Costa Rica irrespeta derechos de pueblos originarios
Rogelio Cedeño Castro - www.aporrea.org
06/10/08 - http://www.aporrea.org/internacionales/a65163.html

La actitud asumida por el actual bloque en el poder acerca de los derechos y
la existencia misma de los pueblos originarios de Costa Rica y de otros
países de la región no debe causarnos ninguna sorpresa. Para los gobernantes
de siempre, así como para los diputados y los medios de comunicación a su
servicio, las naciones bribri, cabécar, gnöbe, terebé y maleku -ubicadas en
el actual territorio de Costa Rica- sencillamente no existen o a lo sumo
forman parte de un cierto folklore nacional o local, al que de vez en cuando
se le pueden hacer algunas concesiones retóricas. Pero eso de que deban ser
consultadas a la hora de las grandes decisiones nacionales del estado nación
costarricense (tal y cómo lo establece el convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo-OIT) no sólo resulta intolerable, sino algo muy
molesto que convendría soslayar mediante algún subterfugio de carácter
técnico.

ooooo

Tal es el trasfondo de la cínica indiferencia con que los diputados del
bloque liberticida (conformado no sólo por los mal llamados libertarios), el
ministro de la presidencia y el coro liberticida de los medios de
comunicación social, siempre tan obsecuentes frente al menor llamado de sus
amos, asumen los contenidos de la resolución de la Sala Constitucional
acerca de los graves errores de fondo (no de forma) en la tramitación del
último proyecto de la llamada agenda complementaria del TLC con los Estados
Unidos. En realidad no nos interesa, en modo alguno, moralizar o lamentarnos
acerca del tema ya que resultaría un acto absolutamente inútil, dado que ese
comportamiento responde a la naturaleza totalitaria de un régimen que no
sólo oprime sino que llega hasta a negar la existencia de sus víctimas. De
ahí que prefieran el subterfugio de eliminar un inciso a un artículo de la
ley de propiedad intelectual y evitar verse obligados a consultar a esas
gentes cuya existencia apenas si reconocen.

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La voracidad y la capacidad destructiva del régimen económico social
imperante a escala planetaria se traduce en lo local hasta en despojo de los
conocimientos ancestrales de las comunidades y pueblos originarios, todo
ello mediante el hábil expediente de patentarlos y terminar vendiéndoselos a
precios de mercado, como pretende la nueva ley de propiedad intelectual. Tal
ha sido, en todo momento, la nunca oculta intencionalidad de los amos del
planeta y de sus corifeos locales quienes se sienten muy apenados por el
hecho de haber tenido que pedir una nueva prórroga para la entrada en
vigencia del TLC CAEU-RD, para el caso de Costa Rica, al gobernante de la
Casa Blanca. Todo ello en vísperas de las elecciones presidenciales en los
Estados Unidos y cuando una quiebra financiera en Wall Street y en las
bolsas europeas no hace sino augurar grandes males para la humanidad.

ooooo

Es bueno plantearse la pregunta acerca de si las comunidades o naciones que
conforman los pueblos originarios, la mayoría de las veces mal llamados
indígenas aceptarán, de manera pasiva y resignada, que se sigan vulnerando
sus derechos. Por otra parte, también resultaría saludable una reacción del
resto de la ciudadanía, si todavía es digna de ese nombre, exigiendo que se
cumpla con lo establecido en el convenio 169 de la OIT y que se termine con
la existencia de ciudadanos de segunda en este país centroamericano. No hay
otra salida -y en esto estamos de acuerdo con el diputado Mario Quirós- que
respetar la resolución de la Sala Constitucional y hacer la consulta a los
pueblos originarios, no importa cuál sea el tiempo requerido para su
realización y terminar así con el chantaje de los empresarios de las
textileras, quienes con o sin TLC terminarán por realizar miles de despidos
ante la imposibilidad de competir con las economías asiáticas y además, con
una fuerte recesión de la economía estadounidense ya en camino.

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En Costa Rica, a semejanza de la Colombia de los años cuarenta del siglo
anterior, de la que hablaba Jorge Eliécer Gaitán (1898-1948), parecen
existir dos países muy bien diferenciados. Como bien decía el mártir
colombiano de aquella generación existe el país político preocupado de sus
privilegios y el país nacional conformado por el pueblo que piensa en su
trabajo, su salud y su cultura. Hoy más que nunca, aquí en Costa Rica, el
país nacional debe sacar de su autismo y egolatría al país político, que
sigue con su acusada indiferencia y egoísmo frente a los sufrimientos y
angustias de las grandes mayorías nacionales. El problema es que esto pasa
por el difícil camino de reconocer la verdad de lo que está ocurriendo, algo
que le resulta imposible de tragar a la oligarquía y a sus servidores, de
ayer y de siempre.
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