Noche de brujas golpista
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Una bruja siniestra, patética y golpista, mala entre las malas, Patricia Poleo, hace llamados a su escuálida audiencia de ultrosos y fascistas a incendiar al país en un vano esfuerzo por detener las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional el 4 de diciembre próximo. Por atrás se ven los hilos, bastante mal disimulados, por cierto, de los que manejan esta marioneta: la Embajada norteamericana con el gris y secesionista embajador yanqui, William Brownfield, sus agentes de la CIA en Venezuela, la agencia mercenaria Súmate.

Una sopa de siglas que encabeza un fulano Frente Nacional por la Liberación de los Presos Políticos, y nombres de delincuentes como Oscar Pérez, golpistas y subversivos como Marta Colomina, Ángela Zago, Rafael Poleo, Antonio Ledezma y otros “opositores” que no aparecen pero que están en el plan golpista de tratar de impedir las elecciones de diciembre, forzar compulsivamente y por acciones de fuerza contra aquellos que si van a participar en las elecciones –AD, Primero Justicia, Copei, etc., etc.–.

Con ridículos disfraces de esqueletos, colocados en su mayoría en el este de Caracas, donde una nieta del mártir Leonardo Ruiz Pineda, presuntamente es la que lleva la voz cantante en la terrorífica acción que busca generar angustia en la población y en el proceso de subversión en marcha, tratar ilusamente de generar desazón en la comunidad.

Piti yanquis como son, esos sectores ultra derechistas de la clase media desnacionalizada y anti venezolana, hace tiempo que copiaron la siniestra, maléfica y satánica ‘noche de brujas’ norteamericana, y al parecer escogieron el día en que se celebra en la nación norteña, 30 de octubre, el aquelarre, para lanzar aquí sus acciones terroristas, pero como todo se sabe, el pueblo bolivariano, los organismos de seguridad, la prensa revolucionaria están atentos a los pasos subversivos de esta minoría fanática, de estos grupúsculos que están hediondos a cárcel.

Pero si esto viene ocurriendo en el seno de la contrarrevolución, ésta se ha visto fortalecida con la presencia de un extraño, torvo y oscuro personaje que busca liderizarla en su nuevo papel de líder político, me refiero al cardenal Rosalio Castillo Lara quien, repitiendo obedeciendo la voz del amo, los dictados del exterior, llamó a desconocer el gobierno, las elecciones y a invocar la desobediencia civil invocando para ello el artículo 350 de la Constitución Bolivariana.

¿Por qué el cardenal insiste en el suicidio político impulsando una política golpista que arrastra, quiérase o no, a la cúpula de la iglesia católica, bien involucrada, como se sabe, en el golpe de abril de 2002?

Luce tardía la decisión del cardenal Castillo Lara, sobre todo cuando la derecha viene de varias descomunales derrotas, tanto en el plano del golpismo y la subversión como en el institucional de las elecciones. Más aún si se constata que esos grupos fascistas están desarticulados, muchos de sus dirigentes en un exilio dorado o presos, y, lo más importante, no tiene capacidad de convocatoria, baste ver las escuálidas concentraciones que convocan que no pasan de 500 extremistas y, en el mejor de los casos, 1500 personas.

¿Qué busca Castillo Lara con esa conducta tan errática y peligrosa de enfrentarse a un pueblo y a una nación que decidió su destino en el marco de una revolución pacífica pero profunda, estructural e irreversible?

Él lo sabrá. Quizás buscarle problemas al nuevo Papa, crear conflictos internacionales entre Venezuela y el Estado Vaticano. Lo cierto es que no puede ser más torpe y errática la actitud y la conducta de un cardenal político y metido en la honda subversiva.(23-10-05)

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