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Tal como lo han venido advirtiendo en Globovision, hoy vienen las
hordas chavistas. Bueno en realidad son solo dos personas, pero eso es una avanzada, estoy segura. Entraron a nuestra urbanización privada (¡el vigilante está botado!), portando unas sospechosísimas mochilas rojas, combinadas con sus respectivas gorras y franelas que no dejan lugar a dudas: son las hordas chavistas. Van a tocando las puertas de nuestras casas, donde vivimos atemorizados familias decentes. Dizque que vienen a cambiar los bombillos que tenemos por unos que ahorran energía y que duran más. ¿A cuenta de qué? Ni que fuéramos estúpidos, ¿Acaso yo no me quemé las pestañas en la universidad para que venga un misión Robinson a engañarme como a una ñera? El plan está clarísimo: Primero entran a nuestras casas a cambiar los bombillos. ¿Por qué carajo me van a quitar mis bombillos? Mi casa se alumbra como yo quiera. ¿Dónde está la libertad que tanto amamos?... El asunto es que para cambiar los bulbitos luminosos el ¿misionero? debe recorrer nuestro hogar de arriba a abajo, abrir los armarios, entrar a la cocina, habitaciones, jardín, etc. Esto le permite al ¿espía? hacer un inventario de cada una de nuestras casas y pertenencias, ganadas con tanto esfuerzo y sacrificio. Hoy nos meten sus bombillos , mañana nos meterán a un chusmero. Por otra parte los bombillos que nos quitan son enviados a Cuba para iluminar las casas y oficinas de los comunistas allá. Nos dan esos bichos chimbos a cambio de nuestros general electrics. Y por último, mi doctor me dijo que esos bombillos dañan la vista. Lo que quieren es que nos quedemos ciegos, para que luego llevarnos a Cuba con la Misión Milagro. Una vez curados estaríamos, naturalmente, agradecidos con el régimen y nos haríamos chavistas. Nos quieren convertir sin importar los métodos. ¡Ding dong! Ya llegaron... ¡Sale, sale! ¡Con mis bombillos no te metas! Hay que repeler a las hordas chavistas ahora que vienen de dos en dos. Allá afuera se quedaron con las tablas en la cabeza. Alerta vecinos, no se dejen engañar. Alúmbrame el zaguán Tal como avisaron ayer, hoy vino la misión energía. Tocaron mi puerta dos muchachos jóvenes acompañados por el conserje del conjunto residencial donde vivo. Traía cada uno un morral grandote cargado bombillos y vestían franelas y cachuchas rojas que los identificaban con la misión. Cuando les abrí la puerta, me pareció que estaban un poco aprensivos. Mi conserje les aclaró, -ella es roja rojísima-. Esa presentación cambió enseguida la tónica de la visita. Yo les dije que tenía treinta y cuatro bombillos, los habíamos contado el día anterior. Pensé que eran demasiados, que solo me darían unos pocos, pero no, me dijeron que iban a cambiarlos todos. Así fue, no solo me cambiaron mis bombillos, también me arreglaron dos conectores que estaban malos, me invitaron un cigarro y se dejaron retratar. Mientras fumábamos me contaron sus experiencia con mis valientes vecinos, que se mantenían atrincherados en sus casas repeliendo el ahorro energético y cualquier otro beneficio que este régimen les pretendiera ofrecer. Mi hija de ocho años miraba y no entendía nada. Entonces le expliqué que Chávez nos había regalado unos bombillos que ahorran energía y dinero también. Esta tarde, para horror de sus tías, que nos visitan desde el este de Caracas, mi gordita les dijo: ‘’ Es una tontería no estar con Chávez, él es el presidente, todo el mundo lo quiere y me regaló unos bombillos’’ Ironías de la vida: la ‘’luz de Chávez’’ es azul, así que ahora las casas de los rojos rojitos de mi urbanización, de noche, se ven azulitas. Y las otras, apagadas como siempre... tongorocho@gmail.com carolachavez.blogspot.com Articulo leido aproximadamente 2554 veces
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