Invasión a la tierra de las alfombras voladoras
God Bless América
William Camacaro - www.aporrea.org
05/05/03 - http://www.aporrea.org//a3036.html

Veinte ocho mil bendiciones americanas han caído, quizás más pero nunca menos. Amorosa nación que bondadosamente ha dejado caer sueños americanos, sobre la antigua Mesopotamia entre el Eufrates y el Tigres. Sueños que no son iraquíes, ni árabes, ni mucho menos musulmanes. Sueños que se desprendieron una y otra vez del cielo, iluminando el horizonte Sumerio. Sueños que por doce años han levantado el polvo del Gran Alexander que descansara para siempre en las tierras que una vez pisara Genghis Kan.

Que dios bendiga ha esta benefactora nación que ha dejado caer cuantiosas dosis de democracia en la antigua Babilonia, en la cuna de la civilización, en la ciudad de los jardines colgantes y del código de Hummarabi.

Democracia que a gritos pedían los iraquíes, democracia que se le imploró al occidente que en benevolente gesto mando a su ejercito liberador. Claro que ellos aman las bondadosas granadas, las floridas y musicales metrallas, claro que se nutren del uranio empobrecido, claro que disfrutan el paisaje en ruinas y los museos saqueados. En esas semanas de una y mil noches de ojos mutilados. En esos días en que comprobamos que el mundo da asco, nos dimos cuenta que los iraquíes contradictoriamente cantaban al paso de los libertadores y con flores y rojas alfombras recibían a los filántropos que fueron a salvar a su pueblo. Nos dimos cuenta a través de las imágenes que Al-jazeera nos mostraba que la mitológica ciudad de las alfombras voladoras tenía sus calles sembradas de cadáveres sonrientes, de saludables y rosadas mejillas, cadáveres atiborrados de felicidad ante tanta democracia, cadáveres atestados de gozo ante tanta libertad, cadáveres que murieron atragantados de amor angloparlante, pensando en el promisorio futuro que la democracia les depararía.

Claro que la tierra que una vez vio a Abraham, está dispuesta ha entregar la negra riqueza, que por negra es de mala suerte, de sombrío destino, calamitosa herencia que solo conduciría a un Babilónico final. Por supuesto que la tierra del “jardín del Edén” esta dispuesta ha desprenderse de ese negro mal genético y regalárselo ha Dick Cheney, a Bus padre o hijo o a cualquier otro que lo reclame para que caritativamente a través de la Halliburton y solo a través de la Halliburton, lo repartan al necesitado mundo de los siete poderosos jinetes de las naciones convenientemente unidas.

El amor es doloroso, y quizás haya iraquíes que no comprendan que este amor desprendido, es por un dólar que sucumbe, por una desesperada potencia que agoniza.

Que hay mucho amor silenciado en esta nación de cómplices, amor para consolidar este nuevo orden, amor brotado del World Treade Center. Amor que emana de la Casa Blanca, de su pureza, decencia, honra y compostura. Esa blanca casa de absoluto color luz y símbolo de la inocencia, de lo sagrado y lo divino. Seguramente el color de este afamado recinto no es el color de los cobardes iraquíes que batiendo en sus temerosas manos una blanca bandera se rinden. Claro esta que no puede ser cobarde quién solidariamente entrega democracia, libertad y libera al mundo de las fuerzas del mal. Ese color blanco, es la representación de la verdad y la revelación divina, de aquel divino manifiesto que llevara ha esta nación, hasta el oeste y que ahora casi predestinados por la providencia lo lleva al Medio Oriente.

Esta es la nación destinada ha dirigir los destinos del mundo y a llevar la civilización a estos bárbaros, a estos tercermundistas, llevarla como se ha llevado a Chile cuando Salvador Allende, a Argentina cuando las dictaduras militares, a Panamá cuando Noriega, como cuando se llevó la civilización al Congo de Lumumba, o a Granada, Yusgoslavia, a Corea, o Vietnam y como se esta llevando ahora a Iraq y como se ha llevado a tantos otros pueblos que han mendigado esa ayuda. Por esa Razón es que ante la infinita generosidad que esta nación ha mostrado, el planeta entero esta haya afuera gritando, God bless América!.
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