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El verdadero rostro de la oposición: los mismos ganaderos que llevan setenta y dos asesinatos de campesinos, ahora amenazan de muerte al dirigente agrario Braulio Álvarez. Los sicarios al servicio de sujetos como José Luis Vetencourt, Genaro Méndez Contreras o el “presunto” Roberto Giusti intentan sembrar el terror en el campo. Hace poco liquidaron a otros dos campesinos en Barinas. Todos estos canallas los veremos dentro de poco luciendo las correspondientes esposas en las muñecas, como corresponde al peor y más cobarde los homicidas: el que carece de valor para perpetrar personalmente el crimen y recurre al dinero para contratar forajidos. Ahora el Ejército se encargará de imponer la ley en aquellas zonas donde los hacendados quieren seguir depredando. Hablando de estos criminales, la oposición trajo a un payaso llamado José Miguel Vivanco, dueño de una mampara llamada Human Right Watch. Le costean el viaje a ese sujeto y le tiran algo para que venga a inmiscuirse en asuntos venezolanos. Tal y como le ordenaron, el hombrecito atacó la ley de contenidos, repitiendo los mismos argumentos de quienes le dan dinero. Vivanco, al igual que algunas “señoras” de aquí, como Ruth Capriles o Liliana Ortega, habla de la libertad de expresión, pero ni abren la boca para referirse al peor atentado a los derechos humanos: el asesinato de 72 dirigentes agrarios. Es que esos individuos sólo hablan previa cancelación de la tarifa. Vivanco es, por decirlo sin eufemismos, un farsante, un mercenario. Por dinero hace lo que le dicen sus arrendadores. Por eso no menciona como esos mismos dueños de televisoras, en abril del año pasado no informaron sobre la reconquista del poder por el Presidente legítimo y el desplome de la dictadura empresarial de Carmona Estanga. Tampoco dijo nada de cómo el narcotraficante Caín Cisneros (por cierto, Vivanco recibe plata de otros narcotraficantes) planificó el golpe de Estado y en su oficina los propietarios de las televisoras armaban lo que se informaría el 11 de abril, incluyendo el video de los militares encabezados por Ramírez Pérez que ya hablaban de francotiradores varias horas antes del primer disparo. Vivanco es otro de esos sujetos a escupir en el rostro. Hablando de derechos humanos, en Colombia dos transnacionales, Cocacola y Nestlé, están empleando nuevamente paramilitares para “negociar” el contrato colectivo con sus trabajadores. Amenazan de muerte y asesinan a los sindicalistas. Todo ello con la complicidad de Álvaro Uribe Vélez, cliente habitual de los sicarios. Resulta que la viceministra de Trabajo, Stella Arango, es la abogado de Nestlé. A Cocacola la enjuician en Estados Unidos por haber ordenado el asesinato de más de diez dirigentes laborales. De esos temas no habla el mercenario Vivanco. Alfredo Peña de Otero se mueve como un pluma y reparte dinero con ambas manos para lograr que le dejen en libertad a los policías metropolitanos que asesinaron al menos a dos personas, Rudy Alfonso Duque y Erasmo Sánchez en Puente Llaguno. Los sicarios de Peñita le dijeron que si no salen rápidamente van echar el cuento de cómo él, Vivas, Simonovis y Forero, junto a dos alcaldes del Grupo Sodoma, les encargaron los asesinatos, les dieron armas distintas a las reglamentarias (fusiles M-15 y ametralladoras Uzi) para que dispararan contra los chavistas que el 11 de abril se aglomeraban en los alrededores de Miraflores. La premeditación de este crimen se evidencia en hechos como que los PM asesinos usaran guantes para no dar positivo en las experticias. Los Rolitos asesinos además tienen confesiones detalladas en manos de gente de confianza, para el caso de que Peñita y los suyos intenten asesinarlos cuando vayan a la cárcel. Cómo se ve que los conocen... Para seguir con los mismos delincuentes, Alfredo Peña de Otero compró un fallo de la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, para que le entreguen las patrullas que él mismo había dejado abandonadas en la aduana de La Guaira. Por cierto, de esa corte están saliendo decisiones que harían ruborizar hasta a Franklin Arriechi o David Morales Bello. Todo depende de que les