GM, Ford y Chrysler tumban a Wall Street 5 por ciento tras pedir 25 mil millones de dólares
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Hasta tres millones de empleos podrían perderse por la caída de las tres grandes En esta foto, los empleados planean una marcha para apoyar el apoyo de 25 mil millones de dólares


Richard Wagoner, presidente de Géneral Motors (derecha) junto a Robert Nardelli (segundo a la derecha), presidente de Chrysler y Alan Mulally (segundo a la izquierda), presidente de Ford y Ron Gettelfinger (izq.), president del Sindicato Unido de Trabajadores Automotrices, en su visita al Capitolio estadounidense.
19 de noviembre 2008. - Wall Street cayó 427,47 puntos o 5,07% el miércoles a niveles no vistos desde el 2003, con el promedio industrial Dow Jones por debajo de los 8 mil puntos después que los inversionistas se sintieron desalentados ante el incierto futuro de las tres grandes firmas automotrices de Detroit.

Las acciones cerraron a su nivel más bajo de la sesión después de que las tres empresas pidieron fondos urgentes de contingencia por segundo día consecutivo en las audiencias senatoriales de Washington. Los directivos de General Motors, Ford y Chrysler solicitan una inyección de 25 mil millones de dólares para evitar millones de despidos e impedir la bancarrota.

El Dow cerró con una caída de casi 430 puntos, al nivel de 7 mil 990.

Las tres grandes al borde de la quiebra

Y es que los Hummers y las cuatro por cuatro de Chevrolet, que hace apenas un año formaban parte del "sueño americano", se han transformado ahora en parte de la pesadilla: una concesionaria de General Motors en Illinois mostraba un cartel que dice: "Compre un auto y llévese el segundo por un dólar", ello ante un gran lote de camionetas alineadas prolijamente unas junto a las otras, según una nota de Clarín. Para comprarlas, habría que tener de 30 mil a 40 mil dólares en efectivo, ello debido a que los entes financieron no están otorgando créditos.

En Venezuela ocurre todo lo contrario: será imposible conseguir automóviles nuevos de los tres grandes fabricantes estadounidenses hasta 2009, en parte por una huelga en la empresa Johnson Controls, que provee butacas a las tres empresas en Venezuela. La gran demanda de automóviles nuevos y la poca oferta existente es una de las dos caras del mercado automotriz en la nación suramericana: la otra cara es la de las autopistas y calles de las grandes ciudades atestadas de vehículos, la mayoría de ellos transportando a lo sumo a una o dos personas.

General Motors, en Estados Unidos, está al borde de la quiebra: se asegura que caería en bancarrota antes del 20 de enero, la fecha de la inauguración del nuevo gobierno demócrata. El presidente de General Motors, Rick Wagoner, se presentó este martes en el Senado junto con sus colegas de Ford y Chrysler, Alan Mulally y Robert Nardelli, a mendigar ayuda. El presidente electo, Barack Obama, considera que la automotriz es la espina dorsal del sector industrial estadounidense. Sostuvo que es necesario impedir que los llamados "tres grandes de Detroit" quiebren. Y está dispuesto a que se les otorguen 25.000 millones de los US$ 700.000 millones del rescate aprobado recientemente por el Congreso para limpiar de deuda incobrable a los bancos.

Bush se opone a la ayuda, Obama sí la apoya

Pero el presidente George Bush se opone enérgicamente incluso luego de que Obama le reclamó que sostenga a esa industria en la primera reunión que sostuvieron después de las elecciones. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, explicó ayer que "el paquete de rescate no fue concebido para ser un plan de reactivación (...) fue concebido para consolidar los fundamentos de nuestra economía al estabilizar el sistema financiero".

Es el primer choque directo entre Obama y Bush. En su presentación ante el Congreso, Wagoner dijo que si GM, Chrysler y Ford quiebran se perderán tres millones de empleos en el primer año; el ingreso personal disminuirá en US$ 150.000 millones y el gobierno dejará de recaudar impuestos por un total de 156.000 millones. Según él, la caída de estas tres gigantescas automotrices produciría un efecto dominó sobre las cientos de empresas ligadas a la industria. "Esto va mucho más lejos que Detroit. Se trata de salvar la economía de EE.UU. de un colapso catastrófico", dijo Wagoner. El prestigioso economista Jeffrey Sachs advirtió que si el Congreso no aprueba la ayuda la recesión en el país empeorará.

Los líderes demócratas en el Congreso están de acuerdo. "Yo apoyo los esfuerzos para ayudar a la industria, no porque sus líderes merezcan necesariamente la ayuda de los contribuyentes, pero sí para minimizar la posibilidad de un elemento desestabilizador de la economía", dijo el senador demócrata Christopher Dodd, que preside la Comisión de Bancos. Su colega Richard Shelby, líder republicano en el comité, dijo que antes de otorgar la ayuda la Comisión debe imponer condiciones. ¿Es suficiente 25.000 millones? ¿Es éste el final o simplemente el principio de la ayuda?

De hecho, el Congreso aprobó en septiembre pasado otros 25.000 millones de dólares para que las automotrices comiencen a fabricar autos más eficientes con respecto al consumo de energía como lo hacen las compañías japonesas. Toyota lanzó recientemente el Prius, un híbrido (nafta-eléctrico) que ha tenido enorme aceptación.

La vocera de Bush, Dana Perino, dijo que el "programa de préstamos 136" del Departamento de Energía por 25.000 millones de dólares podría ser modificado para agilizar la entrega de fondos a aquellas compañías que "puedan demostrar viabilidad". "Simplemente no creemos que debamos proveer los 25.000 millones de dólares que ya están sobre la mesa y otros 25.000 millones de dólares, a menos que las compañías nos puedan demostrar que tienen un plan a largo plazo para su viabilidad", subrayó. Los republicanos en el Congreso están de acuerdo.

Así las cosas, parece muy difícil que el Congreso pueda aprobar algo antes de que comience el receso de Navidad.

Índice de Precios cae a su peor momento en 61 años

Por otra parte, el Departamento del Trabajo informó que en octubre, su índice de precios al consumidor se desplomó en su mayor monto en los últimos 61 años, luego de que los precios de la gasolina al menudeo cayó en una cantidad récord.

Aunque los precios más bajos pueden ser buenos para el consumidor, pueden afectar las utilidades corporativas. La caída de precios también eleva la amenaza de deflación, algo que no ha sido visto en Estados Unidos desde la Gran Depresion.

Entretanto el Departamento de Comercio informó que la construcción de casas y apartamentos nuevos se desplomó un 4.5% el mes pasado al nivel más bajo en los registros del gobierno. En Asia, el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró con un retroceso de 0.66%, mientras el índice Hang Seng de la bolsa de Hong Kong cerró con una pérdida de 0.77%.


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