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“Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”
Salvador Allende. Describir el sentimiento de profunda molestia al escuchar el comunicado del Gobierno chileno respecto a los honores fúnebres que recibirá el ex dictador Augusto Pinochet como ex Comandante en Jefe del ejército no podría ser con palabras. Si bien es cierto comparto la posición del Vicepresidente Rangel de respetar a los muertos y la que contiene la Palabra de Dios de no alegrarse de las desgracias ajenas, es un gran absurdo rendir un homenaje a una persona que se encargó de teñir de sangre una nación como Chile y hacer del ejército de ese país uno de los más sanguinarios de la historia reciente de la humanidad. Y aunque la decisión del Gobierno chileno ha sido considerada como “difícil” al decretar que sólo se le rendirán honores como Ex Comandante del Ejército, autorizándose el izamiento de banderas a media hasta, no quiere decir por esto que no sea algo bochornoso. Incluso tampoco podría considerarse como sorpresivo esta clase de reacciones, porque algo similar ocurrió hace un año cuando el entonces Gobierno “socialista” del Presidente Ricardo Lagos quien hace un año indultó a unos militares que decapitaron a un sindicalista durante la tiranía del hoy occiso. Chile y el mundo libre y democrático se hace varias preguntas ante tal reacción del Gobierno “socialista” de Bachelet. ¿Porqué más bien no debe rendírsele un homenaje al Presidente Salvador Allende por morir como un valiente defendiendo la libertad y la democracia en Chile? ¿Porqué más bien no se izan banderas a media asta para guardar luto y recordar a los muertos de su dictadura, de la derecha y del imperialismo? ¿Porqué más bien el Gobierno chileno no emite un pronunciamiento de solidaridad y apoyo para aquellos sobrevivientes de la tiranía pinochetista? ¿Porqué más bien el Gobierno chileno no envía condolencias y expresa sentimientos de pesar a los familiares de las víctimas de la dictadura por haberse el tirano escapado de la justicia del país que desangró? ¿Porqué más bien el Gobierno chileno se retracta al deshonrar a un personaje que hizo del ejército una máquina de matar? ¿Porqué no se rinde un homenaje al General René Schneider, fiel a la tradición democrática del ejército chileno, quien con tan indigno funeral militar del hoy fallecido se deshonra su memoria y legado? Recordemos que fue Pinochet quien indultó a sus verdugos. Tanto fue el temor de este hombre que días previos a su muerte imitó una vez más a uno de sus principales ideólogos e inspiradores, es decir, a Adolf Hitler, cuando dio a conocer a su familia que fuese cremado su cuerpo una vez partiera de este mundo para evitar ser degradado su cuerpo como el de su amigo (y también ideólogo de Pinochet) Benito Mussolini cuando fue ejecutado por partisanos italianos. Por otra parte, tampoco entiendo la determinación del Gobierno chileno de apegarse a la legalidad en estos casos, cuando fue Pinochet la persona que se encargó de derribarla prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, abriendo una página de sombra, muerte y dolor al país andino, de la cual, aunque ya está cerrada, sus consecuencias aún se sienten y las víctimas y sus familiares claman por justicia. Ahora a pesar que los tiempos han cambiado un poco y los chilenos han vuelto a caminar por una tierra liberada y por las calles de lo que fue Santiago ensangrentada, es hora que la justicia en Chile acelere los procesos judiciales que se surten en contra de los secuaces de este tirano que hicieron llorar por largas horas a los habitantes de aquél hermoso país andino y que sus tribunales reparen esta deuda histórica haciendo justicia condenando penalmente a los responsables de este genocidio que aún viven y que no han recibido el castigo que se merecen por sus malos actos. Articulo leido aproximadamente 814 veces
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