Como lo veo lo escribo CVIII
El Presidente es el culpable. Los ideales ni se compran ni se venden
Luis Díaz - www.aporrea.org
17/09/06 - http://www.aporrea.org/ideologia/a25329.html

Una de las cosas que no ha cambiado y nos sigue haciendo tanto daño es el presidencialismo, el presidente lo puede todo, de allí para abajo los demás servidores públicos no importan mucho, eso queda demostrado con la poca asistencia a las elecciones regionales y municipales. ¿Pero quién estimula esta situación? para mí, la mayoría de los servidores públicos, sobre todo, los aprovechadores de oficio; de esta manera, los fracasos del gobierno pasarán hacer responsabilidad exclusiva del Presidente, y ellos con un expediente bochornoso y despreciados por el pueblo, se colearán de nuevo en el próximo mandato y continuarán causándole daño a Venezuela.

Que si el agua no llega a todos los sectores y las calles están llenas de basura y huecos, es por culpa del Presidente, olvidando que es responsabilidad del Alcalde mantener estos servicios básicos. En todo caso la Defensoría del Pueblo debería tomar para sí las denuncias de la ciudadanía y aplicar los correctivos de que dispone el Poder Moral emanados de la Constitución Bolivariana para cualquier funcionario electo que no cumpla las expectativas de sus representados o este cometiendo dolo con los dineros del pueblo.

Que si no tengo trabajo, ni mucho menos vivienda propia, eso es culpa del Presidente, cuando sabemos que hay un Ministerio para crear soluciones habitacionales, claro que el presidente es el responsable de designarlo pero ¿quienes son los asesores, aduladores y alcahuetas que se lo recomiendan y si es bueno a quien carajo contrata éste?, ¿algún día podrá la comunidad elegir al Ministro del trabajo, de Vivienda y Hábitat, para que planificadamente y con eficiencia lleven al mínimo esta gran injusticia social, sin menoscabar la autoestima con regalos sin esfuerzo, y así pueda el Presidente aliviarse de esta culpa y seguir haciendo como el Comandante Chávez un trabajo formidable en lo que realmente le compete.

Una vez propuse, que se formaran caravanas en búsqueda de la tierra prometida y contando con todo el apoyo del estado se crearan nuevas ciudades. Fundadores y hacedores de pueblos es una prioridad para la soberanía venezolana. Pero como esta idea también emprendida por Chávez, no ha sido satisfecha por los que recibieron esa responsabilidad para llevarlas adelante; les recomiendo que desempolven los planes y proyectos del tiempo de Pérez Jiménez y los actualicen para aplicarlo a la mayoría de los cerros llenos de ranchos, que sin duda alguna, representan una vergüenza, para la Patria y su Pueblo, así pongan bonitas las casas y las pinten de color revolucionario.

También es culpa del Presidente, que teniendo tantas riquezas sigan tanto indigente y niños en la calle, como si todos no supiéramos que la mayoría tiene hijos, padres y madres que deben responsabilizarse por ellos y no hablo de su manutención, quizás no cuenten con los medios económicos o anímicos para hacerlo, hablo de la obligación de hacer las diligencias necesarias para resguardarlos de los peligros de la vida; ya el Comandante a creado las misiones encargadas de esa atención prioritaria ahora todo depende de los familiares y de los servidores públicos encargados de llevarlas adelante.

Pero la mayor culpa que quieren endilgarle al Presidente es la inseguridad y la impunidad que resquebraja a muchas familias venezolanas, cuando todos sabemos que por un lado la falta de cuidado en el hogar y un nulo interés por parte de algunos “educadores” hacia la orientación y preparación de sus alumnos, es un caldo de cultivo para el mundo delictivo y por el otro, la falta de hombres y mujeres capaces de hacer cumplir las leyes: policías, fiscalía y jueces que no cumplen sus responsabilidades con ética, son los culpables que el delito prolifere y se repotencie. Lamentablemente, tenemos un Poder Moral donde existe una “Defensoría del Pueblo” acéfala porque sus autoridades no fueron elegidas por el pueblo, y todos sabemos “que solo el pueblo salva al pueblo”.

Como podemos ver siempre lo bueno y lo malo recae en el Presidente, sobre todo en el Comandante Chávez, porque deposita su confianza en cualquiera que se le acerca; en vez de probar primero al recomendado, antes de salir a alabarlo y levantarle la mano para algún cargo o entregarle responsabilidades dentro del proceso. De traidores y corruptos se puede hacer una gran lista y de mediocres, ineficientes y brutos una mayor todavía, y entre una y otra se comprueba sin duda alguna, el mal tino que se ha tenido en la elección de algunos representantes y servidores públicos.

Todo lo contrario, si observamos el cumplimiento del Comandante Chávez, en su cargo de Presidente de la República, donde tendríamos que darle un sobresaliente puntaje porque además de los triunfos económicos y sociales, se ha atrevido a defender a la patria de los depredadores de siempre y hoy tiene a Venezuela jugando el papel fundamental que le corresponde ante el mundo.

