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El pasado día uno de marzo, el
ejercito colombiano atacó un campamento de las FARC en territorio
ecuatoriano. Supuestamente el ejercitó requisó tres portátiles, las
tres memorias USB y los dos discos duros externos. Y se debe afirmar
que “supuestamente” pues dichas pruebas no se han obtenido dentro de un
procedimiento policial o judicial al uso, sino en el marco de una
agresión militar a un estado extranjero, cualquier prueba obtenida de
esa forma es ilegal y por tanto no se puede utilizar en ningún
procedimiento judicial. Para
intentar dar validez a estas “pruebas” las autoridades colombianas
solicitaron de la Interpol un informe que certificara la “autenticidad”
de los archivos contenidos en estos soportes. Ayer 15 de marzo se hizo público el informe, tras una lectura llama la atención las siguientes conclusiones. En primer lugar hace referencia a que son “datos clasificados como “ULTRA SECRETO” (Pag. 21 del informe) cuando parte de esos archivos los hizo públicos el diario El País. Lo más importante es que el propio informe reconoce en su “Conclusión no 2b” (pag. 31)
que las autoridades colombianas manipularon los ordenadores y las memorias y que
El estudio encargado por el gobierno colombiano reconoce que:
Por ejemplo, más adelante el documento de la Interpol declara que
Es
decir, que el ejercito colombiano hizo uso y modificó los archivos
contenidos en los ordenadores, memorias usb y discos duros, antes de su
entrega a la policía colombiana. Por ejemplo, el informe en su página 32 afirma que :
El
documento afirma, sin embargo, que los documentos de usuario
(documentos word y similares) son auténticos porque no se han
modificado desde el uno de marzo hasta la fecha del examen, sin embargo
el propio informe reconoce lo limitado de esta afirmación pues describe
que en la prueba 31 se contienen
Lo
que significa que cualquier usuario cambiando la hora del sistema
operativo puede crear un documento en la fecha que le plazca, sea
anterior o incluso futura. Sobre las conclusiones forenses hay que resaltar que el peritaje dice literalmente (Pag. 28):
Es decir, ninguna referencia a que los ordenadores intervenidos contengan correos
electrónicos. Hay que recordar que las informaciones de “El País”
hacia referencias insistentes referencia a correos y que publicaba los
archivos con el título "Correos incautados en el ordenador de Raúl
Reyes". Entonces, ¿De donde se han obtenido dichos correos? ¿O,
simplemente, no existen en las computadoras requisadas? Por
último el informe termina (pag. 36 y siguientes) con siete páginas
dedicadas a reconvenir a la policía de los países miembros y a decirle
cómo debería tratar las pruebas electrónicas, recomendación que se hace
en este informe, probablemente, por que este caso puede servir de
ejemplo a las policías de como no deben recogerse pruebas informáticas.
La única forma en la cual se puede asegurar la autenticidad de
documentos contenidos en archivos informáticos es que se obtengan bajo
la tutela judicial y desde un primer momento estas pruebas queden bajo
la custodia de autoridades jurisdiccionales independientes y las
pruebas forenses se realicen sólo sobre una copia exacta del contenido
de los discos duros o memorias. De
este modo, el propio informe de la Interpol es el que viene a traer más
dudas sobre el origen de los archivos informáticos publicados por el
País y con los que se pretende atacar a Venezuela y Ecuador. Así
lo han expresado también los académicos estadounidenses Miguel
Tinker-Salas, profesor de la Universidad de Pomona (California) y
Forrest Hylerton, profesor de la Universidad New York, quienes
advirtieron que hubo un mal uso de la información encontrada en las
computadoras de alias Raúl Reyes, por parte del Gobierno colombiano y
la Interpol. Miguel Tinker-Salas, experto también en temas latinoamericanos, indicó que existe una serie de malas interpretaciones sobre el contenido de los ordenadores y que tras de ello hay un trasfondo político. “Hay que recalcar que la Interpol solo puede pronunciarse si existió manipulación. Pero ellos no aseguran si los elementos encontrados son originales y no pueden certificar la información”. Además, calificó como un problema el hecho de que la difusión del informe se haya realizado en Colombia, pues eso demostraría que la Interpol defiende los intereses del Gobierno de Álvaro Uribe, apoyado por Estados Unidos. Forrest Hylerton, de la Universidad New York manifestó la necesidad de que el proceso de verificación del contenido sea efectuado por una institución que garantice mayor independencia. “Es probable que las computadoras sí hayan resistido el bombardero colombiano, pero el problema es que no sabemos nada más, ni qué tratamiento tuvieron”, afirmó Forrest Hylerton. La realidad es que Colombía sí que manipuló los
ordenadores de las FARC. Los medios de comunicación, el gobierno
colombiano y los directivos de Interpol han destacado los elementos que
les interesaban con titulares como "Interpol da por verdaderos los
datos hallados en el ordenador de Raúl Reyes" o "Según la agencia
policial, Venezuela financió a las FARC" (El País). La evidencia más
elocuente de que estos titulares son mentira es que el informe de la
Interpol, para asegurar su imparcialidad, fue realizado por técnicos
informáticos que no sabían español y no podían comprender políticamente
lo que decían los archivos. Así lo dice el informe: "Los expertos
provenían de fuera de la región y no hablaban español, lo que
contribuyó a eliminar la posibilidad de que se viesen influenciados por
el contenido de los datos que estaban analizando ”. El informe de un
técnico informático que no comprende español no puede decir que
Venezuela financia a las FARC porque no entiende una sola palabra de lo
que dicen los archivos. La tergiversación de algunos medios ha llevado a que mientras el resumen del informe de la Interpol afirma: La verificación realizada por INTERPOL de las ocho pruebas instrumentales citadas no implica la validación de la exactitud de los archivos de usuario que contienen, de la interpretación que cualquier país pueda hacer de dichos archivos, ni de su origen.El diario El País en su crónica de Maite Rico y Pilar Lozano titula "Interpol certifica que los ordenadores de las FARC no fueron manipulados", y subtitula "El organismo policial asegura que los portátiles pertenecían a Raúl Reyes". Por
otro lado, filtrando a la prensa amiga supuestos contenidos de los
ordenadores que implicaban a Venezuela y Ecuador, las autoridades
colombianas han mostrado al mundo que tenían un interés especial en
criminalizar a esos gobiernos, más que en permitir a jueces y fuerzas
de seguridad trabajar. Si tanta transparencia informativa quería dar a
la información, sería bueno conocer qué información tenían las FARC
sobre crímenes de paramilitares y a qué miembros de la Administración
de Uribe implican en el paramilitarismo, seguro que había mucho de eso
en los cientos de gigas que dice que ocupa el material informático. Articulo leido aproximadamente 1527 veces
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