Ante la Uniòn Europea
Declaraciòn del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba
Enviado por Revista Koeyu Latinoamericano - www.aporrea.org
11/06/03 - http://www.aporrea.org//a3465.html

DECLARACION DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES.

La Unión Europea decidió, una vez más, capitular frente al gobierno de los
Estados Unidos en el tema de su política hacia Cuba.

De manera inusual en la práctica diplomática, la Unión Europea hizo público
un comunicado en la mañana del pasado 5 de junio, en el que, además de
anunciar medidas punitivas contra Cuba, informó a la comunidad internacional
que había dirigido una carta a las autoridades cubanas, que sólo llegó al
Ministerio de Relaciones Exteriores en la tarde de ese día. Ello no causó
sorpresa en la Cancillería: comprendíamos bien que, probablemente, la
aspiración europea era que dicho texto se conociera primero en Washington
que en La Habana.

En Europa sabían bien que su decisión de sumarse a los ataques del gobierno
estadounidense contra Cuba sería percibida como una nueva prueba de
contrición y arrepentimiento europeo ante las discrepancias surgidas, con
motivo de la guerra de Iraq, entre ³la vieja Europa² ­como la llamó el señor
Rumsfeld- y el gobierno imperial nazifascista, que intenta imponer su
dictadura al resto del mundo.

La nueva declaración suscrita por Los Quince corona una etapa de continuos
pronunciamientos y agresiones contra Cuba, realizados precisamente en el
momento en que nuestro país ha tenido que enfrentar los arteros planes que,
desde Miami y Washington, tratan de fabricar los pretextos para una agresión
militar contra nuestro país.

Dicha escalada incluyó:

- El 25 de marzo, una Nota de protesta de la Presidencia, por las
justas condenas impuestas por tribunales cubanos a un grupo de mercenarios
al servicio del gobierno de los Estados Unidos;

- el 14 de abril, a propuesta de la Canciller española, una nueva
Declaración del Consejo de Relaciones Exteriores de la Unión, en la que se
trata a los mercenarios como ³prisioneros políticos² y se amenaza
vulgarmente a Cuba con la afectación de ³los planes para incrementar la
cooperación²;

- el 18 de abril, otra Nota de protesta de la Presidencia que
reitera las amenazas contra Cuba;

- el 30 de abril, a instancias de una Comisaria española, el
Colegio de Comisarios de la Comisión Europea decidió posponer
indefinidamente la consideración de la solicitud de Cuba para ingresar al
Convenio de Cotonou, por lo que ante la sinuosa conducta de la Unión
Europea, Cuba decidió por segunda vez retirar dicha solicitud, que había
hecho ante la insistencia unánime del Grupo de Países de Africa, Caribe y
Pacífico (ACP).

Posteriormente, el 27 de mayo, hubo un nuevo intento de entregar otra Nota
de protesta, que nuestra Cancillería rechazó por considerarlo ya una
intolerable intromisión en los asuntos internos de Cuba.

Y, por último, aparece esta nueva Declaración, de la que Cuba se entera
primero por la prensa internacional que por la propia Unión Europea.

El inédito despliegue contra nuestro país ha sido más llamativo, por cuanto
resulta proverbial la sabiduría europea para guardar respetuoso silencio
cuando le conviene o, incluso, para ser cómplice tolerante de conductas y
hechos mucho más graves que los que ahora, sin ninguna razón, imputa a Cuba.
¿Cómo si no, por ejemplo, evaluar su silencio ante los crímenes perpetrados
por el ejército norteamericano contra la población civil iraquí?

Resulta demasiado. Cuba se ve obligada, tras agotarse su paciente capacidad
para el diálogo y la tolerancia, a responder lo que considera una actuación
hipócrita y oportunista por parte de la Unión Europea.

En su más reciente Declaración, ³la Unión Europea lamenta que las
autoridades cubanas hayan quebrantado la moratoria que existía de facto
sobre la pena de muerte².