Por tanto concluyo, que la culpa de que la Revolución Bolivariana siga retardando su consolidación, es de nosotros, Porque el presidente podrá postular un candidato, o meterlo en su despacho pero el pueblo también puede postular al suyo, al fin de cuentas el voto de la mayoría es el que decide o puede “unido” hacer que renuncie un funcionario público que muestre incapacidad o ineficiencia en el cargo que desempeña, claro que para llegar a eso, se debe tener un pueblo con madurez política y eso es lo que trata de evitar el poder escondido con sus cancerberos, que van silenciando por el engaño o por la fuerza todo intento de crear una conciencia ciudadana.

Los ideales ni se compran ni se venden

Algunas veces, he hablado de compras de conciencia revolucionaria pero pensándolo bien he llegado a la conclusión de que es imposible que después que se adquiera verdaderamente, se pierda o se venda. Lo mismo pasa con los ideales, tal vez la influenza de mi tía Pirula, comunista militante y la historia de los libertadores de la patria guió mis pasos hacia la igualdad, el respeto y la justicia. Con ese pensamiento y coincidiendo con su muerte, entre en la Escuela Técnica industrial del Oeste donde obtuvimos grandes victorias y reveces contra la policía y donde por primera vez sentí el ataque traicionero por parte de los adecos que me impulso a intervenir en la lucha urbana, lamentablemente allí conocí la traición por parte de algunos camaradas y aunque me causo mucho daño seguí manteniendo vivos mis ideales.

Recuerdo cuando fui invitado ha colaborar con el MAS, en la campaña de José Vicente y ante nuestro deseo de llenar con las canciones de Alí el ambiente, se recibió la orden de no hacerlo porque eso perjudicaba y restaba los votos de los que le temían al Comunismo, eso me disgusto tanto que me retire de inmediato, de nuevo la traición revolucionaria se hacia evidente y hoy que el Comandante Ali Primera, riega con sus enseñanzas y concejos y verdades al pueblo se demuestra cuanta falta hizo que se levantara contra viento y marea su estandarte en ese tiempo.

Nunca deje de escribirle al pueblo, con la esperanza de que despertara y viera como su patria era mancillada y explotada por sus gobernantes y la bota extranjera, y a pesar de tener las oportunidades de caer en ese mundo de rabos de paja, de los cuales muchos siguen teniendo el poder y las influencias y sus herederos relevaron a los muy viejos o muertos, preferí desecharlas y dedicarle el tiempo a mi familia, y como mi Tía a mí, le transmití a mis hijos “que la Patria es el hombre que no pisen” y les mostré los sueños de Bolívar y de los que le acompañaron en la lucha por una patria digna y ejemplo de humanismo para el mundo y hoy me llenan de orgullo con su comportamiento dentro de las trincheras que les ha tocado defender en el Proceso Bolivariano.

Como olvidar al final de los años 80, aquel día en que repartía en Catia un mensaje donde explicaba las razones para pedir una Constituyente o formar una Junta Patriótica, y una señora que se quedo leyendo la hoja que mi hijo pequeño le entregaba, preguntaba si eso sería posible algún día, y yo le respondía que un pueblo unido lograría hasta lo imposible, y así fue, a pesar de que los allegados me decían, que perdía el tiempo tratando de concienciar a la gente, la providencia y las circunstancias respondieron a los deseos de muchos y le dieron el poder a un hombre que ama a su Patria sobremanera, pero al ver que pasan los años y la mayoría del pueblo sigue sin conciencia Bolivariana y Revolucionaria, comienzo a sentir de nuevo esa traición que viene de adentro y a la que el jalabolismo, la adulación y el borreguismo de algunos compatriotas contribuyen, al impedir que el máximo líder escuche los alertas.

Si creen que lo anterior es pura paja pregúntese porque el oposicionismo comienza a levantarse de nuevo y como es posible que un ser que firmó por la abolición de la Constitución Bolivariana y los poderes democráticamente establecidos hoy se lanza como contendor de nuestro Comandante Hugo Chávez, pero lo peor y que demuestra lo antes señalado es que los barrios lo reciban con la esperanza de que sean ciertas sus demagógicas e insultantes promesas, sobre todo la de una tarjeta negra para que se sientan más parásitos.

Sólo quiero hacer notar con todo esto que los ideales cuando son verdaderos ni se compran ni se venden y que por lo tanto existen muchos hombres y mujeres probos que los llevan en la sangre y que de seguro lo han transmitido a esa juventud que tanto hace falta, aceptemos ser los guías de esos nuevos hombres y mujeres en la toma de los puestos necesarios para llevar esta revolución viento en popa, recuerden que por encima de cualquier otra filosofía, la máxima socialista de Bolívar, de la búsqueda de la mayor suma de felicidad posible para la Patria y su Pueblo, es la divisa.

Atentamente,

Ing. Luis Díaz
luisdiaz152@yahoo.es

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