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Este lunes le dediqué algunos minutos de mi noche al programa de kiko,
carla angola, y el gordito que hacia reseñas de sociales en el universal. (Todos con minúscula y sin una pizca de admiración). Un espacio televisivo que pretende ser cómico, y sin saberlo es comiquísimo, Hay cosas tan deprimentes que terminan dándome risa. La ridiculez adobada con soberbia e ínfulas de gente de mundo popof es una de ellas. Pues ayer tenían como invitados a dos protagonistas de una novela de RCTV. Un galán inflado de musculitos, y una chica de esas que no le molesta que la llamen culito. El era el prototipo de ''metrosexual al descuido'', uno de esos tipos que se pasan tres horas frente al espejo aplicándose mousse, gomina y cera para lograr ese delicioso look de hombre que se acaba de levantar y que siempre se levanta bello. Supongo que así levanta más. Ella, bella: pelo Pantene, sonrisa Colgate, frescura de Botox; nariz, busto y caderas, diseñadas por algún médico que ha dedicado tan noble profesión a la sublime tarea de embellecer a las bellas y engañar a las feas. Su misión: defender lo indefendible. Como agarré el segmento por la mitad, pude soportar hasta el final. carla angola (con minúscula otra vez y siempre) trataba de llegar a través de sus preguntas de periodista de la UCAB, al corazón mismo de los ¿artistas?. Quería exponer su lado humano para que el televidente se solidarizara con su justa causa. El galán era mudito, eso creo, estaba allí sentado, cuidadosamente desparramado, looking casual, levantando pasiones con un pucherito bien cuchi, bien ensayado, de niño que perdió a su perrito. Miraba a la cámara de abajo hacia arriba, como suplicando amor y ternura. Una mirada dice más que mil palabras, pensó alguien por el. La galana, parlanchina, batiendo el pelo muy segura de si misma, con esa seguridad que solo se adquiere en la quinta miss venezuela (y dále con las minúsculas), despreocupada por su futuro, viviendo el momento, como para convencernos de que lo que dijo nuestro Presidente (con mayúscula y bien grandota) a ella no le toca. Hablaba de sus futuros proyectos con el canal como si hubiera futuro. RCTV no tenía mejor vocero. Con aplomo, simpatía y una envidiable desenvoltura, trató de convencerme, a través de la cámara, que su labor era invaluable. La telenovela, dijo, es un patrimonio cultural de todos los venezolanos. Crecimos viendo novelas, son parte de nuestra vida, de nuestra cultura. Para apuntalar su argumento añadió, Venezuela, tradicionalmente exportaba petróleo, novelas y misses, y desplegó una radiante sonrisa que insinuaba su orgullo de ser un producto de exportación por partida doble. Mi pensamiento voló a un tiempo no tan remoto, cuando una cervecera se anunciaba el la televisión con un oso chabacano que decía: Yo pongo la cerveza y las mujeres, la rumba la pones tu. Entonces comprendí por qué cuando le pregunté a mis amigas si no le parecían sexistas, y por ende indignantes, las cuñas de cerveza; ellas me miraron con esa cara de ‘’Carola, siempre con sus cosas’’, y, con la paciencia con que acostumbran a tratarme, me contestaron al unísono con un vacío y solitario no. Crecieron viendo novelas, soñando con ser misses, bellísimas mujeres venezolanas, productos de exportación. Que más da que un hombre disfrazado de oso gozón ofreciera ponerlas en una rumba como se ponen las bebidas, las mesas y las bambalinas. Que más da que las llamen culitos. Si son bellas y decorativas, que más da que las consideren objetos. Salvar al canal, para salvar las novelas, si Luis... Aquella ilustrada muchacha, según dijo, era descendiente de una noble estirpe de misses, yo creo que ella también es una miss, una missma pendeja. De la P a la A... carolachavez.blogspot.com tongorocho@gmail.com Articulo leido aproximadamente 1407 veces
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