Cuba no abundará en las razones excepcionales, explicadas más de una vez,
que la obligaron a tomar enérgicas medidas contra tres secuestradores
armados, y con antecedentes delictivos comunes, que amenazaron con asesinar
a decenas de personas, incluidos varios europeos. Cuba jamás ha escuchado
una palabra de la Unión Europea condenando la pena de muerte en los Estados
Unidos. Jamás ha visto a la Unión Europea liderear una condena a Estados
Unidos en la Comisión de Derechos Humanos por el uso de la pena de muerte
contra menores de edad, enfermos mentales y extranjeros a los que no se les
permitió siquiera la atención consular a la que tenían derecho. Cuba jamás
escuchó una crítica de la Unión Europea a las 71 ejecuciones que se
produjeron el pasado año en Estados Unidos, incluyendo las de dos mujeres.
¿Por qué la Unión Europea condena la pena de muerte en Cuba y no en los
Estados Unidos?

Por tanto, Cuba no se toma en serio este lamento de la Unión; sabe que está
lastrado por la hipocresía y la doble moral.

La Declaración cita textualmente la carta entregada a la Cancillería cubana,
en la que se repiten los mismos argumentos del gobierno norteamericano. Se
pretende otra vez disfrazar de ³opositores² y ³periodistas independientes² a
los mercenarios que, pagados con dinero del gobierno de los Estados Unidos,
aspiran a contribuir desde dentro al objetivo de la política norteamericana
de derrotar a la Revolución cubana.

Más adelante, la Declaración europea ³hace un llamamiento a las autoridades
cubanas para que eviten el sufrimiento inútil de los prisioneros y no los
sometan a tratos inhumanos². Cuba no se esforzará en comentar este ofensivo
³llamamiento². Dirá solamente que es una vil canallada.

Cuba no repetirá los argumentos que ya ha reiterado más de una vez. Solo
apuntará que jamás escuchó una palabra de condena de la Unión Europea acerca
de los cientos de prisioneros ­algunos de ellos europeos- que Estados Unidos
mantiene, violando las más elementales normas de derechos humanos, en la
Base Naval que nos impone en Guantánamo en contra de nuestra voluntad.
Jamás la Unión Europea ha dicho una palabra sobre los miles de presos,
muchas veces sólo por su apariencia física o por ser musulmanes, que el
gobierno de Estados Unidos mantiene en prisión después del 11 de septiembre,
sin las más elementales garantías jurídicas, sin juicios y sin siquiera
haber publicado sus nombres.

La Unión Europea jamás pronunció una palabra sobre las condiciones
carcelarias de los más de dos millones de presos norteamericanos, la mayoría
negros y latinos, y la totalidad pobres, que informes internacionales de
derechos humanos han denunciado reiteradamente.

En Cuba, gracias a la Revolución, no se han visto en más de 40 años
manifestaciones de brutalidad policial, o de represión violenta como
aquellas que se ejercen contra los que expresan pacíficamente en las calles
su oposición al actual orden mundial, o de tratamiento xenófobo y racista
contra los inmigrantes y solicitantes de asilo, tal como ocurre a diario en
la Europa que se permite tratar de darnos lecciones.

A continuación, la Unión Europea anuncia sus nuevas medidas contra Cuba, que
vienen a ser una especie de Acta de Capitulación ante la presión del
gobierno de los Estados Unidos.

Son cuatro las medidas anunciadas-:

Primero: Limitar las visitas gubernamentales bilaterales de alto nivel.

Es necesario recordar que en los últimos cinco años ningún Jefe de Estado o
Gobierno de la Unión Europea ha visitado Cuba.

Ni siquiera el Rey de España, Don Juan Carlos I, cuya natural simpatía y
sencillez le han granjeado el respeto del pueblo y el gobierno cubanos,
pudo cumplir su visita oficial; el Jefe del Gobierno español, José María
Aznar -que constitucionalmente debe dar el visto bueno-, fue concluyente:
³El Rey irá a Cuba cuando toque².

