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En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial emergió la preocupación sobre el futuro de la economía mundial. De hecho, la crisis del patrón oro estuvo ligada a la Primera Guerra Mundial y todo apuntaba hacia la cooperación y el compromiso mutuo para lograr la paz y la estabilidad en la post guerra. Su restablecimiento mediante la conferencia de Génova en 1922 no tuvo éxito al no soportar la crisis depresiva de 1929. Los resultados se tradujeron en un acelerado proceso de depreciaciones competitivas de las monedas, el establecimiento de la “política de empobrecimiento del vecino” y la desintegración del comercio internacional. En lo anterior los países beligerantes y no beligerantes, encontraron un común denominador en las crisis económicas nacionales: Todas eran reflejo o se reflejaban en la economía mundial. En consecuencia emergen los acuerdos de Bretton Woods en New Hampshire, julio de 1944. . Es en Bretton Woods donde nace el FMI. Este organismo se basaba en la premisa de una regulación en el tipo de cambio evitando que los mecanismos de la especulación o el exceso de liquidez, atentaran contra la estabilidad del sistema. Así el FMI prestaría asistencia mediante el establecimiento de un fondo permanente que contribuiría al auxilio de sus miembros en dos casos:
En el primer caso se procede a ofrecer préstamos a los miembros de acuerdo a sus reservas, y para acceder a préstamos mayores se deberán observar las normas emanadas de lo que se conoció como Condicionalidad del FMI. En el segundo caso se trata de las Paridades Ajustables, que corresponde a la posibilidad de equilibrar la balanza de pagos mediante la devaluación de la moneda nacional frente al $ norteamericano ofreciendo una ventaja comparativa coyuntural para los productos nacionales. Obsérvese que el FMI ha establecido desde hace más de 50 años, mecanismos de control de la economía internacional. En América Latina el FMI se desplegó en su acción de control en la esferas de las políticas públicas desde la ejecución de los planes de ajuste impuestos desde los años 80. La base de ese despliegue sobre la soberanía latinoamericana, descansa en la Deuda Externa: Apropiación continuada de los excedentes producidos en los países deudores. Aunado a ello la consolidación de la Globalización como paradigma:
La revolución bolivariana ha ofrecido una alternativa distinta a las tradicionales de ruptura abrupta con el FMI en el marco de economías nacionales que sufren de “interpenetración patrimonial”, o la tradicional de adecuación a las medidas fondomonetaristas. La novedad bolivariana, la descubrimos en la introducción de una modalidad de Régimen Participativo con un amplio contenido de trascendencia, donde descubrimos la vocación de la Revolución Permanente: Cambio continuo. Donde no quedan espacios para la exclusión de las masas en la toma de decisiones políticas y económicas, puesto que las masas movilizadas son el sostén del régimen. Al referirnos a masas, no hablamos de sectores de clase o clases sociales específicas, este fenómeno socio-político posee la cualidad de movilizar aleatoriamente a un pueblo que esgrime el paradigma de Democracia Participativa y Protagónica en cada una de sus acciones. Así triunfa la Constitución en 1999, se derrota el Golpe de Abril del 2002 y se detiene al fascismo en el 2003. No obstante, esta lucha que libramos no ha concluido. Es fundamental comprender que la revolución bolivariana es PERMANENTE. Es cierto que la derecha coyunturalmente está en desvandada, sin embargo la vanguardia de esa ultraderecha no ha sido derrotada. La denuncia contra los despidos masivos, la reducción de salarios, la especulación y la campaña contra la Guerra en Irak, nos mantiene alerta. La estrategia del fascismo internacional es el debilitamiento de los antineoliberales en cualquier presentación -Chávez, Lula, Fidel-, mediante una ofensiva de estrangulamiento económico al más puro estilo de los golpistas de la CTV-FEDECAMARAS-Gente Petróleo. La acción de los fascistas locales no es aislada, posee un pábulo internacional. Esta ofensiva comprende boicot, sabotaje y el volar de los capitales golondrinas: El golpe maestro contra Chávez y el pueblo ante el fracaso del paro, era el descalabro de las reservas internacionales. Es ofensiva contra el pueblo, es la contracción de la economía de los pueblos en favor del enriquecimiento continuo de las burguesías del mundo. Pagar la deuda externa y superar el desequilibrio interno que produce la Condicionalidad del FMI, está fuera de las estrategias de la burguesía financiera internacional. La estrategia real es que la deuda externa continúe doblegando a los países deudores y estableciendo un puente donde el flujo de capitales Sur®Norte se perpetúe. La Revolución Permanente, entendida como el cambio continuo y la movilización de las masas es la estrategia que permitirá consolidar el triunfo de la revolución bolivariana y su difusión a través de las Venas Abiertas de América Latina. Doctorando Milagro Viña. Articulo leido aproximadamente 1406 veces
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