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La plaza Altamira, también conocida como la plaza de "La Libertad", arribó ayer a 72 horas "sitiada" por los oficiales rebeldes, quienes condicionan su salida del lugar -altamente simbólico para la oposición- a la renuncia del presidente Hugo Chávez Frías y la convocatoria a elecciones de manera inmediata. Sin embargo, lo que se inició como una acción de protesta -aunque ya fue calificada como delito por el Jefe de Estado- apoyada por un número considerable de personas, ha sido víctima del desgaste que produce en los asistentes la ausencia de figuras notables que lideren una salida pacífica a la supuesta crisis de gobernabilidad que atraviesa el país. Fuera del grupo de militares que se ha pronunciado recientemente -la mayoría con cargos en la estructura militar que no tienen comando sobre la tropa ni poder de fuego-, las caras de los oradores sigue siendo la misma, y la respuesta que reciben de la audiencia es tibia, por no decir fría. Asimismo, lo que se inició el pasado martes 22 como una concentración de un grupo de militares disidentes que se declaró en "desobedencia legítima", dio paso en las últimas horas a un ambiente "festivo", aderezado por toldos, carpas, pancartas, kioskos, firma de autógrafos y una considerable cobertura mediática, que asemeja más el entorno de los conciertos juveniles de pop-rock. Los asistentes, en su mayoría jóvenes estudiantes, se mantenían en los alrededores de la plaza por un tiempo que variaba de acuerdo al sentimiento antichavista. Ni frío ni calor La jornada de protesta del día de ayer estuvo signada por un inclemente sol en horas de la mañana y una lluvia intermitente en la tarde. Los oradores en la primera tanda fueron los concejales del Cabildo Metropolitano, quienes con el Alcalde Mayor Alfredo Peña a la cabeza, decidieron realizar una sesión extraordinaria en la Plaza Altamira. El objetivo de esta asamblea era exigir la salida del presidente Chávez del poder. Los discursos de los concejales -sólo los opositores, pues los cinco representantes del MVR se ausentaron- y del alcalde fueron recibidos de manera apática, en especial el de Peña, cuyo rostro no pudo ocultar la contrariedad que le produjo la respuesta de los asistentes. En la tarde, se produjeron dos nuevos pronunciamientos -un cabo de la Guardia Nacional y un inspector de la Disip-, pero la lluvia, que redujo notablemente el número de personas en los alrededores de Altamira, al parecer enfrió los ánimos de algunos militares que supuestamente se pronunciarían ayer. En los alrededores era notable la presencia de diversos cuerpos de seguridad -Polichacao, Polibaruta, Policía Metropolitana, DIM y Disip- realizando trabajos de custodia, vigilancia y orden público. También era resaltante la presencia de diversas organizaciones civiles y partidos políticos -Transparencia Ciudadana, Movimiento Trabajo, Frente Nacional de Juventudes, Primero Justicia- recolectando firmas para un eventual referendum. Una vez más, hay que destacar la ausencia de las cabezas más visibles de los dos pronunciamientos efectuados por los oficiales rebeldes -G/D Enrique Medina Gómez y VA Héctor Ramírez Pérez-, quienes al parecer sólo se hacen presente en la Plaza Altamira cuando el sol desaparece del horizonte capitalino. Noticia leida aproximadamente 1064 veces. Contador actualizado cada 3 minutos |