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Un llamado a que los periodistas y editores diferencien entre hechos y acusaciones, y que hagan una distinción aun más clara para sus lectores cuando hacen referencia a los documentos supuestamente recuperados de la computadora capturada durante el bombardeo a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, reiteraron especialistas de la Universidad de Nueva York en una carta enviada a los medios de comunicación. 14 de mayo de 2008/-. En el texto, Greg Grandin, profesor de Historia, y Forrest Hylton, del Departamento de Historia de dicha casa de estudios estadounidense, hacen referencia a una carta del 25 de abril pasado, en el que 21 expertos latinoamericanos hicieron la misma solicitud a los medios de comunicación. A continuación transmitimos el texto completo de la carta de Grandin y Hylton: A los medios de comunicación: El 25 de abril, 21 expertos en Latinoamérica publicaron una carta (re-impresa abajo) dirigida a los medios de comunicación con respecto a los documentos supuestamente recuperados de la computadora capturada a guerrilleros colombianos. A pesar de que algunos periódicos, incluyendo el Miami Herald, citaron nuestra advertencia, ésta no ha demostrado ser muy efectiva. Gran parte de los medios, aun antes de que la INTERPOL hubiese hecho cualquier declaración, han continuado tratando estas acusaciones sin base, como si fueran hechos. Por ejemplo, un artículo publicado por el Wall Street Journal el 09 de mayo, afirmó: “Los documentos sugieren que el señor Chávez está involucrado personalmente en ayudar a los guerrilleros.” Nosotros apelamos una vez más a la objetividad de los medios de comunicación, y a que traten los alegatos sin sustancia de la misma manera como tratarían este tipo de acusaciones si hubiesen sido hechas en contra del gobierno de EEUU –es decir, que tengan algún estándar mínimo de evidencia. La INTERPOL no puede ni debe certificar la validez de cualquier acusación hecha en contra del gobierno de Venezuela. Más aun, hasta ahora no se ha presentando ningún alegato sostenible como prueba ante un tribunal. Durante el mes pasado, la estrategia del gobierno colombiano ha involucrado una campaña mediática que ha hecho que se filtren paulatinamente nuevos documentos al New York Times, Wall Street Journal, Miami Herald y otros periódicos, muchos de los cuales se apoyaron en la interpretación colombiana de su significado, desconociendo la profunda controversia que existe sobre los mismos. Aun si los documentos fuesen verdaderamente producidos por la FARC, esto no significa que la información sea verdadera. Como indicó Adam Isaccson, del Center for International Policy, quien analizó los documentos: “Estamos obligados a confiar en las afirmaciones de líderes guerrilleros metidos en la selva, quienes tienen un fuerte incentivo de mostrar que sus relaciones con Venezuela son exitosas. Para las FARC, el recibir apoyo material de Caracas era probablemente el principal beneficio que ellos esperaban obtener de estos contactos, de manera que cualquier cosa que parecía insinuar un progreso hacia recibir armas o dinero, era reportado de manera destacada, incluso exageradamente”. La investigación de la INTERPOL no puede ni debe certificar la veracidad de los documentos. Nosotros apelamos nuevamente a que los periodistas y editores diferencien entre hechos y acusaciones, y que hagan una distinción aun más clara para sus lectores. A continuación transmitimos la carta abierta a los medios de comunicación, fechada el 25 de abril: Análisis de la Interpol sobre la autenticidad de la computadora portátil de las FARC no “probará” vínculos entre Venezuela y los rebeldes La interpretación de Colombia sobre los documentos es desacreditada por los analistas, el Secretario General de la OEA A finales de este mes, la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol por sus siglas en inglés) determinará públicamente la “autenticidad” de las computadoras portátiles recuperadas de un campamento de rebeldes en Ecuador luego de una redada el 1 de marzo por parte del gobierno colombiano. Basado en la cobertura de prensa previa, sobre la incursión y los documentos, estamos preocupados con que los medios de comunicación tomen sumo cuidado al interpretar las conclusiones de la INTERPOL. En la primera ronda de cobertura mediática sobre los eventos, surgieron problemas significativos de inconsistencias como resultado de la brecha entre las exageraciones de Colombia y lo que en realidad dicen los documentos.1 Incluso