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EDITORIAL 01-11- 2002.
Un nuevo escenario perverso está siendo montado por el foco fascista de la Plaza Altamira y los golpistas de la llamada Coordinadora Democrática. A quién el juego de intereses electorales internos, le impide depurarse de los desesperados. Porque también esperan beneficiarse con los actos de tales desesperados. Total, para ellos, cualquier vía es válida. Las Agendas ocultas las trasladan ahora, para el día posterior a las celebraciones religiosas alegóricas al "Día de los Santos" y al "Día de los Muertos". Pero también, posterior a la llamada "Fiesta de Halloween", el día que se desataron los demonios. Fiesta extraña a nuestra cultura, pero que ahora se celebra en el Este de Caracas, como si fuera propia. Nos llama poderosamente la atención el hecho de que hayan escogido el 4 de Noviembre para la supuesta entrega al Concejo Nacional Electoral, de las firmas para el llamado Referéndum Consultivo. Su cercanía a esas alegorías religiosos, no puede pasarle desapercibida a éste pueblo, que está aprendiendo de lo que son capaces, las mentes que concibieron los crímenes del Golpe de Abril, así como el posterior intento de Magnicidio. Y que ahora podrían intentar vincular la simbología de "demonios desatados", "muertos", y "santos", con el dantesco espectáculo de una Masacre televisada en la plaza pública de Altamira. (O en alguna parte del recorrido hasta el Concejo Nacional Electoral. Pero eso sí, siempre mediática, televisada, y con los mejores enfoques y ángulos de cámara. La técnica de los "videos domésticos" ya fue utilizada como instrumento previo para justificar la invasión a Irak. No estamos lejos de que ésta pretensión terrorista de los golpistas se ejecute. Es su lógica. Y lo que es peor, su necesidad más inmediata: Su única arma son los medios, que les proporcionan la espectacularidad que necesitan. Y para que sean efectivos, cada "espectacularidad" tiene que superar la anterior. Y habiéndoseles agotado la audiencia interna y perdiéndose la audiencia internacional, sólo les queda el recurso de la espectacularidad devastadora de una Masacre filmada, que supere la lograda por las Masacres de las plazas de Tlatelolco, 1968 y la Tiananmen, 1989. O aquella otra de la Plaza de San Salvador. Prepararse para esos momentos de suprema violencia terrorista, es la lamentable advertencia que tenemos que darle a nuestro pueblo. Ellos perdieron sus límites. El pueblo no puede perder los suyos. Queremos la Paz. Ganaremos la Paz. Emerio Matos M. Presidente Circuito Mundial Articulo leido aproximadamente 2592 veces
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