Por su parte, sólo dos Cancilleres de Los Quince viajaron a Cuba desde 1998:
el señor Louis Michel, de Bélgica, en el 2001 ­quien hizo un genuino
esfuerzo por desarrollar las relaciones- y la señora Lydie Polfer, de
Luxemburgo, en el 2003.

Nadie más ha querido en Europa ­y menos ahora- provocar disgustos en
Washington. Mientras, sólo en el 2002 visitaron Cuba 663 delegaciones de
alto nivel del resto del mundo, de ellos 24 Jefes de Estado o de Gobierno y
17 Cancilleres.

Segundo: Reducir el nivel de la participación de los Estados miembros en
acontecimientos culturales.

Sobre esta insólita decisión de la Europa culta y civilizada diremos que,
cuando menos, debería avergonzar a sus autores.

Convertir a los intelectuales y artistas, europeos y cubanos, y a nuestros
pueblos que se benefician del intercambio cultural, en víctimas especiales
de la agresión es una medida tan reaccionaria, que resulta inconcebible en
pleno siglo XXI.

La primera señal de esta política absurda había sido dada por el gobierno
español, que en el mes de abril pasado suspendió la participación de la
delegación española en el festival ³La Huella de España², dedicado
precisamente a homenajear la cultura de ese hermano pueblo. A ello se une
el hecho de que el Centro Cultural Español en La Habana, lejos de promover
la cultura española en Cuba, objetivo para el que fue creado, ha mantenido
un programa de actividades no relacionadas con su función original, en
abierto desafío a las leyes y las instituciones cubanas, y en flagrante
violación de la letra del acuerdo que le dio origen.

En los próximos días las autoridades cubanas adoptarán las medidas
pertinentes para convertir ese centro en una institución que realmente
cumpla con el noble propósito de difundir la cultura española en nuestro
país.

Tercero: Invitar a los disidentes cubanos a las celebraciones de fiestas
nacionales.

Con esta decisión, que convertiría a los embajadores europeos en La Habana
en virtuales empleados del señor Cason, y que pondría a las embajadas de los
países miembros de la Unión Europea al servicio del trabajo subversivo de la
Sección de Intereses norteamericana -algo que hasta ahora solo hacía
abiertamente la Embajada española-, la Unión Europea formaliza su intención
de desafiar al pueblo cubano, sus leyes e instituciones.

Cuba advierte, serena pero firmemente, a las embajadas europeas y a los
mercenarios locales del gobierno norteamericano que no tolerará
provocaciones ni chantajes. Los mercenarios que intenten convertir a las
embajadas europeas en La Habana en centros de conspiración contra la
Revolución, deben saber que el pueblo cubano sabrá exigir que se apliquen
con rigor nuestras leyes. Las embajadas europeas deben estar conscientes de
que incumplirán sus obligaciones, según la Convención de Viena sobre
Relaciones Diplomáticas, si se prestan a la labor subversiva contra Cuba.

Las medidas que Cuba deba adoptar para defender su soberanía, y sus
consecuencias, serán exclusiva responsabilidad de la Unión Europea, que, con
total arrogancia, ha adoptado una decisión que ofende profundamente la
sensibilidad y el decoro del pueblo cubano.

Cuarto: Volver a examinar la Posición Común de la Unión Europea sobre Cuba.

Con esta última formulación, el señor Aznar y el gobierno español anuncian,
desde ahora, su aspiración a endurecer el texto de la llamada Posición Común
sobre Cuba, que ­vale recordarlo- España impuso al resto de la Unión Europea
desde 1996.

