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A pesar de las victorias reales, las exposiciones mediáticas, las apariencias de momento, y del triunfalismo "patriótico" de Uribe, veamos cómo la arrogancia uribista sigue quebrada. Son muchas las señales - a veces inadvertidas por efecto del ruido del unanimismo coyuntural - que desnudan su inmensa debilidad. Es lo que obliga al gobierno colombiano a someterse mucho más a la voluntad de Washington.
Su frente político está muy disminuido. Los partidos uribistas están fuertemente deteriorados por la "parapolítica", han perdido la confianza en el gobierno por el tratamiento desleal y traicionero que le dio a algunos jefes paramilitares y a Yidis-Teodolindo, y además, ya les anunciaron que van a ser "disueltos" en el inmediato futuro. Saben que en ese proyecto son desechables, pero su propia debilidad los mantiene amarrados a ese "tren autoritario". Una manifestación de esa debilidad gubernamental fue haber hundido la reforma política, cambiar en ese momento para "reencauchar" al ministro del interior y de justicia, tratar de armar una reforma constitucional con una comisión de expertos de bolsillo, todo con la intención de arrinconar a la Corte Suprema de Justicia e impedir que siga actuando con independencia. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no lo ha conseguido. El informe de prensa de la reunión del presidente Uribe con el presidente de la Corte (07-07-08) organizada por monseñor Rubiano, deja ver que no avanzó mayor cosa. En el frente social y económico no le va mejor. Siempre había dicho que no negociaba bajo presión. Pues lo hizo. En secreto cedió en algunas reivindicaciones a los campesinos cocaleros de Antioquia; tranzó rápidamente con los transportadores-camioneros; trató de controlar la inflación mediante acuerdos con gremios y sindicatos, sin lograrlo; descuadernó su línea de conducta en el terreno de la economía – enviando señales muy negativas al mercado - forzado por los exportadores y el gran capital financiero nacional e internacional; y también, tuvo que anunciar un aparente recorte fiscal que no convence a nadie. En ese frente la inflación sigue disparada, la revaluación no cede, y las sombras de recesión amenazan el inmediato futuro. Fruto de esas tensiones tambaleó la semana pasada uno de los principales escuderos de Uribe, el presidente del Consejo Gremial Luis Carlos Villegas, quién se queda pero hasta enero de 2009. En política exterior el aislamiento político en Latinoamérica se mantiene, aunque ha logrado atenuar esa situación con la ayuda de los errores de Chávez, Ortega y alguno que otro de Correa, que han sido reforzados con la manipulación de los computadores de Reyes. Cómo será la debilidad de Uribe ante el gobierno y el congreso de los EE.UU. que quien cumple funciones de canciller es el embajador Brownfield, pidiendo ahora la aprobación del TLC como premio a haber rescatado a los 3 contratistas gringos. La visita del candidato McCain sólo fue un gesto inentendible para casi todo el mundo, al que se le atravesó el "rescate perfecto" sin poderlo aprovechar. Frente a ese panorama de debilidad real, ¿cómo es posible que Uribe haya logrado mantener su popularidad e incluso subirla a los niveles que hoy alcanza? ¿Cuáles son los factores que nos interesa identificar para poder diseñar nuestra propia política? ¿De una u otra forma nosotros colaboramos para que el "efecto teflón" siga funcionando? ¿Será que repitiendo que el gobierno es tramposo y mentiroso, que cuenta con los inmensos recursos económicos y tecnológicos del imperio, que tiene a sus disposición los medios de comunicación nacionales e internacionales, que se valió de los símbolos de la Cruz Roja para engañar a la guerrilla, que es paramilitar, mafioso, etc., etc., como vamos a impedir que Uribe continúe debilitando la democracia y consolidando su proyecto "narcofascista"[1]? ¿Con esa actitud poco crítica podremos ubicar e interpretar sus fortalezas y debilidades, y construir nuestro propio accionar? Qué la guerrilla le otorga los mejores trofeos al gobierno, ya todo el mundo lo dice, y por ello, poco ayuda en nuestro análisis. Hemos afirmado con mucha insistencia que necesitamos una mirada geopolítica de nuestros problemas y una actitud política flexible que permita aislar a Uribe y construir las fuerzas de un gobierno de unidad para la transición (recuperación) democrática. Ingrid Betancurt, recién salida de su cautiverio, lanzó en una de sus entrevistas una estrategia regional y multilateral con gobiernos latinoamericanos para enfrentar el problema del acuerdo humanitario y el conflicto armado. ¿Hemos salido a apoyarla en esa iniciativa? No, porque no se ha distanciado de la política de "seguridad democrática" y respaldó al ejército en su liberación. Mockus, ha pedido la renuncia del presidente varias veces por lo de la "yidispolítica". ¿Hemos intentado, siquiera – como partido – un acercamiento con él? No, porque las alianzas se hacen entre partidos, y además, él es neoliberal. En vez de actuar con agilidad y oportunidad para ir sumando al campo de las fuerzas democráticas nosotros mismos nos encargamos de aislarnos. Creemos que apoyar una buena iniciativa de alguien que no comparte nuestra política es debilitar nuestra posición. Por ello, como el partido en su conjunto no actúa, es que compañeros como Petro o Lucho se lanzan solos a construir propuestas individualistas, que también terminan desgastándonos. Sin embargo, desde nuestra posición "principista" decimos llenos de orgullo: "Nosotros tenemos la razón, al final triunfaremos". He allí nuestra gran debilidad que alienta y alimenta la fortaleza de Uribe. Seguiremos insistiendo en lo siguiente: El verdadero ajedrez que se está jugando aquí es entre las fuerzas reaccionarias del imperio (incluyendo las del europeo y otros imperios en formación) y las fuerzas democráticas latinoamericanas que encabezan a la población progresista del mundo entero. Uribe, Chávez, Correa, Evo, los paras, las Farc, nosotros mismos (PDA), sólo somos fichas en ese gran juego. En este caso, como pasa efectivamente en el juego, muchas fichas, actúan – consciente o inconscientemente - a favor del contrario. En eso la guerrilla ha sido un alfil o un caballo de Uribe. De nuestra parte, nuestra acción u omisión, pesa en el tablero a favor o en contra de la democracia y del verdadero progreso. Allí no hay excusas, no podemos salirnos del juego. Hay que jugar. De no hacerlo, otros juegan por nosotros. Ya se avizora un bloque de centro encabezado por Ingrid Betancurt que va a colocarse como la rival de Uribe, y tiene como hacerlo (¡mal si no lo hiciera!). Ella parte de una situación ideal porque ya era su contrincante pero también sale como una fiera opositora de la guerrilla. Esa es su suerte y la nuestra. Si el PDA no unifica una posición y actúa con claridad, va a suceder lo que pasó en las pasadas elecciones regionales: En algunas partes, los candidatos mafiosos y reaccionarios se impusieron sobre las fuerzas divididas del centro y la izquierda. O peor, en otros casos el PDA se dividió, y ganó el candidato del centro pero sin representar en lo más mínimo nuestra política. A pesar de ello, rascándonos la cabeza, nos contentamos diciendo: "No, no perdimos nada, porque no cedimos en nuestros principios". ¿Nunca asumiremos seriamente nuestras responsabilidades? Ese es nuestro drama. [1] Término o concepto elaborado por un Colectivo de Activistas del Movimiento Social que me han hecho llegar desde Bogotá un documento denominado "Abundantes pero pobres propuestas de solución a la crisis" (20-06-2008). ferdorado@gmail.com Articulo leido aproximadamente 345 veces
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