El domingo 27 de julio el presidente Chávez, denunció que los trabajadores de Venezolana de Televisión eran privilegiados, por trabajar una hora los domingos y cobrar ocho. Marea Socialista consultó con Igor Alcalá, Secretario de Cultura y Deportes del Sindicato Motormav, en el que hacen vida los trabajadores de Venezolana para conocer su posición. Esto nos dijo:
“Los trabajadores somos concientes de que esta declaración del presidente Chávez merece una aclaración. Para que no haya confusiones queremos dejar bien en claro que creemos que esta afirmación del presidente de que somos privilegiados está relacionado con que las autoridades del canal lo informan incorrectamente”.
¿Cómo es eso qué dices Igor?
Quisiera tener la oportunidad de hablar en persona con el Comandante Chávez para preguntarle.
¿Le dijeron a usted compatriota presidente que el convenio colectivo terminó de ser discutido entre la organización sindical y los representantes de la empresa el 4 de julio, y que en este momento se encuentra para su homologación en la Comisión de Estilo del Ministerio de Trabajo, luego de 25 meses de discusión y 18 años de que no se había discutido un contrato colectivo?
Le dijeron a usted presidente Chávez que la representación patronal, nunca hizo ninguna propuesta alternativa a la cláusula 75 de la que usted hizo mención, y sólo nos trataron de inmorales, pero sin plantear nada para cambiar la situación?
¿Le dijeron a usted que los representantes patronales de Venezolana en la discusión del contrato colectivo, alegaron la vigencia de una Gaceta del año 1986 para dejar congelados los viáticos que cobran los trabajadores en el mismo valor que hace 22 años?
Le dijeron a usted, que los ejecutivos del canal tienen un ítem que se denomina “gastos a justificar” por los cuales cobran todo lo que gastan presentando sólo la factura, mientras que los trabajadores recibimos un bono de transporte de 5 bolívares, y que el total de nuestros viáticos es de 23 bolívares diarios, la misma cifra que los 23.000 de hace 22 años?
Estas y otras preguntas quisiera hacerle al presidente Chávez. Porque su declaración en el programa, que nosotros hacemos llegar a todo el país, y ojala más allá de las fronteras de nuestra patria, nos ha dolido mucho.
Alcalá continuó diciendo: Nosotros, los trabajadores, los que sacamos al aire todos los días las 24 horas al canal de la revolución somos concientes de la importancia de la guerra mediática contra la derecha oligárquica. Es más, puedo afirmar que el 80% de los trabajadores somos chavistas y estamos inscritos en el PSUV. Pero estamos seguros de que al presidente no le dijeron que en la empresa se armó un batallón fantasma para que sus voceros intentaran dividir a los trabajadores. Es el único batallón que hay en una empresa, pública o privada, porque la organización del partido es territorial, es decir en los lugares de residencia de las personas.
Estamos seguros de que no le comentaron al presidente los casos de despidos o sanciones injustificadas que hay en el canal. Diecinueve padres y madres de familia han sido despedidos sin justificación, veintiún compañeros tienen calificación de faltas en la inspectoría del trabajo del Este, también injustificadamente.
Este es un problema político serio. No se nos puede acusar a nosotros de privilegiados, cuando viajamos hasta cuarenta y ocho horas y nos hospedamos en hoteles donde dormimos en hamacas para hacer el Aló Presidente. Cuando en muchas ocasiones para llegar del lugar donde arribamos, a las locaciones donde se hace el programa, del que estamos orgullosos de ser parte de que salga al aire, tenemos que viajar cuatro horas para arribar.
No nos sentimos privilegiados, es más estamos dispuestos a debatir ese tema, pero también queremos debatir todo el funcionamiento del canal. Y las cláusulas del convenio que los representantes de la empresa no quisieron debatir.
¿Por qué dices eso Igor?
Porque los trabajadores no somos tenidos en cuenta para participar en la elaboración de los programas. Porque hace cuatro años tenemos aprobado el proyecto de creación de la Escuela de Imagen y Sonido Latinoamericana para una mejor formación profesional de nuestros trabajadores y nunca funcionó. Y esto es grave, porque no hay una Escuela pública de audiovisuales.
Porque nos tienen que explicar por qué está mal no modificar una cláusula que es un derecho adquirido, cuando no hay una propuesta alternativa por parte de la patronal y está bien que a nosotros nos obliguen a mantener el valor de los viáticos igualito que hace 22 años. No es lógico.
Porque alguien le tendría que explicar al presidente por qué los representantes de la empresa que cobran salarios muy superiores a los de los trabajadores no hicieron ninguna propuesta alternativa.
Yo sé que no es lo mismo que yo haga este planteamiento y que por otro lado esté la palabra del presidente, que es el líder de nuestro proceso revolucionario. Pero no es justo que utilicen al presidente para tratarnos de privilegiados cuando hubo 24 meses de discusión del convenio.
Sería importante que nuestro presidente utilice la fuerza de ascendencia que tiene sobre el pueblo revolucionario para denunciar los verdaderos salarios de privilegio que hay en este país, que son los de los jueces del TSJ, los ejecutivos del CNE, PDVSA, SENIAT, los diputados, algunos ministros, y otros funcionarios políticos que tienen privilegios de todo tipo, además de los salariales. Los salarios de los principales jerarcas escuálidos de las universidades públicas que pagamos todos los venezolanos. No es una cláusula de nuestro contrato el problema. Ya que no se nos puede comparar con todos esos verdaderos privilegios que no corresponden en una revolución que pretende enrumbarse al socialismo.
Y ahorita yo me pregunto, ¿qué pretenden las autoridades del canal?
Dividir a los trabajadores entre los que son más chavistas y otros que serían contrarrevolucionarios, entre los que supuestamente estarían dispuestos a sacrificarse y otros que no lo harían. Qué están buscando ocultándole todas estas cosas al presidente, que es lo mismo que mentirle. Pareciera que están buscando crear mucho malestar, un ambiente insano de trabajo y esto sí que sólo beneficia a la contrarrevolución.
¿Quieres agregar algo más?
Yo quisiera que nuestro presidente viniera a hablar con nosotros, a una asamblea de los trabajadores para poder debatir con él toda la problemática. Ya lo dije, la gran mayoría de los trabajadores de Venezolana somos parte del proceso revolucionario. Una mayoría abrumadora. Y si no puede, que diga dónde podemos encontrarnos para que él escuche nuestra voz, nuestra verdad.