Respondamos a Karibay
La Chiche Manaure - www.aporrea.org
11/02/03 - http://www.aporrea.org//a2321.html

Es Diciembre de 2002, en la Península de Paraguaná. La Navidad se comparte entre las cartas al Niño Jesús y la defensa patriota de nuestra empresa petrolera. Esa defensa Patria y Vida que no da treguas ni excusas, ni descanso, ni descuidos.

Bajo el sol inclemente y los sudores copiosos, la tierra de Alí Primera no permitiría que otro canto que no fuese de victoria popular convirtiera en chatarra nuestra refinería. Porque así estaban planteadas las cosas: convertirnos en chatarra a todos, al pueblo venezolano y a PDVSA. Vendernos a las transnacionales, como trastos inservibles en el mercado mundial de los corotos.

En medio de este combate, que dividió el tiempo entre las más intensas presiones y la Navidad - ilusión para nuestros niños y niñas- transcurrieron los días de diciembre en Paraguaná. Y precisamente de los niños y niñas quiero hablarles. Todos y todas, según el entorno, fueron influenciados por lo que ocurría. Los revolucionarios bolivarianos no permitimos que los seres más indefensos se expusieran a las emisiones de los canales comerciales. Sabíamos y sabemos que es nocivo para la salud. Pero, igualmente, no le ocultábamos lo que estaba ocurriendo. Además ¿cómo hacerlo? Nos vieron movilizándonos a civiles y militares. Nos vieron como abejas en defensa de su colmena. Era recorrer las calles, tomar los portones, hacernos cargo de la soberanía pisoteada y proteger, a como diera lugar, la Patria Bolivariana.

Karibay, mi sobrinita de 5 años, estaba allí, en medio de ese rebullicio. Rebullicio revolucionario que le es familiar porque vive en El Hato de Paraguaná. Allá la comunidad tiene nombre y apellido: "COMUNIDAD ORGANIZADA DE EL HATO". Así que Karibay crece en el parto de la creación comunitaria y conoce de asambleas, discusiones, votaciones, propuestas, paradigmas, redimensiones, etc., etc.

Teníamos meses sin verla y fue en la plenitud de esta batalla, cuando nos conseguimos. Ella es una niña muy cariñosa y entre mimos, sorprendió a mi hija con una pregunta: "¿TÚ ERES ESCUÁLIDA O VENEZOLANA?" Como ven, Karibay hizo la pregunta-síntesis de la situación histórica, política y social que vivimos. No se refirió al término "escuálida" vinculado a poco o escaso. No. Con aguda inteligencia desnudó la contradicción: SER VENEZOLANO -VERSUS- SER EXTRANJERO O AJENO. Para nosotros, los adultos, el equivalente entre patriotas y traidores de la Patria.

Una siente un fresquito de orgullo. Porque, seguramente, mañana, Karibay no andará con cara de yo no fui, banalmente diciendo que la engañaron, que pobrecita de mí, que estoy confundida y no sé cuántas pistoladas más. Como lo hicieron algunos, después de derrotado el golpe de estado del 11-A. O como lo hacen los patronos, los sindicaleros y los apátridas, que dirigieron y aun dirigen, atentados terroristas contra la economía y la paz de nuestra nación. Cobardes e irresponsable que ahora se lavan las manos porque para ellos nuestro país es desechable, cualquier cosa que usan y botan a su antojo. ¡No!. Karibay no será miseria humana, egoísta e insensible. Ella forma parte del presente de un futuro que vive el ejemplo heroico de un pueblo, lo ha visto con sus propios ojos, lo ha vivido con su familia. Y celebro su inocencia, que es la inteligencia con la que afloran las preguntas importantes.

Y Usted: ¿ES ESCUALIDO O VENEZOLANO?
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