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Viene corriéndose una especie según la cual, Sucre es uno de los estados perdidos para el chavismo en el noviembre próximo. Y si apuntamos que apenas con 5 mil votos se ganó la reforma, donde hay una votación de 506 mil personas; y que además se perdió en el municipio capital (Cumaná), que concentra la mitad de los electores, la vaina está fea.
Veamos una aproximación a la crisis política que confrontamos, sin que ello genere escozor en nadie, sino reflexiones autocríticas. Mucho de esto lo hemos denunciado tanto a nivel del CTN del MVR como de los medios aliados; y hasta se ha expuesto en distintos foros de la confraternidad bolivariana. Ayer “aramos en el mar”, y hoy esperamos que ese mismo mar (de inexactitudes a granell) no termine tragándonos. Cuáles, a mi juicio, son las causas: 1. Una dirigencia oscura, sin músculo, macollérica, y que nunca se sembró en el pueblo con espíritu de grandeza. Más bien, jugaron siempre a la huída despavorida de la gente, cuando “expulsaban” a todo aquel que no se cuadrara incondicionalmente a la fracción de mando. Pero estaban blindados: La cúpula nacional del MVR siempre los protegió y los dejó irse al precipicio sólo porque de aquí para allá también había protección. Matrimonio letal. 2. La falta de ejemplo de nuestra dirigencia que llegó a puestos de gobierno. Muchos andan hoy llenos de lujos y vinculados al oscuro mundo del chantaje crematístico y del cobro de comisiones, que los ha hecho saltar de ilustres “pelabólas” a “honorables” pequeño-burgueses. 3. La mala costumbre de gobernar al peor estilo de la Cuarta ; es decir, atados sólo a los factores de poder (mafias mediáticas, cúpulas políticas, roscas empresariales y macollas sindicales), y despegados totalmente del sentimiento popular. Se sabe de muchos alcaldes y altos funcionarios nuestros a quienes la gente nunca vé, salvo en la prensa o coronando reinas de carnaval. 4. La ineficiencia en la gestión de gobierno, tanto del poder central como de las alcaldías. Los municipios que gobernamos los bolivarianos nada han cambiado frente al pasado. Seguimos con pueblos oscuros, llenos de huecos; con anarquía urbana, mucho desempleo, y cuando la gente acude por respuestas se lleva un portazo. Los pobres, bandera central del chavismo, no tienen acceso a nuestros gobernantes intermedios. 5. La infiltración de todo “bicho de una” en las instancias de poder que maneja la revolución bolivariana. Nos siguen llegando al estado Sucre, con rimbombantes nombramientos desde Caracas, connotadas figuras del antichavismo más radical, dándonos a entender que las más altas esferas de los poderes judicial, fiscal, electoral, ciudadano y ministerial, están tomadas por la oposición. Un chisme: Un juez “chavista” de Caracas, recién destituido por “venal”, movía sus teclas ante el TSJ para reincorporase. Y a que no adivinan quien era su gran palanca…; ¡pués, Carlos Tablante!... (¡Creo en Dios Padre!...). 6. La debilidad ideológica de las masas medias y proletarias, a quienes nunca les llegó un “evangélico” del MVR, PCV, PPT, MEP, Tupamaros, UPV, Misiones, Frente F. Miranda, etc., tocando a sus puertas para ilustrarlas de las bondades del socialismo, y de las perfidias de la oposición. Era obvio entonces que triunfara la manipulación de Ramón Martínez. Gracias a que en los poblados rurales (menos academizados y más claros, para sorpresa) triplicamos al “No”, pudimos salvar la patria. La dirigencia estuvo siempre más pendiente del “cuadreo camburista”, que de hacer bueno su “pajerío” revolucionario. 7. La voracidad “carguísta”. El pueblo sucrense, y más aún el chavista, está horrorizado viendo como se han llenado las paredes de cuanto fulano aspira a gobernador, alcalde, diputado, etc.; demostrándose una altísima eficiencia que no se vió jamás para ayudar a los pobres, hacer crecer al MVR o impulsar la campaña del “Sí”. Es decir, los que dejaron a la revolución en el esterero, son hoy –a fuerza de una “billetamenta” de oscuro origen- los mejores estrategas de la política y de cómo influir en la conciencia del pueblo. ¿Qué opinas, Ricardo Monsalve?... Ello coloca al juego electoral venidero en una diatriba: ¿Si somos tan o más malos que los adecos y copeyanos, por qué no volver a votar por adecos y copeyanos?..., se preguntaría el pueblo en sus cavilaciones más acendradas, mientras vé pasar el tiempo y solo al pobre Chávez haciendo revolución. Uno más: La Emergencia del Hospital Central de Cumaná es hoy un espectáculo dantesco que hace llorar al más “pintáo”. Super-ultra-recontra colapsada, aquello es un reguero de enfermos en salas y pasillos, tirados como perros a la buena de Dios, donde apenas queda espacio para transitar. Pareciera un hospital de guerra; y la pobre gente, frente a una Gobernación poderosísima y un ministerio de Salud indiferente, toda incrédula allí echándole la culpa al presidente Chávez. ¡Ojalá los enfermos salieran en huelga; se levantaran con sus sondas, sueros, prótesis, bombonas, gasas, apósitos, etc., y le fueran a cortar la cabeza a cuanto burócrata de la Salud estuviera llenándose la boca en televisión hablando pendejadas!... (jeramedi@yahoo.es). (*) Coordinador en el estado Sucre de la Fuerza Socialista de Profesionales y Técnicos. Articulo leido aproximadamente 715 veces
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