Manifiesto Público
Ante la interrupción prolongada de las actividades académicas en la Universidad del Zulia
Universitarios y Profesionales por la Paz y la Constitución de 1999 - www.aporrea.org
21/02/03 - http://www.aporrea.org//a2416.html

Frente a la interrupción prolongada de las actividades académicas en la Universidad del Zulia, nosotros como universitarios, conscientes de la responsabilidad de nuestra institución en dar respuesta a la crisis, que actualmente vive el país, queremos declarar ante la comunidad universitaria y el pueblo en general, que es responsabilidad del Consejo Universitario, en la persona del ciudadano Rector; así como también de las autoridades gremiales, esta suspensión irresponsable que coloca a nuestra institución de espalda a los graves problemas que actualmente atraviesa la nación venezolana; por ello queremos hacer las siguientes reflexiones:

  1. La decisión del Consejo Universitario declarada en la resolución 440 y 441 en las cuales delegaba la potestad del reinicio de actividades a los Consejos de Facultad resulta de una ambigüedad vergonzosa, ya que la razón y esencia de la Universidad, es la búsqueda de respuesta frente a situaciones de crisis, como la que actualmente vivimos. Estas respuestas sólo podrían vislumbrarse en el diálogo abierto y constructivo que es posible generar, en el contexto de aula; más no con exhortaciones como la que aparece en el numeral 4 de la resolución 441; la cual dice a la letra “Hacer un llamado al personal académico, administrativo y obrero y a los estudiantes de la Universidad del Zulia, a participar en la discusión y análisis de la situación nacional, con miras a plantear salidas constitucionales a la crisis”; pues dicha exhortación, en la realidad se convirtió en “un saludo a la bandera”, para muchos profesores, los cuales siguieron prolongando el asueto navideño y por el contrario, para otros, quienes responsablemente asumieron su labor docente, en programas de contingencia, se convirtió en una lucha frente al poder de las autoridades, en las diferentes facultades; pues la mayoría de los decanos no prestaron ninguna colaboración, para cumplir el deseo expreso de los profesores, que querían impartir clases. Por lo demás, esta decisión, en el contexto que actualmente vivimos no está cónsona con las atribuciones que la ley le asigna al Consejo Universitario en su artículo 24, el cual reza: “la autoridad suprema de cada Universidad reside en su Consejo Universitario; el cual ejercerá las funciones de gobierno por órgano del Rector”.
  1. Así mismo consideramos que resulta altamente sospechosa la posición evasiva del Consejo Universitario, cuando a través del Ciudadano Rector decidió, bajo su responsabilidad la suspensión de actividades el 10 de diciembre del año 2001 y el 10 de abril del 2002; igualmente el 10 de diciembre del pasado año; coincidiendo, estas posturas de cierre o reapertura, con convocatorias de sectores políticos abiertamente identificados con intereses particulares, ajenos a la razón de ser de esta institución. Dicha sospecha estaría avalada por la posición tomada por el Rector Domingo Bracho, el 14 de abril del pasado año. Al firmar respaldo al gobierno golpista.
  1. Por otro lado la actitud asumida por las actividades gremiales de nuestra asociación, crearon las condiciones para la paralización de las actividades, al dirigir de una manera “torpe” la asamblea celebrada el 14 de enero del corriente, ya que habiéndose aprobado “la búsqueda de un espacio de negociación con el ejecutivo nacional”; en vista de los sucesos políticos acaecidos, los cuales han lesionado, fuertemente el capital financiero del país; sin embargo, más tarde, de manera muy alegre sometieron, a votación otra propuesta absolutamente contraria: “paralización de actividades hasta tanto no se cancelaran todas las deudas”. Es de buena lógica entender que cuando hay dos propuestas opuestas, la aprobación de una, elimina la otra. Además resulta absurdo pretender establecer un dialogo con el gobierno paralizando actividades. La torpeza de la directiva de nuestra asociación frente a los manejos de “ciertos grupos” en las asambleas es una situación reiterada, lo cual revela incapacidad en el ejercicio del liderazgo gremial y desconocimiento de ética universitaria.

Maracaibo, 17 de febrero de 2003.

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