Historias fabuladas de divisas
Alexander Duarte - www.aporrea.org
31/12/07 - http://www.aporrea.org/actualidad/a48290.html

Rodrigo y Barroso se levantaron satisfechos de la mesa tras anunciar al país su estúpida decisión de reducir las divisas para compras por internet a ridículos 400 dólares. Antes habían eliminado el uso de tarjetas de crédito prepagadas. Ellos estaban orgullosos, se la estaban comiendo, pero no así Lourdes, la conserje de mi edificio, que intentó sacar una tarjeta prepagada para su viaje de un mes a su tierra, Ecuador, donde llevaría a sus hijos nacidos en Venezuela a conocer a sus ascendentes.

Lourdes, mujer pobre, no podía echar para atrás este su sueño desde hace 13 años que llegó al país y no había podido visitar a su familia. Comprados y pagados ya los pasajes, se vio obligada a gastar sus pocos ahorros en divisas a 6 mil Bs por dólar, lo que le permitió acumular para un viaje de un mes, con dos niños, tan sólo 400 dólares.

A la familia Aristigueta la medida de los sesudos de Cadivi le importó un bledo, ellos tienen suficientes millones de bolívares para hacerse de 20 mil dólares, y más, e irse a recibir el año en Miami, mientras que programan la semana santa en Curacao y las próximas vacaciones de agosto de 2008 en Francia. Ellos ganan lo suficiente y pueden comprar dólares al precio que les dé la gana.

A Jesús Fonseca, empresario importador, tampoco le afectó la medida de reducir los dólares por internet a 400. Este empresario tiene un amigo en Cadivi, otro en un banco para poder continuar adquiriendo esos dolaritos que ahora le niegan a un sector de los venezolanos que prefería comprar un accesorio para su computadora o un juguete por internet, porque adquirirlo en Venezuela le resulta el triple de caro que en el exterior.

Su otro socio, Ricardo, tampoco tendría problemas para adquirir divisas, porque él no sólo las compraba legalmente a Cadivi, sino que además, esta institución le daba todas las facilidades para adquirir los dólares necesarios para comprar barato en el exterior y vender caro en Venezuela. No había problema, la cosa no era con él.

Lorena, conocida opositora de mi predios, con una especialidad en banca y finanzas, rió con fuerzas cuando Rodrigo y Barroso anunciaron la medida. Ella sabía que a la vez que se estaba jodiendo a los pendejos, había un señor al que la popularidad se le estaba escapando como arena entre los dedos como consecuencia de su "valioso" equipo del área de la economía.

El pobre José, por su parte, se preguntaba cómo era posible que un país que se jactaba ante el mundo de tener más 35 mil millones de dólares en sus reservas internacionales, podía tambalearse con tan sólo una fuga de 2.800 millones de dólares. Asimismo, le resultaba contradictorio que una medida restrictiva pudiera frenar el mercado paralelo... y eso que José no conoce de economía.

La torpeza es un arma de doble filo: Al que la usa lo mata y a quien ataca lo beneficia.


aleduarte@cantv.net
Articulo leido aproximadamente 709 veces