El 13 de noviembre de ese año el periódico español El País, bajo el título:
³España propone a la Unión Europea cortar el crédito y la cooperación con La
Habana², anunciaba que:

³El gobierno español propondrá mañana en Bruselas a sus socios de la Unión
Europea una estrategia de acoso económico del régimen de Fidel Castro (...)
El paquete que propone Aznar se alinea estrechamente a la actual política
norteamericana. La iniciativa que pretende sacar adelante el Ejecutivo de
Aznar supone cerrar los grifos de la cooperación y de los créditos de Los
Quince y elevar el nivel del diálogo con la oposición anticastrista.

³(...) Las medidas acariciadas por Aznar (...) suponen una ruptura completa
de la política española con Cuba...²

Entre las medidas anunciadas por el diario ese día, además del intento de
Aznar de suspender la cooperación de los quince países europeos con Cuba, el
fin de los acuerdos empresariales y el cierre de los créditos escasos, caros
y de corto plazo que Cuba recibía en ese crítico momento del período
especial, se sumaría este propósito:

³Diálogo con la oposición. Cada uno de los quince embajadores europeos en
La Habana designaría un diplomático especializado en trabar un diálogo de
alto nivel con los grupos de oposición a Castro. Los gobiernos europeos
invitarían a estos grupos a un contacto permanente de alto nivel.

³Este paquete se formalizaría mediante una ³posición común² de la UE y se
inspira directamente en la estrategia norteamericana de acoso, pregonada por
el Embajador itinerante estadounidense, Stuart Eizenstadt.²

Según el periódico El País, y la realidad lo confirmó después: ³Este
diplomático norteamericano ha venido insistiendo ante las cancillerías
europeas en la necesidad de que la Unión Europea abandone su actual
estrategia....² hacia Cuba.

³También ha prometido el embajador itinerante que si los quince países
comunitarios se apuntan al enfoque norteamericano, Washington ³otorgará² a
sus socios sucesivos aplazamientos semestrales en la aplicación de la Ley
Helms-Burton, que endurece el embargo a Cuba y persigue las inversiones
europeas en la isla.²

³España, que fue puntal del enfoque autónomo, se convertiría así, si
prospera su iniciativa, en punta de lanza del movimiento inverso² ‹concluía
el diario El País.

Y la iniciativa del señor Aznar prosperó. De ahí nació la Posición Común y,
más tarde, el vergonzoso Entendimiento de la Unión Europea con Estados
Unidos sobre la Ley Helms-Burton, en el que los gobiernos europeos aceptaron
plegarse a las condiciones impuestas por Estados Unidos, a cambio de la
promesa norteamericana de no sancionar a las empresas europeas. De ahí nace
también esta nueva campaña de los gobiernos europeos contra Cuba.

El señor Aznar, obsesionado con el castigo de Cuba y convertido en aliado
menor del gobierno imperial yanqui, ha sido el principal responsable de que
la Unión Europea no haya elaborado un enfoque independiente y objetivo hacia
Cuba, y es hoy el principal responsable de esta traicionera escalada,
precisamente cuando nuestro pequeño país se ha convertido en un símbolo de
la resistencia de los pueblos a la amenaza de que Estados Unidos imponga una
tiranía nazifascista al resto del mundo, incluidos los pueblos europeos
­desconocidos y humillados recientemente al ignorarse su firme oposición a
la guerra contra Iraq- e, incluso, al propio pueblo norteamericano.

Cuba sabe que el gobierno español ha estado financiando ­tal y como lo hace
el gobierno de Estados Unidos según prescribe la Ley Helms Burton- a los
grupos anexionistas y mercenarios que la superpotencia trata de organizar
dentro de nuestro país.

¿Cómo explicar el interés del señor Aznar por el ³fomento de la democracia
en Cuba², si fue el primer y único mandatario europeo en apoyar el golpe
fascista en Venezuela y ofrecerle ³su apoyo y disponibilidad² al efímero
³Presidente² golpista venezolano?

