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Se presenta en Venezuela una enorme discusión sobre la formación del PSUV propuesto por el Presidente Hugo Chávez, pero en ella no afloran las causas más recónditas que llevaron al líder del Proceso Revolucionario a embarcarse en semejante aventura que ha puesto a más de un “revolucionario” en aprietos.
Es innegable ahora que el principal instrumento electoral vigente hasta cuando apareció la mencionada propuesta, era el Movimiento V República (MVR), creación del mismo Chávez desde su primera elección como Presidente de los venezolanos (1998), movimiento o partido que no resistió por más tiempo las enormes contradicciones internas y externas que lo llevaron a su extinción. Tampoco se puede ignorar que una buena cantidad de cuadros superiores, medios y de base de V República, Patria para Todos (PPT) y Podemos, entraron a formar parte, sin más, de la nueva burguesía que aspira a consolidarse al calor de la Revolución para seguir medrando y dirigiendo el proceso al mismo tenor de los discursos del líder bolivariano. El Presidente Chávez se percató a tiempo del papel que pudiera jugar como principal figura de la Revolución, a semejanza de Kerenski en la Rusia Zarista de 1917 y en consecuencia, se apresuró a desbaratar tamaña alianza de partidos que fungieron siempre en el plano electoral y cuya buena parte de cuadros, pusieron pies en polvorosa en abril de 2002 antes que enfrentar el “carmonazo” y el secuestro del Jefe de Estado. En consecuencia, el primer resultado de la iniciativa del Partido Unido de la Revolución (PSUV) es la desaparición del MVR y la descomposición acelerada de los otros dos. ¿Era esto lo que ambicionaba Chávez? ¡Claro que sí! Y no nos quepa la menor duda de que fue la forma más inteligente de sacudirse el lazo que tenía en su pescuezo y que lo amenazaba con lo que se ha dado en llamar “el chavismo sin Chávez”. La iniciativa de crear el PSUV y el procedimiento seguido para obtener ese fin, han permitido sacar a la superficie los antagonismos de las clases sociales que han ejercido la política desde una parte del Estado; el Poder Ejecutivo no ha estado exento de crisis a causa de la corrupción creciente y el lastre burocrático de la cuarta república que se ha aferrado prevalido de las estructuras jurídicas creadas para ese fin. Esto es que estamos siendo gobernados en gran parte por los mismos de ayer con el mismo marco legal en el que se desenvolvían. Al examinar la conducta de quienes acompañan al Comandante Chávez, nos encontramos con que la mística revolucionaria del Jefe del Estado va a parar a los bolsillos de los corruptos que con una mano aplauden y con la otra roban y reproducen los viejos esquemas de AD y COPEI, sin que haya poder humano ni divino (por más que el Chávez invoque a los profetas) que termine con estas lacras. El Pueblo Venezolano ha creado de por sí: corrientes, movimientos, coordinadoras y expresiones políticas pequeñas, medianas y otras más grandes, que generalmente se han mantenido al margen de las mieles del poder porque su fuerza material no alcanza, todavía, a crear mecanismos de participación con los otros y porque en la arena política no existe espacio para el que no sea capaz de disputarlo a codazo limpio. Anticomunismo y oportunismo de ayer y de hoy El debate en torno a la construcción del PSUV también ha servido para ver brotar con fuerza el anticomunismo, el trasnochado y el moderno, el que medra en la derecha y el que se acomoda en la izquierda para continuar llevando agua al molino de la discordia e impedir el triunfo del Socialismo. Es desde este punto de vista nefasta la existencia en el entorno presidencial de elementos inescrupulosos y oportunistas que han creado un mal ambiente, que se reproduce a los niveles más altos, ignorando que la fuerza y el contenido de las ideas marxistas (entre otras), son garantía de combate contra el imperialismo y la construcción del socialismo. Bienvenido entonces, por las razones expuestas, el PSUV. Bienvenida la permanencia y crecimiento del PSUV, ya que se compagina con la lucha antiimperialista. Esperamos que el novel partido hará un digno tramo en la ruta al Socialismo el cual garantizará la llegada y el desarrollo de las condiciones políticas, sociales y materiales para su consolidación. Articulo leido aproximadamente 855 veces
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