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Esto me ocurrió este 26 de septiembre de 2006 a las 10:00 AM en la ONIDEX, específicamente en la oficina de pasaportes de Plaza Caracas.
A través de Internet, como se establece actualmente, solicité las citas para mis dos hijos gemelos de seis años para sacarles el pasaporte. Las cita se la otorgaron al varón para este 26 de septiembre y a la niña para el 27 de septiembre. Acudí con el niño a la hora arriba indicada y al llegar me encontré con una cola de aproximadamente 300 personas en la cual se encontraban como cuatro niños más (uno en brazos) y varios ancianos. Todos de pie y sin tener dónde sentarse. Está establecido, incluso hay carteles en la ONIDEX que así lo señalan, que los niños, niñas y adolescente no deben realizar colas para este tipo de trámites. Por ello mi esposa y yo le solicitamos a la funcionaria que controlaba el acceso de los ciudadanos que le permitiera al niño hacer valer ese derecho y, en consecuencia, le dejara pasar para ser atendido. (Esta funcionaria dijo llamarse Iris Aguilera, pero no creo que me haya dado el nombre correcto) La funcionaria se negó rotundamente y en forma grosera le dijo a mi esposa “haga su cola”. Yo le hice ver que allí se encontraba el pendón donde se informaba en letras grandes que los niños no hacen colas para sacar el pasaporte y la funcionaria insistió en que no le daría el acceso, pese a que varias personas allí presentes le manifestaron que nosotros teníamos la razón. Yo tomé el pendón y se lo lleve hasta donde ella se encontraba para que lo leyera y la funcionara llamó a otro señor que se identificó como funcionario del CICPC quien en forma altanera me pidió la cédula. Le dije que no le iba a entregar mi cédula, que estaba reclamando un derecho que le otorgaba a mi hijo la ley y, entonces, este funcionario me dijo que me callara la boca porque me iba a dar un cachetón y alzó la mano en forma amenazante delante de mi hijo. Me quite mis lentes y le dije que no había problema que me pegara. El funcionario llamó a otros dos supuestos CICPC y me dijo que me iban a llevar detenido. Mi esposa le insistió que estábamos reclamando nuestros derechos y la actitud de él fue decirle a la funcionaria que no nos atendiera. Al margen de mi caso particular me queda una gran impotencia de ver cómo funcionarios públicos, como estos que nos maltrataron, siguen en sus cargos e impunemente pisoteando y pateando a la gente. Mientras estuvimos allí nos pudimos percatar de un señor con un maletín negro que recibió dinero de algunas personas y luego venía un funcionario con una franela gris y un logo de la Onidex que hacía pasar a los que pagaban. Asimismo, pude ver a un viejito temblando en la cola, con aspecto de cansancio, a quien nadie se dignó a hacerlo pasar rápido. Realmente cuando me dedico a escribir esto es porque quiero y deseo como venezolano que se tomen medidas. Que así como somos capaces de protestar, y con razón, el que a Nicolás Maduro lo maltrataron en el aeropuerto de EEUU, también protestemos y tomemos medidas contra los funcionarios nuestros, venezolanos, que nos maltratan a diario en nuestro propio país. Qué dolor siento, sin querer ser melodramático, al haber sido amenazado por un funcionario de caerme a cachetadas y llevarme preso por reclamar los derechos que el Presidente Chávez día a día nos dice reclamemos. Estado de Derecho, sí. Lamento más aún que mi hijo, que sabe leer, se acercara al pendón que tienen en esa oficina de plaza Caracas y me dijera “papá aquí dice que los niños no hacemos cola”. ¿Cómo le explico a mi hijo que unos funcionarios inescrupulosos le están negando su derecho y de paso amenazan a su papá con golpearlo por reclamarlos? ¿Cómo le podemos decir a los ciudadanos que aquí vivimos en un país libre y que tenemos derecho a protestar si cuando se nos ocurre reclamar sale un funcionario como estos y nos ofrece cachetearnos? Este problema de atención al ciudadano se presenta no sólo en las oficinas de la ONIDEX sino también en gran parte de la Administración Pública, incluso, en el Seguro Social donde he conocido de gente que es maltratada cuando va a hacer un trámite de pensión. Estas son las cosas que ocurren porque en la Administración Pública no hay disciplina y no hay quien se dedique a exigir un buen trato y respeto para todos los funcionarios. A los propios jefes esta situación les es ajena. Es un mal que venimos arrastrando desde años atrás, una crisis de valores, de moral, que aún no ha podido ser superada. Es necesario que se actúe de una vez en todos los niveles de la Administración Pública, y especialmente en la Onidex donde la corrupción impera y lo digo porque sacar un pasaporte sigue siendo una tragedia y ahora hay gente que te cobra para hacerte los trámites por internet por hasta 800 mil bolívares. *Periodista y funcionario público aleduarte@cantv.net Articulo leido aproximadamente 1261 veces
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