¡La clase obrera, motor de la revolución permanente!
José Candelario Sánchez (Candeche) - www.aporrea.org
04/05/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a56329.html

La industria moderna ha transformado el pequeño taller del maestro patriarcal en la gran fábrica del capitalista industrial. Masas de obreros, hacinados en la fábrica, están organizados en forma militar, como soldados rasos de la industria, están colocados bajo la vigilancia de una jerarquía completa de oficiales y suboficiales, no son solamente esclavos de la clase burguesa, del Estado burgués si no diariamente, a todas horas, esclavos de la máquina, del capataz y, sobre todo, del patrón de la fábrica.

Cuanto menos habilidad y fuerza requiere el trabajo manual, es decir, cuanto mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la suplantación de los hombres por mujeres y niños, las diferencias de edad y sexo pierden toda significación social, no existe más que instrumentos de trabajo, cuyo costo varia según la edad y el sexo, el obrero después de sufrir la explotación del dueño de la fábrica y recibir su salario se convierte en victima de otros elementos de la burguesía, el casero, el intermediario de los alimentos, los comerciantes de la salud y la educación, el prestamista, etc. Pequeños industriales, pequeños comerciantes. artesanos y campesinos, toda la escala interior de las clases medias caen en las filas del proletariado: unos, porque con sus pequeños capitales no pueden competir con las grandes empresas industriales y sucumben ante los capitalistas más fuertes, otros ante los nuevos métodos de producción de allí que el proletariado se nutre de todas las clases de la población

Hay momentos en que los obreros logran pequeños triunfos, pero son triunfos muy efímeros, que a veces lo que trae son frustraciones, el verdadero triunfo de los obreros es la unión cada día más extensa y fuerte, que utilizando los medios de comunicación creados por la gran industria para ponerse en contacto con obreros de diferentes ciudades de cada país, unir las luchas locales que en todas partes revisten el mismo carácter y poder centralizarlas para convertirlas en una lucha nacional, en una lucha de clases y como consecuencia en una lucha política.

Hoy, cuando evaluamos los avances que los trabajadores han tenido en estos diez años de gobierno revolucionario, tenemos que resaltar la conquista de nuestra Carta Magna, una Constitución profundamente revolucionaria cuyos artículos contienen las más sentidas demandas que los trabajadores han tenido durante toda la historia de sus luchas y que hoy están siendo hecha realidad, salario justo, salud, educación lo que significa una mejor calidad de vida para todos, logros éstos que deben ser consolidados, y avanzar hacia la conformación de los concejos de trabajadores cuya tarea debe ser la elevación de la conciencia social de clase y su participación directa en el proceso del desarrollo nacional y en la transformación del aparato productivo nacional y la tenencia de los medios de producción.

El proceso que está viviendo nuestro país necesita una profunda transformación del movimiento sindical venezolano y su nivel de conciencia política e ideológica que lo ubiquen en la vanguardia de los cambios que requiere nuestra patria.

El éxito en la construcción del socialismo, dependerá definitivamente en la unión de la clase trabajadora, junto a los movimientos y partidos más avanzados del proceso, tomen en sus manos la dirección y se convierta en el motor de los cambios revolucionarios que necesita nuestra patria.

¡EL SOCIALISMO SIGUE SIENDO LA ESPERANZA DE LOS PUEBLOS!



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