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Nunca se puede tener el conocimiento exacto de la realidad, pero que bien sirve la canción titulada ‘Plástico’, de Rubén Blandes, para describir, en parte, la situación política actual de Venezuela. Por un lado nos encontramos a una tendencia política cuyos defensores son predominantemente miembros del ‘grupo social’ que comúnmente llamamos ‘sifrinos’, mejor descritos como chicos y chicas plásticos. Como Rubén bien lo sugiere en su canción, el término resulta opuesto a la frase ‘humano de carne y hueso’. Esta es la frase que se usaría para describir a aquellas personas que viven el día a día, ya sea en la calle o en el campo, en contacto mas directo (que los chicos plásticos) con sus semejantes del entorno cercano, digamos de su comunidad. Un entorno donde se expresa la realidad de las mayorías, no el de una élite, y que por tanto, es mas real. Muchos de los primeros, de los chicos plásticos, parecieran estar hipnotizados por los medios de comunicación, por el cine, por lo que dicen algunos políticos a los que siguen con fanatismo, y/o por las ideas traídas de experiencias en países desarrollados. Ideas que paradójicamente no creo que sean compartidas por muchos habitantes de estos países, pero que resultan en las mentes de aquellos que a veces llamamos ‘reencauchados’, de aquellos con una especie de dualidad cultural. Sus ideas, entonces, muchas veces surgen del contacto con ‘mundos’ foráneos, que llegan de una manera mas o menos homogénea (normalmente se ven las películas de moda, se va a la discoteca de moda, etc.). El flujo de ideas hacia estos individuos tiene entonces semejanzas y orígenes comunes pero proviene de un mundo externo a sus circunstancias inmediatas y a las mayorías de su país. No es extrañar, entonces, que el comportamiento de muchos de ellos resulte tan extraño, que pareciera que viviesen en otro país. Por ejemplo, aunque este sea el país con la mayor tolerancia y libertad de expresión (reconociendo algunas fallas menores, como por ejemplo, un discurso un poco agresivo del presidente) desde la presidencia de Medina Angarita, a cada rato se les oye clamar por libertad y por democracia. Sus afirmaciones se basan principalmente en ‘slogans’, en frases de las cuales no tienen una definición clara, y cuyo significado generalmente no han cuestionado. Convirtiéndose, muchos de estos individuos, en apéndices de la campaña mediática contraria al presidente de la República y a su proyecto. Entre sus posturas aparecen posiciones tan fuera de la realidad que a veces uno cree que ellos son conscientes de la falsedad que están afirmando, pero por alguna razón solo quieren hacer ver lo contrario – creencia que generalmente es difícil de mantener al observar la vehemencia con que defienden su posición. Por otro lado, tenemos que para muchos de los segundos, de aquellos que defienden el proceso de cambio iniciado por el presidente de la republica, predomina la interacción con su medio social cercano de las mayorías venezolanas. Mantienen mas ocupadas sus mentes con los problemas mas propios de su comunidad y dan mayor tiempo a la comunicación entre ellos que con los contextos extraños y foráneos inducidos por la televisión, el cine o por experiencias en el exterior. Su aprendizaje socio-cultural es mas resultado de la interacción en su contexto inmediato. Surge acá entonces una similitud entre, por un lado, la diferencia entre los chicos plásticas y los individuos mas ‘de carne y hueso’ (citando nuevamente a Rubén Blades), y, por otra parte, la diferencia entre un mundo globalizado y un mundo de comunidades. Como sabemos el mundo globalizado es aquel que nos proponen los medios de comunicación, los gobiernos de países ricos (especialmente de Estados Unidos), y por supuesto las grandes transnacionales, mientras que un mundo de comunidades es aquel en que vivieron nuestros abuelos, de cual aun queda mucho, pero que se esta perdiendo. Vale entonces hacernos preguntas como: ¿será la situación actual de Venezuela un caso oportuno para preguntarnos mas seriamente acerca de las posibles consecuencias de la globalización y a quienes favorecerá? Una respuesta posible es: La globalización lleva a un predominio en el individuo de ideas y formas de pensar foráneas a su entorno inmediato, las cuales son impuestas a través de los medios de comunicación, mientras el individuo se desconecta de su entorno y por tanto de los problemas de este. Por supuesto este amaestramiento de nuestros pueblos beneficia a las grandes transnacionales y gobiernos que controlan el mundo. ¿Como?. A través del dominio de nuestras ideas, de nuestros gustos, de nuestras creencias, ellos podrán hacer, pero de una manera más sutil, lo que hicieron los conquistadores con los antiguos habitantes de América al hacerlos adoptar su misma religión. La tendencia será a tener el dominio no solo de los gobernantes, instituciones, etc., como hasta ahora, sino el de asegurarse cada vez mas el dominio de cada uno de nosotros. Esto por supuesto les garantiza menos gastos de ‘defensa’, así como también mano de obra y recursos naturales baratos. Esta descripción, como todo modelo, no es perfectamente aplicable a la realidad. Siempre habrá personas en los grupos de opinión mencionados arriba que no se adapten a esta descripción. Entre muchos otros quedan fuera de esta descripción los oportunistas. Oswaldo Teran Prof. Escuela de Ingeniería de Sistemas Universidad de Los Andes e-mail: oteran@ula.ve Articulo leido aproximadamente 2148 veces
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