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"Para Dios todo es hermoso, bueno y justo. Los hombres han concebido lo justo y lo injusto." Heráclito de Éfeso - Filósofo griego
Un arribo tarde al cine puede tener un lado positivo, como ese domingo aletargado, cuando intentamos atrapar una película de gángsters americanos. Una cartelera agotada y sin opciones, nos guiaron a un café de la vecindad, ambos coincidimos que existían mejores posibilidades alrededor de un capuchino y una buena platica, antes de optar por sandeces que ofuscan a nobles neuronas. Una voz artificiosa, repetida en otros tantos cafés y que olvidaron la creatividad en las diversas formas de preparar la bebida etíope, nos recitó el cartel escrito con tiza de colores, a la vez que mi compañera apuntaba el descomunal precio de una bolsita de café en granos, que no alcanzaba más allá de un cuarto de kilo. Ella preguntó < qué quiere decir este sello que se leer "fair trade">, y eso nos permitió dialogar hasta contender ideas de un tema que ahuyentaría a cualquier ávido consumidor de lates y capuchinos, me incluyo sin tapujos en esa lista. Estados Unidos consume un quinto de todo el café que se produce en el mundo, haciéndolo el mayor consumidor de esta bebida torrada y el mismo representa el principal producto de importación en este país, no obstante muy pocos estadounidenses saben que los agricultores en la industria cafetalera en países exportadores sufren serias dificultades. Numerosos microempresarios y productores de café, reciben por su producto menos del costo de producción, imponiendo ciclos inexorables de pobreza y deuda. Comercio justo es una solución alternativa para solucionar este problema, que análogamente a otras dificultades mundiales, alcanza niveles insostenibles. Este asunto presenta características invisibles, las vitrinas de grandes cadenas de franquicias muestran una especie de pasarela de moda, con accesorios alineados a una tendencia llamada "Café Gourmet", y del otro lado de la vitrina un grupo enorme de agricultores desamparados. Reportes muestran que los precios han caído en los últimos ocho años por debajo de 0.5 dólares la libra, mientras los precios de venta al detal continúan en ascenso, significando enormes ganancias corporativas. Hasta ahora, la abanderada del comercio justo es FLO, (Fair Trade Labelling Organisation International) organización internacional responsable de la definición y de la certificación de los estándares del Comercio Justo. La organización FLO fue creada en 1997 y actualmente esta conformada por 17 miembros de 17 países en Asia, Europa y Norte América. Su sede esta en Bonn Alemania y para controlar y brindar al consumidor un producto que cumpla con los estándares de calidad ha diseñado diferentes sellos de comercio justo: Max Havelaar, Transfair, Comercio Justo México, Fairtrade Mark, Reilu Kauppa Vai Kuttava Valinta y Rättvisenmärk. Pero la pregunta de rigor sería; es este un mecanismo idóneo para paliar el problema?. Regulaciones e iniciativas como estas causan alergia a aquellos de riguroso corte de libre mercado, y el alegato más común es que aunque la idea sea plausible, es un atento desviado de subsanar las fallas del mercado[1], en las que una estructura de precios deficiente es suplantada por otra, además de causar un excedente en la producción que impulsa una caída subsecuente en los precios. No obstante estos alegatos no colocan en las estadísticas aspectos fundamentales que afectan al ser humano, tales como: la explotación infantil, el respeto al medio ambiente, desproporción entre lo quienes pagan por un producto en el primer mundo y los que se les paga a sus productores y las ineficiencias que ocasionan los subsidios en países desarrollados, entre otras. La premisa del comercio justo no viene dada por la estipulación de un precio fijo, por el contrario viene dada por el establecimiento de un punto mínimo de negociación en el mercado. Este mecanismo otorga a individuos con mayor vulnerabilidad en la cadena de suministro, el resguardo de cubrir con la variable costo en tiempos de crisis, aprovisionamiento de una red segura y sostenibilidad de la producción. Una consideración adicional que apoya el marco del comercio justo, es que cuando los precios del mercado exceden el precio mínimo, los comerciantes deben negociar en base a los precios del mercado y no en los mínimos establecidos por el comercio justo. El principio de la diferenciación del producto debe tomarse también en cuenta, es decir el café como producto difiere de otros como es el petróleo, ya que existen una variedad de clases y se diferencian entre ellos en términos de calidad, mezcla y empaque. La demanda y gusto del consumidor definirá entonces que precio de mercado es aceptable para cada uno de estos productos, y el comercio justo entonces surge como un mecanismo innovador en el mercado de alimentos, en donde consumidores "responsables" están dispuestos a pagar un mayor precio basado en variables ambientales y sociales [2]. El mundo está agobiado con un semblante global ineludible, y el simple vocablo mercado evidencia agotamiento e inhabilidad para resolver problemas que afectan a sus habitantes. Creatividad y voluntad sobran para encontrar puntos favorables hacia un desarrollo sostenible que nos permita lanzar esa soga y caminar hacia un progreso digno para todos. Es menester asegurarnos en nuestras compras, que productos como el café sostengan el sello de "Fair Trade". …por cierto, esa tarde terminamos nuestro capuchino en un justo lugar, la pequeña sala de nuestra casa. Alfredo Pérez aperezy17@gmail.com [1] Ref. Brink Lindsey, Instituto CATO. 2003 [2] Hayes, M. G. (2006) On the efficiency of Fair Trade, Review of Social Economy, 64 (4), 447-68 Articulo leido aproximadamente 262 veces
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