
plástico colombiano como comercializadores ilegales y no autorizados de
parte de sus obras en ese país y en Latinoamérica.
Aunque aún no es oficial, los abogados a cargo del caso han valorado el
monto de la demanda en alrededor de 200 millones de dólares.
"No vamos a fijar la suma total de daños ahora, pero son muchísimos
millones de dólares. Es un reclamo muy, muy sustancioso", dijo Michael
Tessitore, abogado con experiencia en negocios internacionales que
asesora a Alan Garfinkel, abogado titular de la demanda. Ambos
profesionales están establecidos en la ciudad de Orlando, en el centro
de la Florida.
Esta demanda se remonta al año 1999, cuando el artista cedió parte de
sus obras al Museo de Antioquia y entregó a esa entidad cultural la
libertad para comercializar los productos derivados de esa colección.
En uso de ese derecho, el museo realizó negociaciones con la empresa
Publix a través de su presidente, Álvaro Vargas, al autorizar a esa
firma a comercializar productos como postales, litografías y otro tipo
de reproducciones en las que se muestra el trabajo del maestro
colombiano.
Asimismo, y con el objetivo de explorar mejor el mercado estadounidense,
la empresa Publix estableció relaciones comerciales con Art Broker USA,
reconocida en Estados Unidos como una compañía seria en la
comercialización de obras de arte.
Fue en el año 2003 cuando Botero, a través de diversos medios de
comunicación de Estados Unidos, afirmó públicamente no haber dado
permiso para realizar ese tipo de reproducciones de su obra, desautorizó
a las empresas mencionadas para hacerlo y las calificó de ilegales.
En la demanda se asegura que el pintor autorizó a otras personas y
empresas, encabezadas por Juan Carlos Botero, su hijo y quien reside en
Miami, para que hicieran mercadeo y venta de esos productos.
En una breve entrevista ofrecida al diario El Tiempo, Juan Carlos Botero
afirmó que esos alegatos son totalmente falsos. "Es absolutamente
falso", dijo y agregó que el único autorizado para hablar del tema era
su padre, quien no ha recibido ninguna notificación.
Las empresas demandantes piden una compensación económica al artista, la
cual incluye el valor del trabajo de investigación y el desarrollo de
nuevos productos, así como las pérdidas y las ganancias en ventas
dejadas de recibir por todos estos conceptos.
Según el sistema penal de Estados Unidos, las demandas civiles son
analizadas por un jurado encargado de decidir si los demandantes tienen
motivos suficientes para pedir una compensación y de qué tipo debe ser.
Una vez que el juez del caso dé un veredicto, la corte deberá contratar
los servicios de un experto en el tema para determinar el monto de la
compensación.
Un juicio de este tipo puede tardar más o menos dos años, de acuerdo con
expertos, aunque los abogados confían en que la probatoria sólo se
demore varios meses.