La llama que encendió Fabricio
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El 23 de Enero una fecha gloriosa de recuerdos memorables por combatientes universitarios. Jóvenes que se incorporaron al movimiento de la Junta Patriótica dirigida por el héroe y mártir Fabricio Ojeda para derrocar al dictador Marcos Pérez Jiménez, quien había implantado una feroz dictadura, eliminando la libertad de expresión y pensamiento, libertad de prensa, conculcando todas las libertades, y sometiendo a un pueblo a la humillación. Fue así que un grupo de militares patrias, se reveló contra el régimen y decidió apoyar a los manifestantes que arengaban con sus consignas, "Fuera el dictador"; corría el año de 1958, año en que finalizó las maldades del régimen Pérez Jiménez.

El fervoroso triunfo del 23 de Enero vivido en el país, en corto tiempo se desnaturalizo con la elección de Rómulo Betancourt a la presidencia de la República, que al afincarse en el poder, desató la persecución contra quienes arriesgaron sus vidas para derrocar la tiranía que sometía al país.

La mayoría de esta juventud, protagonista de la gesta emancipadora, tuvieron que irse a las montañas, con fusil al hombro para combatir, porque su virtud flameaba como una hoguera en la noche. Estaban seguro que con ellos se incorporaban otros jóvenes, obreros y campesinos a encender la antorcha libertaria, esperado la hora deliciosa y fiera donde los héroes asesinados alumbraran con su tea para reducir en cenizas el templo de los traidores de la patria.

Aquellos jóvenes asesinados eran los únicos capaces de hacer sentir el estremecimiento de la libertad a través de las páginas de la historia, donde los cronistas de nuestro pueblo deben mantenerlos vivos para que se mantengan en el recuerdo y no se, repitan jamás hechos como los que se vivieron el once y doce de abril de 2002. Esos facinerosos y apátridas que protagonizaron tantos crímenes en nuestra patria, su intención era entregar nuevamente la soberanía a quienes explotaron indiscriminadamente al país para someterlo a la miserias hambre y desolación.

Esta juventud que se levanta con los conocimientos históricos de ese tenebroso pasado que mancillo la dignidad de la patria, es apta para entender y amar esta revolución, que les ha permitido conocer por medio de la historia, ese amargo silencio de su soledad, bajo la gran sombra inclemente que les toco vivir en las montañas por las fuerzas de la tiranía Punto-Fijista.

Hoy cuando el sentimiento y el amor de las mujeres y hombres dignos, escriban para dejarla a las nuevas generaciones que nos secundan, como algo de este logro de la Revolución Bolivariana, es la herencia que disfrutaran nuestros descendientes, y por ellos será que repercutirá en el porvenir de la República Bolivariana de Venezuela

¡Patria, Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

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