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Hoy cuando gracias a la nueva imagen de Aporrea, veo la cantidad
de mensajes que he escrito y releo algunos de ellos, siento que todavía
falta mucho para consolidar el Socialismo Bolivariano que hemos
soñado. Cuantos llamados a la conciencia, cuantas criticas al
incumplimiento de nuestros principios y a la falta de aplicación de la
teoría, y poco es lo que se ha logrado en la conciencia del pueblo
venezolano y sus dirigentes. Recuerdan que
les iba a seguir contando del joven que pasando seis años en una de las
primeras escuelas bolivarianas se enfrentaba al reto de salvar en el
último lapso el séptimo grado, un verdadero milagro llevando seis
materias raspadas y en un Liceo que no le recomiendo a nadie. “Álamo”
se llama y queda por la Candelaria, instituto que aspira convertirse en
bolivariano y tal vez lo logre porque representa una “planta física”
más para el record del Ministro de Educación aunque sea un cuchitril y
cuente con un equipo de “profesores” con promedios de sección de hasta
de 06 puntos y donde son pocas las materias que superan los 12. Claro
será muy fácil echarle la culpa a los alumnos y a sus padres, pero si
se hace un análisis más profundo se vera, que es en el propio liceo,
dentro de la misma aula, donde el estudiante no ha realizado su trabajo. Espero
que el ministro Aristóbulo le ponga más atención a estos “pequeños
detalles” que a la cantidad de “plantas físicas” y dinero que se gasta
en el proceso educativo. La enseñanza puede darse hasta en las plazas o
en los barrios como lo hacían los universitarios de los 60. A donde irá
a parar toda esa “planta física” y dotación de equipo si no se tiene a
unos educadores que la quieran y sepan sacar provecho de la misma, de
que servirán las nuevas tecnologías si los estudiantes no son
orientados para encontrar su vocación ante la vida. Estoy de acuerdo
que para la propaganda política, lo tangible arroja buenos dividendos;
pero para el país, como se esta administrando, produce perdidas, no
sólo de dinero que no es lo más importante, si no de talentos
indispensables para el desarrollo de la Patria y su Pueblo. Escuchando
el programa del Ministro de Educación en RNV, donde Aristóbulo y al
parecer el periodista o invitado que le acompañaba, hablaban de lo bien
que va la educación, porque en ella se ha gastado el dinero en bruto y
se han construido y reconstruido más plantas físicas que en ningún otro
gobierno de la IV. Oír tantas alabanzas sobre lo que se hacia, me hacia
pensar que el caso del joven que estoy tratando de ayudar era una
excepción hasta que llamó un oyente y puso una denuncia sobre la mala
preparación de los facilitadores de la Misión Robinsón, bachilleres que
no saben multiplicar ni dividir y a lo que el acompañante del ministro
respondió “que lo primero era el alcance a todas partes, después con el
tiempo llegaría la calidad”, estrategia que al parecer se aplica en
otras misiones y programas sociales, que explica por que el proceso
bolivariano no termina de cuajar. Da
tristeza ver que a pesar de tantos recursos utilizados en el proceso
educativo, el balance de lo que realmente interesa, que es la
preparación del futuro de la Patria, presente un nivel poco llamativo,
y como escuché que el Ministro inaugurará una nuevo Fermín Toro, me
gustaría saber los promedios en las materias básicas, sobre todo las de
7° y 8° grado, que lleva ese liceo y otros en estos últimos años. No me
interesa en este caso, recordar el fracaso del pasado para mí es más
importante calificar el avance de la revolución en el sentido
ciudadano, en la formación de ese nuevo republicano indicado por
nuestro Robinsón y desvirtuado por ese poder escondido que no permite
que el pueblo avance.
También quiero
aprovechar que se esta dando un debate en Aporrea, sobre educación
superior, motivado por la eliminación de la prueba de actitud
académica, para dar mi opinión sobre este insoslayable tema. Como
lo expresé hace mucho tiempo creo que el único limite para un
estudiante, es su propia conciencia, de para que es bueno en esta vida;
y toda prueba, realmente concebida, para dar respuesta a esa gran
incógnita debe ser bienvenida por cualquier ser humano pensante, eso
sí, la misma no debe ser utilizada para excluir a los tozudos, ya que
esta conducta nos viene por sangre. Claro, la conciencia no llega de la
noche a la mañana, se necesita de mucha orientación y supervisión para
formarla desde los primeros años de la vida, y el Estado tiene el deber
y el derecho de protegerlo, educarlo, entrenarlo y proporcionarle todo
el apoyo y herramientas necesarias para serle útil a la Patria y a su
Pueblo.
La inmadures parece ser causa de
que sigamos atrincherados en la ultima posición, que conquistamos,
olvidándonos de las que dejamos atrás por voluntad, por ayuda o por
suerte, en este caso; algunos educadores se toman la revancha de sus
días de estudiante, poniéndole mayores obstáculos o no preocupándose
por las debilidades de sus alumnos; por otro lado, muchos alumnos por
su juventud, falta de orientación y consejos, pasan hacer posibles
victimas de la manipulación de los que sólo quieren explotarlos de por
vida, utilizando todos los medios persuasivos para quitarles el
raciocinio y el pensar por si mismos, locos o tarados, los prefieren
para que abandonen los estudios, caigan en las drogas o se conviertan
en compradores compulsivos, siempre negados a conocer sus
responsabilidades ante la Patria y su gente. Nunca
podré olvidar una conversación que escuche a mediados de los años 70,
entre un posible educador y un estudiante, mientras le hacia servicio
al carro. El muchacho al parecer indeciso de que carrera estudiar,
recibía la conseja del otro que le decía que se metiera a maestro ya
que se ganaba bien y no se hacia mayor esfuerzo y que además de todas
las vacaciones a que tenían derecho, no había quien le exigiera ningún
rendimiento. Desde ese momento confirme que la vocación para muchos
venezolanos ya no importaba nada, el billete y el facilismo estaba
minando todo. Por
eso creo, que el debate debe ser mas intenso para que salgan todas las
bondades y venenos que borren todas las fronteras entre educadores y
educandos, si la ley tiene que regir el progreso estudiantil, que una
ley más severa se aplique a los educadores que no pueden enseñar y
orientar a sus alumnos. Más del 50% aplazado en cualquier examen es un
alerta que no debe pasar bajo la mesa porque significa que la mayoría
no entendió lo que enseñó el educador dejando en tela de juicio lo que
representa y causándole un mal mayor a sus alumnos, y es aquí, en estos
pequeños detalles, donde el Ministerio de Educación debe poner el ojo y
enmendar cualquier entuerto. “NO
podemos seguir impasibles, ante la avalancha de analfabetas con título
de Bachiller que inundan las Universidades, impidiendo que el País
desarrolle una buena educación útil para el desarrollo, por tener que
corregir lo que debió ser bien hecho en Bachillerato y Primaria.” El párrafo anterior escrito por el Prof. Iturraga, publicado en Aporrea http://www.aporrea.org/educacion/a22769.html,
debe ser tomado como un reto a superar para no volverlo a escuchar
jamás. Que otro educador superior, no tenga le excusa ni la razón de
decir que el alumno viene mal preparado desde el preescolar, primaria o
bachillerato. Promovamos que todos los involucrados en la materia,
llenen de Luces esa Ley de Educación que restaure la vocación como
requisito indispensable para ser educador y que motive el deseo de
aprender las artes y las ciencias en toda la ciudadanía. luisdiaz152@yahoo.es Articulo leido aproximadamente 1406 veces
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