Sin embargo, Cuba no culpa al noble pueblo español, ni a los demás pueblos
europeos. Todo lo contrario. Cuba sabe, a pesar de las infames campañas
mediáticas, cuánta simpatía y admiración despierta en muchos ciudadanos de
esos países, de donde recibimos cada año casi un millón de visitantes. Cuba
sabe cuánta solidaridad despierta en Europa, y ha sentido en estos años la
mano amiga de miles de organizaciones no gubernamentales, asociaciones
civiles y ayuntamientos europeos.

Cuba sabe que los pueblos europeos ­en ejemplar lección ética y humana- se
opusieron a la guerra en Iraq, que la Unión Europea, sin embargo, no pudo
evitar, dividida por la traición al resto de Europa que protagonizó el
gobierno español, y humillada por una superpotencia que ha llegado a
proclamar que atacaría militarmente a la ciudad de La Haya si un soldado
norteamericano fuera llevado ante el Tribunal Penal Internacional.

Cuba solo tiene sentimientos de amistad y respeto por los pueblos europeos,
pero no puede permitir que sus gobiernos, arrastrados tras el compromiso del
Presidente del gobierno español con los grupos terroristas de origen cubano
que operan en Miami y con el gobierno de Bush, se presten a colaborar con la
creación en Cuba de grupos mercenarios que actúen al servicio de los
esfuerzos yanquis por destruir a la Revolución cubana y anexar nuestro país
a los Estados Unidos.

La decisión de la Unión Europea de sumarse a la agresiva política
norteamericana contra Cuba ha sido recibida con enfática alegría y fuertes
aplausos, no sólo por el gobierno de Estados Unidos, cuyo Secretario de
Estado declaró: ³Estados Unidos podría participar con la Unión Europea en
una estrategia común hacia Cuba², sino también por los mercenarios que
todavía trabajan dentro de nuestro país para el gobierno norteamericano, y
por los voceros de los grupos terroristas de Miami.

El llamado Consejo por la Libertad de Cuba, grupo batistiano de Miami que
en estos días ha estado reclamando al Presidente Bush que decrete el bloqueo
naval contra Cuba, manifestó: ³Nos alegramos de que Europa se una a las
presiones...², y la terrorista Fundación Nacional Cubano Americana subrayó
su complacencia, destacando que ³era hora de que los países europeos se
dieran cuenta...²

La Agencia DPA tituló su reportaje así: ³Regocijo en el exilio por decisión
de la Unión Europea sobre Cuba² y señaló que los grupos extremistas cubanos
reaccionaron ³entusiasmados² y que ³los noticieros de la televisión hispana
de Miami abrieron sus informativos nocturnos con la decisión de la Unión
Europea y destacaron las medidas que tomará el organismo².

Resulta obvio a quienes sirve la Declaración de la Unión Europea, y por qué
se alegran los grupos terroristas de Miami, responsables de ataques con
bombas contra intereses europeos en Cuba e, incluso, del asesinato del joven
italiano Fabio di Celmo. Está claro por qué baten palmas los que hoy mismo
reclaman al gobierno de Estados Unidos el recrudecimiento del bloqueo y la
agresión militar contra nuestro pueblo.

Cuba, por su parte, defenderá su derecho a ser una nación libre e
independiente con o sin el apoyo europeo, y aún enfrentando la complicidad
de ciertos gobiernos con el grupo fascista que gobierna hoy en Estados
Unidos.

Cuba no juzga por igual a todos los gobiernos europeos y sabe bien quiénes
son los principales instigadores de esta inusitada provocación.

Hay que decir, además, que a la actividad conspirativa del gobierno español,
ha venido a sumarse la actuación del gobierno italiano que dirige el Primer
Ministro Silvio Berlusconi.