si se haya que las computadoras portátiles pertenecieron a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC), no existe evidencia de que los documentos hechos públicos apoyan ninguna de las denuncias extremas del gobierno colombiano de que Venezuela y Ecuador tenía algún tipo de relación financiera con los rebeldes. De hecho, análisis independientes de los documentos indican que el gobierno colombiano ha exagerado substancialmente sus contenidos, quizás por motivos políticos. Cualquier cobertura mediática de las conclusiones de la INTERPOL debe dejar claro que muchos alegatos de Colombia ya han sido en su mayoría desacreditados. La interpretación de Colombia ha sido tan débil que el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza, al testificar ante el Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes la semana pasada, declaró claramente que “no hay evidencia”2 que vincule a Venezuela con los rebeldes colombianos, a pesar que la declaración de Insulza casi no ha sido reportada por la prensa de habla inglesa. Los analistas citan tres errores principales en las denuncias del gobierno colombiano que vinculan a Venezuela y las FARC: El “expediente”: La noción de que el gobierno venezolano otorgó—o tuvo la intención de proveer-- $300 millones a las FARC está basada exclusivamente en este pasaje de la carta enviada a la secretaría de las FARC por Raúl Reyes: “En relación a los 300, que de ahora en adelante llamaremos “expediente", se están avanzando esfuerzos por instrucción del jefe al lisiado, los cuales explicaré en una nota separada”3 No hay una descripción clara de lo que “300” representa. Mientras que los colombianos señalan que es en referencia a trescientos millones de dólares, también fácilmente se podría referir a trescientos dólares o incluso trescientos rehenes. Noten que esta carta tiene fecha de 23 de diciembre de 2007—dos semanas antes de la primera ola de liberaciones de rehenes de las FARC. El contacto: Para creer que Hugo Chávez estaba proveyendo material de apoyo a las FARC—más allá de su rol como un negociador de rehenes—uno tiene que aceptar la premisa de que la persona referida en los documentos de las FARC bajo el seudónimo “Ángel” es en realidad Hugo Chávez. Sin embargo, los documentos hacen referencia a tanto “Ángel” como a “Chávez”—algunas veces en el mismo párrafo. Aparentemente los documentos se están refiriendo a dos personas diferentes. El momento: La más extensa evaluación de los documentos disponibles ha sido hecha por Adam Isacson del Centro para Políticas Internacionales4. Además de las preocupaciones de la parte superior, Isascson concluyó que el aumento de la comunicación entre el gobierno venezolano y las FARC coincidió casi exclusivamente con la fecha en la Chávez había sido invitado a mediar las negociaciones de los rehenes. Como lo señaló Isacson, “Cuando es considerado en orden cronológico, las comunicaciones de las guerrillas en relación a Hugo Chávez y Venezuela aparentan revelar una relación que fue cordial pero distante hasta el otoño de 2007,”5 exactamente en el momento en que las negociaciones empezaron. Note también que los otros alegatos de Colombia relacionados a la computadora portátil ya han sido considerados falsos o dudosos. Notablemente, las denuncias de que las FARC estaban conspirando para construir una “bomba sucia” fueron descartadas públicamente6 por el gobierno estadounidense así como expertos en terrorismo a lo largo de la región. Los alegatos de Colombia de que una foto hallada en las computadoras portátiles muestra una reunión entre los líderes de las FARC y el gabinete ecuatoriano también han sido consideradas falsas7. La discusión aquí es sobre el apoyo al terrorismo por parte de un estado, y en el clima político actual los intereses no podrían ser más altos. Debido a la sensitividad e implicaciones potenciales para la paz dentro del hemisferio, es crucial que los medios de comunicación ejerciten un ojo más crítico sobre los reportajes que han demostrado hasta el momento. Una cobertura justa del próximo anuncio de la INTERPOL dejaría claro que la autentificación de las computadoras portátiles no significa una validación de la interpretación de Colombia sobre sus contenidos, y debería indicar tanto los análisis independientes de los documentos como la declaración del Secretario General de la OEA. Noticia leida aproximadamente 1513 veces. Contador actualizado cada 3 minutos
La fuente original de este documento es:
Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) (http://www.abn.info.ve) |