Un pequeño análisis de estos medios en Internet
Los medios alternativos y su fragiliad
Luis Díaz - www.aporrea.org
19/02/08 - http://www.aporrea.org/medios/a51370.html

La cuestión que vamos a plantear está revestida de elementos sumamente complejos, aspectos sociales, políticos e históricos que no admiten ninguna simplificación. Para poder llevar a cabo la revolución, no basta con tomar el poder, sino que es imprescindible un trabajo de taller que nos permita eliminar las contradicciones ideológicas que más de cien años de imperio le ha dejado a nuestro pueblo. Y no existe una forma más contundente de observar estas contradicciones que con el uso que estamos dando a los Medios Alternativos. Estos están diseñados para convertirse en una herramienta ciudadana, mediante la cual se pueda acceder a una información que se ve sesgada por los monopolios de los medios públicos. Su objetivo primordial debe ser, crear mediante la participación colectiva, esas herramientas necesarias que permitan aumentar la calidad de vida de la ciudadanía. Y muy principalmente en Venezuela estos medios tienen una gran implicación social y representan una forma de contrarrestar a las fuerzas sociales de la corrupción y la parcialidad de los medios tradicionales venezolanos.

No podemos perder esta batalla de ideas. El propio líder de la revolución bolivariana nos dice; No permitan que esta batalla de ideas vaya a vulnerar nuestro proceso y nuestra verdad. Hay que arreciar en esta nueva estrategia comunicacional".

Nuestros enemigos son duchos en cuanto a lo que significa “el poder de los medios”. Saben que son armas devastadoras, que manipulan, confunden, ciegan, capaces de montar y desmontar una matriz de opinión.

No basta escribir, gritando a los cuatro vientos una condición de revolucionarios. Marx, nos señalaba: los que se oponen al capital pueden ser muy numerosos, pero sólo pueden triunfar “si están unidos por la organización y guiados por el saber”.

“La comunicación constituye el 80% del éxito de la política”, leemos en el diario Vea en un artículo llamado Política es comunicación, y comentado más tarde por el presidente.

Los medios alternativos de comunicación fueron creados con la finalidad de ayudar a romper el cerco comunicacional que los medios privados nos han echado encima. Productos todos de la globalización económica. Esto nos obliga a organizarnos para enfrentar sus efectos nocivos. Sabemos que una información sin cortapisas, pero responsable y ética, es indispensable para sostener una democracia. Hay que comenzar a hablarle a nuestra gente, aprovechar los medios alternativos con los que contamos para llevar nuestra revolución a cada hogar venezolano y que cada uno de nosotros se convierta en un eslabón para formar nuestro poder comunicacional.

Utilicemos pues estos medios para crear conciencia en aquellos que carecen de ella. Utilicémoslos para la discusión revolucionaria, para abrirnos camino en esta selva de desinformación, para dar cobertura a la realidad que tenemos por delante y que analizamos. Debemos diseminar la información, no colocar “nuestra propaganda” en formato de noticia o de opiniones. Cuando actuamos así, no hacemos sino viajar paralelamente a los medios intoxicadores de masas. Si ellos están limitados por la política imperialista, nuestros medios alternativos lo están por este tipo de ideología que nos está conduciendo a distorsionar la realidad y en ello se está jugando nuestra revolución.

La falta de pluralidad y veracidad en la información conlleva al interés de la comunidad a buscar otras respuestas en los medios alternativos, los cuales ofrecen una infinidad de ventajas con respecto a los medios tradicionales. Por ejemplos son accesibles a un gran público, tienen mayor alcance, su flexibilidad creativa es enorme, tienen una gran movilidad geográfica y su espacio físico no requiere grandes edificaciones y por encima de todas las cosas, respeta a sus lectores, no introduciendo propagandas para conseguir ingresos. Pero estas ventajas que representan su gran característica, se han estado convirtiendo, no sólo en el mayor peligro que los puede conducir a su desaparición, sino en lo que es peor, en un arma de doble filo para la revolución bolivariana. Todas estas ventajas permiten a un público amplio, expresarse a través de ellos y es aquí donde comienza el verdadero problema. Por ejemplo en los medios impresos de Internet, se detectan tres tipos de personas en el uso de los medios alternativos. El primero está conformado por aquellos ciudadanos que practican los valores republicanos y socialistas de la Venezuela por la que estamos luchando, que tienen una clara visión de la implicación social de estos medios y de su ética y credibilidad, así como de los objetivos del compromiso que tienen que afrontar. Sin ansias de protagonismo, usan estos medios, con una buena dosis de sinceridad, informan y preguntan y los aprovechan no sólo para enterarse de algo, sino también para dar su opinión en asuntos de interés nacional.

Luego nos encontramos con aquellos que ven en estos medios alternativos una manera de lucir en pantalla, hasta llevar su nombre al narcisismo. Escriben (cualquier cosa) sin importarles a donde llegan sus artículos y luego los inflan sin la más mínima vergüenza, hasta confundir a cualquier lector. Es decir, artículos (bodrios) que apenas aparecen en la página web, vienen marcados como si han sido leídos por muchas personas y parecieran que “son más leídos, muchas veces más” que artículos de cierta relevancia que tienen días en pantalla. Estos “articulistas” ¿sabrán que son capaces de hacer daño?. Algunos se atreven hasta de hacer análisis quisquillosos, escondidos en una supuesta calidad revolucionaria, otros critican y demuelen sin el menor gramo de honestidad, a organismos que son puntas de lanza de nuestra revolución, sin el menor asomo de verdad y conocimiento sobre lo que están planteando. Estos son enemigos de la revolución, pero su alegre narcisismo les tapa los ojos, ya de por sí cerrados por la apariencia desmedida.

Por último, encontramos al enemigo más contundente, pero tan agazapado en nuestras filas, que en ocasiones pasa inadvertido. Al individuo que aprovechándose del hecho de que estas organizaciones no venden publicidad para lucrarse, que carecen de una fuente principal de ingresos y generalmente no tienen subsidios, compra espacios, con una “inocencia” tal, que es capaz de confundir a los propios organizadores del medio. De esta forma subsidia dichos espacios que luego utilizará como cañón invertido hacia la revolución. Escriben un sinnúmero de artículos, soterradamente en contra del proceso y cuya intención no sólo es confundir, sino ayudar a fomentar un estado de zozobra, con las oscuras intenciones que todos conocemos. Ellos miran a estos medios de comunicación como parte de su proyecto desestabilizador y saben que los mismos están marcados por el proceso político que vive Venezuela, lo que determina en buena parte su división y la posibilidad de ser financiados por los intereses que ellos representan.

Esto nos debe obligar a reflexionar y crear ciertas normas que sean capaces, en primer lugar de evaluar sin una restrictividad obtusa los artículos enviados, sin que esto conduzca a limitar el libre pensamiento del ciudadano, pero tampoco a demostrar debilidades que permitan artículos que se escondan tras una manifiesta posición revolucionaria y que lleven un sentido antipatriota y antisocialista, y aun más sean pro imperialista

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