entreguen argumentos “de muchos pesos” o los correspondientes “impulsos procesales para que sentencien lo que sea. El general felón Felipe Rodríguez, alias El Cuervo, continúa aplicando la táctica de encaratar los crímenes cometidos bajo sus órdenes, es decir, el asesinato de tres soldados y la novia de uno de ellos, además de los atentados terroristas contra las embajadas de España y Colombia. Este cobarde oficial afirma ahora que fue la Disip la que cometió todos los crímenes, a pesar de que el cabo Pedro Sifontes confesó detalladamente cómo Rodríguez y el coronel Yucepe Piglieri le dieron las órdenes y el dinero para esos delitos. Sifontes incluso reconstruyó los hechos, desde que apresaron a los soldados en el Centro Comercia Bello Campo hasta que abandonaron sus cadáveres. Andrés “viagra” Mata, dueño de El Universal, demuestra que no tiene conciencia al prestarse para encubrir a asesinos. En el CNE quieren redondearse el despido. Horas antes de que llegue la nueva directiva, unos abogaditos vendieron una de sus últimas decisiones: dijeron que es válida la pregunta de El Chimbazo, la misma que sus colegas opositores Jorge Olavarría y Gerardo Blyde demostraron que son nulas, sin validez, por la pésima redacción que le dieron en el bufete o tribu de Allan Brewer Carías. Sorprende, por decir lo menos, que no hayan esperado la llegada de las nuevas autoridades. En fin, que por dinero baila el perro. Por seguir con abogados mercenarios, Franklin Arrieche, capo del Grupo Valencia en el Tribunal Supremo, dijo una de las estupideces más flagrantes de la historia judicial: los nueve magistrados adicionales que contempla la ley del máximo tribunal costarán ¡12 mil millones de bolívares! La cifra es sencillamente ridícula. De ser cierta, implicaría que los actuales 20 magistrados cuestan como 30 mil millones. Y pensar que ese sujeto, con menos virilidad que Cecilia Sosa y menos conocimientos y honestidad que Otto Marín Gómez, aspira a presidir el TSJ. Es que es insólita no sola la ignorancia de este “honorable” magistrado, sino que se atreva a adelantar opinión sobre una materia que posiblemente sea recurrida ante la máxima instancia judicial, lo que le obligaría a inhibirse. Ya se sabe, si el caso llega al TSJ, Arriechi tiene que inhibirse por haber adelanto criterio. Por individuos así es que mucha gente piensa que la palabra tribunal viene de tribu... 60 mil kilos de pollos detectó el Indecu en Apure. Los “empresarios” lo tenían acaparado y se negaban a venderlo incluso después de la llegada de los funcionarios. Al final, el producto salió al mercado en camiones de la Guardia Nacional. Abdel Güerere se ganó el premio a la frase más cursi de la semana. Este individuo, que viene de quebrar CMT hasta el punto que la famiglia Petricca lo botó a patadas (eso sí, se llevó dinero a paladas para sus efebos), afirmó que la ley de contenidos es “un disparo al alma social...” Pero que muchacho tan ridículo. Una cursilería así no se le habría ocurrido ni a Corina Machado, la señora ésa tan baqueteada que habla como los sifrinos de hace tres décadas y que tiene que aguantar que la llamen mentirosa por no mostrar las firmas de El Chimbazo. Hablando de cursilería, Rodolfo Smichdt, antiguo periodista que ahora vive de lo que le tira el hampa de Miami salió como un caballero andante a romper lanzas en defensa de Ibéyise Pacheco. Smichdt por lo visto aún se derrite por los maduros encantos de la periodista, por quien abandonó a María Eugenia Díaz y sus cuatro hijos. El pobre Rodolfo tuvo que abrirle dos huecos al sombrero para que pasara la cornamenta y disfrazarse de vecino, como Juan Fernández, para que le dejaran entrar en la cama. Bueno, o en el sofá, pues María Eugenia Díaz los sorprendió con las manos y otras cosas digamos que en la masa en la oficina de este peculiar Quijote, que ha logrado quebrar todos los medios por los que ha pasado. Quizá su próximo empleo sea como colgador de paraguas y chaquetas en algún guardarropa de Miami, pues en su ramificada caramera caben varias docenas de estos artículos. unidaddeanalisis@cantv.netArticulo leido aproximadamente 2535 veces
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