Unidad, Partido y Revolución
Orlando Yajure - www.aporrea.org
15/04/07 - http://www.aporrea.org/ideologia/a33331.html

Mucho se ha dicho por estos días, y aunque menos también escrito, sobre la necesidad de la unidad para llevar hasta su consumación – lo que no es otra cosa que una revolución - la construcción en Venezuela de una sociedad alternativa al capitalismo, un socialismo superior al que se ha conocido hasta ahora; lo que necesariamente requerirá además de superar los errores, deficiencias y desviaciones que ya existen en el llamado proceso, y de alumbrar el camino (con nuevas ideas, políticas y desarrollos teóricos) a la superación de los nuevos problemas que inevitablemente irán emergiendo.

La primera voz en la demanda de unidad ha sido la del presidente Chávez, que al mismo tiempo definió un instrumento (partido único dijo primero, unido dijo después) para recoger su demanda de unidad, un plan para su conformación, incluida las fecha de los pasos a seguir, y designó las personas que dirigirían la implementación de dicho plan (miembros de comisiones y propulsores). Los partidos y demás organizaciones que apoyan el proceso en marcha y el liderazgo del presidente Chávez deberían disolverse en lo inmediato para aspirar a ser miembros del partido naciente, lo cual dependería del resultado del proceso de revisión y selección indicado. Es de suponer, salvo que surgiera seguramente algún cuestionamiento posterior, que los integrantes de comisiones y propulsores son de hecho miembros del partido que nacerá.

La crítica e incluso los ataques, han llovido sin parar sobre quienes diciéndose socialistas y ratificando su respeto y acatamiento al liderazgo del presidente Chávez, dijeron que necesitaban discutirlo y que eso sólo podía ser a través de un proceso de consulta, lo que en la práctica significaba que necesitaban un tiempo para hacerlo, y la mayoría agregó que ese tiempo sería breve. Más grueso, percibo yo, ha sido el “aguacero” contra quienes dijeron – en concordancia con lo tradicional en la unidad de los revolucionarios de todos los tiempos – que era necesario crear un corpus programático, básico al menos, que sirviera de guía al proceso integrador.

Por igual el fuego fustigó, a veces con epítetos rayanos en el insulto, a quienes diciéndose socialistas y revolucionarios no son reconocidos con amplitud como tales, y a quienes – cualesquiera sean las críticas que puedan hacérseles – pueden levantar una consecuente y digna hoja de servicio como luchadores por el socialismo, incluso en condiciones en que tal compromiso significaba arriesgar la vida. Aunque muchos hipercríticos lo hacen desde posiciones honestas, hay también, algunos muy visibles, quienes no han arriesgado en su vida ni el ingreso de una quincena.

Mucho ha señalado el Presidente, como fuente inspiradora de su posición y decisión, el análisis presentado por Bolívar para explicar las causas de la caída de la primera República, conocido históricamente como el Manifiesto de Cartagena. Allí planteó Bolívar como causa principal de la derrota, la debilidad, el exceso de tolerancia, la falta de claridad sobre la naturaleza antagónica de la lucha contra el imperio español. Falta de unidad y de centralismo expresada en ausencia de liderazgo centralizador. La dispersión y falta de unidad la identificó con el federalismo, que preñó las decisiones políticas y de gobierno tomadas entre el 19 de abril de 1810 y 1811. Por eso, entre centralismo y federalismo abogó por el centralismo y, aunque no lo dice, me parece evidente que asumió para sí la lucha protagónica por llenar ese vacío de liderazgo y autoridad central. No tenía Bolívar, no podía, tener presente la idea de partido y colectivo consciente, que se ha hecho en el mundo más necesario, como respuesta a cada experiencia revolucionaria fallida, por el predominio del centralismo sobre la participación democrática revolucionaria..

El centralismo es una necesidad en los procesos revolucionarios de todas las épocas, y lo es hoy para enfrentar al imperialismo y construir una nueva sociedad, no cabe duda. Y sigue siendo también cierto que...la unión del pueblo, y en particular del pueblo conciente, comenzando por los revolucionarios, es fundamental...”para completar la obra de nuestra regeneración”; pero es necesario superar la noción de partido y unidad que nos legó Bolívar, para poder avanzar en el largo camino que aun nos aguarda para alcanzar ese objetivo.

orlando.yajure@gmail.com
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