Adan Smith y la mano peluda
Miguel F. Rodríguez - www.aporrea.org
19/06/03 - http://www.aporrea.org//a3566.html


Adam Smith, el padre de la economía moderna, en su cómoda posición se dedicó de manera ociosa a analizar el hecho económico de sus tiempos. De esa profunda entrega a la meditación y a la investigación descubrió algo muy interesante: Cuando las diferentes fuerzas que actúan en el mercado no logran actuar de manera armoniosa o no se ponen de acuerdo para conciliar costos, precios, ganancias, demanda, oferta, etc, aparece una “mano invisible” que lo arregla todo. Según Adam Smith no hace falta la intervención del gobierno para regular o controlar los desmanes de la lucha de mercado. Hay que dejarlo todo al mercado mismo, él crea sus problemas y él los resuelve, o sea, demanda, oferta y precios se ajustan solos.
En realidad Adam Smith no era tan ingenuo como pareciera. El sabía que no era una mano invisible, sino la ‘mano peluda’ de los dueños de los medios de producción los que manipulan el mercado e imponen los precios a través de mecanismos tales como el monopolio, el acaparamiento, la especulación, la extorsión, la explotación y pare usted de contar.
Según Adam Smith todos debemos estar a merced de los dueños de los medios de producción y de la mano invisible(peluda). En otras palabras, el mercado es la única verdadera autoridad a la que se debería respetar, ya que al pretender intervenir en la actividad económica para regularla, se estaria alterando el normal funcionamiento de una institución supersagrada con el rango divino. El mercado es tan sagrado que no importa si hay injusticias. Las víctimas siempre son necesarias e inevitables, de modo que se soportan en nombre de la prosperidad y la felicidad que proporciona la (todo)poderosa mano invisible que inventó Adam Smith, quizás para congraciarse con su benefactor escocés, quien le adjudicó una pensión de 300 libras al año, lo cual representaba diez veces el ingreso promedio de su tiempo.
Los seguidores de Smith prentenden imponer su absurdo punto de vista y van lograndolo solo en la medida en que el egoismo y la maldad se imponen al sentido común y al amor al prójimo. Sin ser radical, ni necesariamente marxista ortodoxo, ni siquiera marxista reformado, una sociedad sometida al imperio de los vaivenes del mercado, con un estado atado de manos para intervenir, solo beneficia a los amos del imperio y sus lacayos, quienes en su nueva filosofía quieren que todas las batallas les sean fáciles (piece of cake). Primero quitémosles las armas y después divirtámosnos. Se trata de un arma de doble filo, debilita hasta casi hacer desaparecer al estado y entrega el control o el poder a los grandes capitales. Algo así como chivo cuidando jardín.
¡Ay Adam Smith! Me da la impresión que perdiste diez años de tu vida (los que tardaste escribiendo tu Un Análisis a la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones), porque como yo, millones de seres humanos no compran tu ideota e imponerla costará invasiones, intervenciones y resistencia de multitudes que al final triunfarán, porque el mal solo logra triunfos temporales y efímeros como uno de un 12 y 13 de Abril.

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