Unilateralmente, Italia decidió suspender su cooperación para el desarrollo
con Cuba, que podría haber alcanzado este año casi 40 millones de Euros.
Ello incluyó la cancelación de:

1. Un crédito de ayuda por 17.5 millones de Euros, que hubiera
permitido mejorar los sistemas de riego e incrementar la producción de
alimentos en las provincias de Granma y La Habana.

2. Un crédito de ayuda por 7.4 millones de Euros, para la Plaza
del Cristo, en la Habana Vieja. Dicho financiamiento hubiera permitido
rehabilitar las viviendas de unas 500 familias, dos escuelas y los servicios
de agua potable, electricidad y alcantarillado de la población residente en
la zona.

3. Un donativo por 400 mil Euros, para la creación de un Centro
de Atención al Adulto Mayor, en el antiguo convento de Belén, que daría
servicios a unos doscientos ancianos y sería administrado por la Oficina del
Historiador, las autoridades locales de Salud Pública y la Orden de las
Hermanas de la Caridad.

4. Un donativo de 6.8 millones de Euros, a través del Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que se dedicarían al apoyo a
nivel local de servicios sociales básicos como educación, salud, atención a
discapacitados y personas de la tercera edad.

5. Un donativo de 6.8 millones de Euros, a través del PNUD,
dirigido a la adquisición de equipamiento, fundamentalmente en el sector de
la salud y la producción de alimentos, para las provincias orientales.

6. Un donativo de 534 mil Euros, que sostenía un programa de
colaboración e intercambio entre la Universidad italiana de Tor Vergata y la
Universidad de La Habana.

De esta insólita manera, el gobierno italiano se apresta a defender los
derechos humanos del pueblo cubano.

Movería a la risa el ridículo papel europeo, si no fuera por la gravedad que
esta escalada entraña.

Y debemos decirlo claramente:

Cuba no le reconoce a la Unión Europea autoridad moral para condenarla y,
mucho menos, para imponerle un ultimátum amenazante respecto a las
relaciones y la cooperación. Cuba ha tomado decisiones que sólo competen al
pueblo y al gobierno cubanos juzgar, son absolutamente legítimas y están
sólidamente basadas en la Constitución y las leyes de nuestro país.

La Unión Europea, que a diferencia de Cuba no está bloqueada ni amenazada
militarmente por Estados Unidos, debería mirar con respeto la lucha de los
cubanos por su derecho a la independencia; debería guardar pudoroso silencio
cuando sabe que muchas veces calló atendiendo a sus intereses; cuando sabe
que nunca ha adoptado una posición común contra el represivo régimen
israelí; cuando sabe que se opuso a que la Comisión de Derechos Humanos
considerase siquiera los peligros de la guerra para el derecho a la vida de
los niños iraquíes.

Finalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores le recuerda a la Unión
Europea que Cuba es un país soberano, que conquistó su plena independencia
como resultado de un largo y doloroso proceso, que incluyó más de medio
siglo de lucha contra la corrupta sociedad neocolonial que se implantó en
nuestro país tras los bochornosos Acuerdos de París, en los que España cedió
Cuba a los Estados Unidos a espaldas de los patriotas cubanos.

Cuba se ha ganado la potestad, reconocida por el Derecho Internacional, de
determinar por sí misma, en el ejercicio de su plena soberanía y sin
injerencias ni intromisión extranjera, el sistema político, económico y
social que más convenga a su pueblo.

Cuba rechaza el lenguaje injerencista e irrespetuoso de la más reciente
Declaración de la Unión Europea, le solicita abstenerse de ofrecer
soluciones que el pueblo cubano no le ha pedido y reitera su respeto y
amistad por los pueblos europeos, con los que espera reforzar
algún día, de forma honrosa y digna, las más fraternales y sinceras
relaciones tan pronto la Historia barra tanta hipocresía, podredumbre y
cobardía.

Ministerio de Relaciones Exteriores

La Habana, 11 de junio de 2003

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Enviado por
Revista Koeyu Latinoamericano
Caracas, Venezuela

koeyu@cantv.net

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