La catásfrote del odio
La Chiche Manaure - www.aporrea.org
02/09/02 - http://www.aporrea.org//a334.html

LA CATÁSTROFE DEL ODIO
De dos alas de mi cuerpo
De la tarde más oscura
Vinieron buscando muertos para manchar la ternura
La del camino paciente
La del rosario del pueblo
Que de cuenta en cuenta lleva
lo que le deben al siervo
(Tonada “De dos alas de mi cuerpo”)

La Chiche Manaure


Las catástrofes no siempre son naturales. Hay un tipo de catástrofe, planificada lamentablemente, por mentes y sensibilidades enfermas, que algún día o en algún momento de sus existencias, pertenecieron a la especie humana.

Estas catástrofes planificadas por los laboratorios de alienación y perversidad, que hacen uso de los medios de difusión para preparar el terreno y transformar a pacíficos seres, en verdaderos huracanes de violencia, demuestran cuán frágiles podemos ser, si no estamos conformados espiritual e ideológicamente.

Una especie de “borrachera”, de hipnosis, de fractura interior, de negación, de subrealidad, hace presa de los espacios mentales y emocionales, de personas que, atizados por la manipulación, terminan convirtiéndose en cómplices de masacres.

Los sucesos del 11-A, son muestra de lo que digo. La mayoría de los medios se han encargado, no solo de desinformar, que constituye de por sí una falta ética grave, sino de crear una especie de ejército de desquiciados, que a estas alturas son incapaces de recuperar su humanidad, su paz, su equilibrio.

Comenzaron sin duda, alejándolos del reconocimiento de la humanidad del otro, el ajeno, ese que llaman pueblo, que por obra y gracia de los medios se convirtió en turbas, hordas chavistas, marginales, círculos del terror, chusma, etc.

¿Qué pretenden con esto? Convalidar y justificar las acciones irracionales y agresivas, que ante el supuesto peligro que significa el pueblo, asumen sectores enfermos de odio y de miedo, en contra de un supuesto “enemigo” que va a quitarles sus bienes, sus vidas o cualquier cosas que se les ocurra, aunque jamás haya pasado. Por eso los medios en su tarea de deformación humana, insisten en el uso de los condicionales: “Si se toma tal medida, ustedes (personas de la clase media o alta) podrían ser expropiadas, empobrecidas, atropelladas, etc., etc.,”. Se da como un hecho, lo que es una suposición mal intencionada.

Estoy convencida que esa carga marchó el 11-A, desde Chuao hasta Miraflores, buscando eliminar físicamente a sus “enemigos”.Es decir, a las personas que estábamos concentrados en la adyacencias del palacios presidencial. ¡Por fin el enemigo tenía cuerpo!... y además era la oportunidad de vomitar sobre él, todo el odio contenido, todo el desprecio, toda la saña, porque habíamos dejado de ser seres humanos y, como invasores extraterrestres peligrosísimos, debíamos ser exterminados. La expresión más alta de heroicidad: asesinar chavistas.

Ninguna compasión, ningún límite. Era la última batalla en la que todo era permitido: heridos, asesinatos, allanamientos, torturas, persecuciones, en fin, toda una catástrofe humana.

¿Verdad que los “demócratas” no se atreven a decir esto en voz alta? Por eso, la noche del 11-A, borrachos de triunfo fascista, celebraron los muertos y el derrocamiento del gobierno más legítimo que hemos tenido.

Logrado el golpe de estado, como fruto de lo único que unifica a los sectores contrarrevolucionarios, comenzó la rapiña para formar gobierno y el reparto del botín llamado Venezuela. El regreso al pasado que tantas veces criticaron.

Esa masa “pacífica” que arrearon hasta Miraflores, ya no les era necesaria. A lo sumo, actuaría como ejército de ocupación, de persecución, de “cazadores” de chavistas, de círculos bolivarianos, de cooperativistas, de luchadores sociales, de revolucionarios. Pasarían a ejecutar otro tipo de trabajo sucio: “sapear”a amigos, a familiares, a vecinos, y ganarse con ello, el reconocimiento de las nuevas autoridades. ¡Gigantesca catástrofe humana!

Y es que hasta el 11-A, todo el camino que pacientemente habíamos llevado, había hecho esfuerzos infinitos por trascender el dolor y la agresión. Expresaba la más amplia y genuina vocación de cambios democráticos. ¡¿Cómo se le podía ocurrir a la chusma, participar en su destino?! ¡¿Quiénes se han creído esos marginales, muertos de hambre!? -las palabras que utilizo, no son mías, las escuché de la “sociedad civil” cuando asaltaron La Casona, el 7 de Febrero-.

Pero veamos algunas de las consecuencias de la “pacífica” marcha de Chuao: ¿Saben lo que es estar ostomizado? ¿Saben lo que es una colostomía? Yo sí lo sé. A mi padre- que en la paz de la creación universal, estoy segura, descansa- le realizaron una colostomía porque sufría de cáncer de colón. Es una situación difícil. Las personas no pueden realizar sus necesidades fisiológicas, naturalmente. Además, no pueden consumir algunos alimentos. Los desechos se depositan en una bolsa y de esta manera- muy probablemente- vivirán el resto de sus vidas. Se supera, porque la vida, el amor y la solidaridad, ayudan a sanar las heridas.

En esta condición quedaron algunas de las víctimas del odio del 11-A, y es una obligación, no solo hacer justicia, sino conmover el espacio de conciencia y de respeto, que aún quede en las personas manipuladas por los medios de alienación.

Es necesario que se reconcilien con la vida y se den cuenta, del dolor y la muerte que propiciaron. De los hijos, de los padres, de los hermanos, pero, por encima de todo, de los seres humanos que quedaron en soledad, enfermedad y tristeza. No se puede andar por la vida sin asumir responsabilidades, escudándonos en las acciones de arrase colectivo que parecen diluir nuestra carga de complicidad o de apoyo en hechos indignos.

Por eso, saben que la decisión del TSJ es inmoral. Saben que los heridos y los detenidos, son víctimas de la persecución policial y judicial con el fin de ocultar los sucesos. Saben que el pueblo fue vilmente asesinado y que apoyaban con su traslado a Miraflores, un plan para derrocar al gobierno constitucional. En el fondo de sus almas, no les importaba por cuántos muertos iban. Qué tan macabro fuera el plan. ¡Hay que sacar a Chávez!

Saben que el pueblo no puede comprar justicia. Saben que las leyes, aún por transformar, siguen amparando a los poderosos. Saben lo que ocurrió y qué pena si no se avergüenzan de ello.

El 13-A, el pueblo venezolano le dio una lección al mundo. Sin venganzas ni retaliaciones. Sin asesinatos ni heridos. Sin odios ni vilezas. Aprendamos de él. Porque todos los seres humanos, estamos a expensas del error. Pero en algún momento de silencio, de intimidad, la voz de la conciencia - que suena como una campanita- nos inquiere. Y a quienes participaron en la marcha golpista deben redoblarles los campanarios de la Catedral.

Hay gente sufriendo como consecuencia del golpe de estado de abril y la verdad, esa que tanto piden y a la vez rehuyen, sea a la que más le temen.

¡Ay de los que acallando sus conciencias, le dan la espalda a la verdad¡ ¡No habrá para ellos soledad más dolorosa, en este infinito universo, que el peso de la mentira!

LA CHICHE MANAURE

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